viernes, 9 de mayo de 2014

Guerra; Genohumanos 8ª Parte

Cuando desperté, estaba en mi celda, totalmente iluminada, y con cierto dolor de cabeza y necesidad de agua, me había acostado tal como llegue por la noche, sin siquiera taparme con las sabanas, fue como si en vez de dormir, hubiese entrado en un corto coma. Desde cierto punto de la noche pasada no recordaba ciertos fragmentos, no me hico falta pensar mucho para saber que todos estos síntomas eran por causa del alcohol. No entiendo como estos humanos se divierten, beben para pasárselo bien sabiendo que luego tiene efectos negativos, y contando que soy genohumana y probablemente los efectos negativos en mi cuerpo sean menores, sinceramente no lo entiendo, aunque si lo pienso seriamente, ayer me lo pase bien. Siempre me divirtió matar humanos, es fácil, rápido y entretenido, pero anoche la diversión fue diferente, nuevo, matar me alivia, hago algo para lo que estoy hecha, quizá eso no sea diversión, sino un estúpido sentimiento de obligación, que me hace sentir bien ¡joder! Lo peor de este día, es mi incapacidad de pensar con mi fluidez normal, si quizás tan solo no hubiese tanta luz, pensé bajando la cabeza y rodeándola con las manos.
Fue en ese momento cuando fui consciente del cambio, frente a mí, ya no había un espejo, solo un montón de cachos del mismo desperdigados por toda la celda, y donde antes estaba el espejo ahora había un gran agujero cuadrado, con barrotes y sin ningún cristal, una ventana. Nada más verlo fui a asomarme, y vi la ciudad, por la mañana, todos los humanos estaban a lo suyo y justo debajo, en una pequeña plaza en frente de este edificio, había un grupo de humanos haciendo ejercicios militares, era curioso como a ese grupo de gente se le podía añadir quien quisiese, de hecho, no dejaban de llegar humanos de vez en cuando, incluso niños, que no vi a ninguno hasta ahora, deben de esconderlos de mi cuando salgo.
En ese momento sonó la puerta y poco después se abrió ¡maldita sea! Entre el embotamiento de mi mente, lo que estaba viendo y sintiendo, no me había percatado de que alguien se acercaba, así que mi reacción fue darme la vuelta con rapidez y disimular que no me había pillado por sorpresa. La persona que acababa de entrar era Argentino, que nada más pasar dijo:
-¡buenas! Valla… eso antes era un espejo, creo recordar-
-claro que lo era- dije pensando en ello –pero ayer cuando llegue no debió parecerme bien, así que lo rompí, no debería preocuparos, sigo encerrada igual-
-a mí no me preocupa, de hecho mejor, el sol siempre viene bien- dijo sonriendo
-nosotros tampoco solemos estar mucho bajo el sol, al menos, no sin nuestra armadura- dije apartándome de la luz del sol
-sí, se nota, bueno hoy es domingo, y la mayor parte de la ciudad esta inactiva, hoy es el día en el que la mayor parte de la gente intenta descansar-
-¿quieres decir que según el día hacéis unas cosas u otras?- de cierta manera tiene sentido, ordenar las cosas de tu día a día es lo normal si vives en comunidades, nosotros sin embargo, hacemos lo que haya que hacer el día que haga falta.
-mientras todo vaya bien si, es evidente que los ataques que recibimos no atienden al día de la semana que sea, y siempre tiene que haber gente en las defensas y algunas otras ocupaciones esenciales, por el resto intentamos llevar una vida digna de nuestros padres-
-¿vuestros padres? No entiendo ¿Qué tienen que ver?- le pregunte, a lo que se quedó pensativo
-me han informado que quieres informarte sobre el mundo y que no te dejaron, pero puedo traerte libros en los que se narra la sociedad que precedió a la actual, que sepas sobre ella no hará daño ¿Qué te parece?-
-¿una forma de entretenerme? Es evidente que me parecería bien, aun que preferiría un libro sobre cómo funciona el mundo a saber cómo funcionáis, o funcionabais vosotros, pero me vale- Mentía, claro que quería saber cómo funcionan los humanos, esta gente piensa que me podrá venir bien para alimentar mi parte humana, pero tengan razón o no me es indiferente, sabiendo cómo funcionaban será muchísimo más fácil saber cómo lo hacen ahora, y escapar, ya no quiero destruir toda esta ciudad, es inútil, aun con todo mi armamento no es seguro que pueda siquiera diezmarles, debo de huir, encontrar a mis hermanos, y quedarnos la ciudad.
-bueno, esos son más complejos, y no todo el mundo tiene acceso a ellos- dijo con una cara de malos humos que jamás le había visto -¿vamos a por los otros libros?-
-prefiero que vallas yendo tú, no es algo que me entusiasme tanto, y me gustaría lavarme y refrescarme, no lo hice desde que llege ayer-
-bueno, pues te espero, no puedo ir yo solo, tienes que venir-
Después de que me refrescase, y lavase, salí con mi otro conjunto, los pantalones deportivos oscuros y una sosa camiseta blanca de manga corta.
Acto seguido salimos del edificio, que seguía bastante vigilado, y nada más salir encontré al grupo de humanos que se ejercitaban, sinceramente era patético, me sentía como una rana saltando mientras miraba con superioridad a los renacuajos que intentaban escapar del agua estancada en la que se encontraban. Aun que curiosamente esta vez había muchísimos niños de variadas edades, algunos entrenaban con los adultos con cara de sufrimiento, otros lloraban y había un par alejados a los que estaban echando la bronca, aunque no caí al principio después si me di cuenta, el que estaba echando la bronca a aquellos niños era Cero, al parecer el castigo de cuidar a los infantes era cierto, aunque su forma de hacerlo fuese un poco brusca, pero sinceramente, viendo la debilidad de estas criaturas, yo haría lo mismo.
Nada más salir, dimos la vuelta al mismo edificio del que veníamos, y detrás andamos por otra calle, era ancha, pero notablemente menos usada, a los lados había grandes aglomeraciones de edificios, no sé si estaban llenos de humanos o completamente vacíos, pero parecían colmenas gigantes ¿Cuántos humanos entran en un pilar de estos? ¿Y cuantos pilares hay en la ciudad? Sinceramente, cada vez quería saber cómo funcionaban los antiguos humanos, porque si en algún momento de la historia esta ciudad estuvo llena, no como ahora, por débiles que fuesen los humanos serian un enemigo a temer, por el gigantesco número de sus filas.
Cuando la calle estaba terminando, vi que a la izquierda había un edificio más alto que el resto, más rectangular, sin balcones y todo el parecía un cuadriculado espejo y arriba del todo con letras gigantes ponía “la orator   de n ocien ia” y justo al final de la calle estaba el edificio más grande que había visto desde que llegue, no era más alto que el edificio “orator” pero el conjunto de las dimensiones de aquel edificio lo dejaba pequeño en comparación, no sabía que hacia ni para que servía y solo conseguía escuchar un sonido lejano, que, sospechaba, de cerca seria ensordecedor.
-valla esta parte de la ciudad no la había visto nunca, no sabía que hubiese tales edificios aquí- dije escudriñándolos
-pues aquí están ¿grandes no? Nosotros vamos a este de la izquierda- dijo Argentino girando en cuanto pudo para entrar al edificio “orator”
-¿Qué es?-
-el edificio donde conseguirás los medios para leer-
-¡oye! Que se leer, no sé qué piensas que somos los genohumanos, pero desde que nacemos tenemos la posibilidad de aprender a leer y escribir- dije a la defensiva
-aaa ¿sí? ¿Y cuantos sabéis hacerlo?- me pregunto curioso
-pues… la verdad es que la minoría- dije reconociendo las reducidas capacidades literarias de mi raza
-bueno, pues me alegro que puedas leer, ya que los medios que te decía para hacerlo no es saber leer, con eso contaba de base, me refiero a uno de estos- me dijo señalándose la muñequera que tenía en el antebrazo –evidentemente estará muy limitado, pero podrás ir usándolo-
Eso era una buena noticia, desde que llegué aquí no veía más que gente toqueteando su brazalete, como si en él hubiese otra vida que llevaban a parte de la mía, llevando yo el mismo instrumento me aseguraba de empezar a comprenderles cada vez mejor.
Cuando entramos dentro del edificio, me sorprendió ver el buen estado que mostraba por dentro y lo deteriorado que parecía por fuera, argentino debió ver mi cara de estupefacción por que se apresuró a decir:
-la gran diferencia de dentro a afuera, es otro sistema de defensa, tu llevas aquí ya unos cuantos días, pero seguro que eres incapaz de decirme que edificios están en funcionamiento y cuáles no, solo imagínate que eres un invasor, no sabrías de donde te podrían venir- dijo orgulloso y sonriente
-ya veo, os defendéis mucho y yo solo he visto que os ataque un estúpido león gigante-
-piensa que quizá nos ataquen menos ahora, debido a sus numerosos intentos fallidos anteriores-
Después de entrar en el gran vestíbulo, que era rectangular, tenía dos tramos de escaleras en las paredes laterales y una mesa justo en el centro en el centro, sin nadie allí. Argentino se acercó a la mesa, llena de botones, pulso alguno y sonó un ruido metálico en las profundidades de la mesa y acto seguido en la pared que estaba detrás de la mesa se movió la pared y dejo a la vista un habitáculo en el que cabrían cuatro personas con espacio de sobra. Una vez dentro del habitáculo la puerta se cerró tras de mí y note como empezaba a subir hacia arriba, vi que a un lado tenía una pantallita con el número 0, que iba aumentando en número hasta llegar al 10, momento en el cual el habitáculo paro y se abrió la puerta.
La habitación que vi entonces era muy parecida a la primera, pero en vez de mesa había un soporte con varios brazaletes colgados y donde en la primera habitación había escaleras en este había puertas, y en vez de puerta de entrada, la pared entera era de cristal que deja ver el exterior.
Nada más salir del habitáculo, Argentino se dirigió a la puerta de la derecha, y antes de entrar me hizo un gesto con la mano para que esperase. Aproveche para asomarme por las cristaleras y descubrir que apenas habíamos subido a la mitad del edificio. Cuando salió argentino no iba solo, iba acompañado de un humano, alto y flaco, de ojos marrones y nariz curva, sin apenas pelo y una desagradable mueca en la cara, no era el humano más bello que he visto.
-así que tú eres la famosilla genohumana, perfecto, aun que nuestros bancos de datos quizá se vuelvan un poco locos ante una muestra de ADN diferente- dijo el hombre mirándome de arriba abajo.
-¿no sería para el brazalete más fácil reconocerla y más difícil de piratear por ser una muestra única?- pregunto Argentino
-ehm, si claro, pero tendré que modificar ciertos aspectos de la verificación de muestras, así que al grano, dame tu brazo-
-¿me lo arranco o te vale junto a mi cuerpo?- pregunte con enfado -¿para qué quieres mi brazo y en que me perjudica?-
-sí que eres confiada amiga- dijo sarcásticamente aquel humano –lo quiero para sacarte una muestra de sangre, no creo que sea el fin del mundo para alguien como tú, y te perjudicaría porque te permitiría usarlo, claro, si es para ti eso un problema-
-extiende el brazo, no va a pasar nada, todos hemos tenido que hacerlo y no nos ha pasado nada- dijo calmadamente Argentino
-como veáis, espero por vuestro bien que no me pase nada- claro que desconfiaba, aunque fuese por algo que me beneficia, no sabía cuánto podía perjudicarme, de una muestra de sangre se saca mucha información, quizá lo único que haga sea alimentar su curiosidad, no pude evitar imaginarme la cara de Sarah mientras esto sucedía, pero extendí el brazo y me sacaron sangre.

-pues ya está, aquí tienes tu brazalete- dijo el humano dándome uno de los brazaletes que estaban enfrente del habitáculo, el que me dio era de cuero negro, excepto la parte donde estaba la pantalla, que estaba hecho de otro material más frio y pesado – aun no debería de funcionar, tengo que añadir tu muestra a la del resto para desbloquear el brazalete, pero una vez lo uses por primera vez será tuyo e intransferible, úsalo bien, lo poco que puedas claro- dijo el humano mientras se marchaba riendo y con la muestra de mi sangre en la mano.