lunes, 17 de marzo de 2014

Guerra; Genohumanos 7ª Parte

Esta vez la puerta de mi celda tardo en abrirse mucho más que las otras veces, y el humano que apareció tras ella era uno de los cinco que me capturaron, pero no era ni Zetha ni Cero, era un hombre más bajo que los dos anteriores, en forma, con unos pantalones militares y una camiseta negra sin mangas y ese gran brazalete que parecía que todos los humanos tenían, su pelo era castaño y corto, con ojos verdes y una larga nariz y lo primero que hizo fue entrar de golpe y decir:
-Hoy me toca a mí estar contigo-
-Que directo ¿ni siquiera me dices cómo te llamas? los humanos soléis darle mucha importancia a los nombres- conteste de repente ante la repentina entrada de aquel hombre –y la próxima vez avisa antes de entrar, podría no estar presentable- dije mirándole fijamente a los ojos, esperando su respuesta.
-¿acaso a ti, como genohumana que eres, te hubiese importado algo como “no estar presentable?- respondió arqueando un poco una ceja
-Humf, cierto, supongo que tienes razón- Uno más, la forma de mirarme y hablarme que tiene este humano solo me dice que no le caigo nada bien.
-Por cierto, me llamo Isma, era uno de los miembros del grupo que te capturo-
-Sí, lo recuerdo, fui yo la capturada, no me olvidare nunca de vosotros-
-Yo tampoco lo haría, bueno ¿vamos?- dijo Isma señalando la puerta
-si claro, como no- dije levantándome y saliendo -¿pero a dónde vamos? Porque es estúpido que me digáis que donde yo quiera, si no me dejáis hacer casi nada y no conozco este lugar-
-Tengo una idea si no te parece mal, podemos ir a un bar y tomar algo-
-¿Bar? No sé lo que es ¿el diminutivo de barracón, me vas a enseñar como los humanos duermen o entrenan?-
-Jajajajaja, en realidad un bar es el edificio donde vamos a pasar el rato, había quedado allí con el resto del grupo, hasta que me llamaron para hacer de vigilante- dijo con exasperación Isma –pero decidimos entre todos que podríamos ir igual, así haces algo y te quejas menos-
-¡cómo quieres que no me queje! ¡Soy una prisionera!- Era interesante, por fin podría ver a los humanos en sus edificios de diversión, podre aprender que les divierte y entusiasma, en un futuro podría ser muy útil.
-pero eres un prisionera viva, como comprenderás, nosotros, los humanos, no solemos poder capturar a ningún genohumano, y ahora que podemos hacerlo estamos intentando hacerlo lo mejor posible- Me decía Isma mientras salíamos del edificio que estaba curiosamente más vigilado que las otras veces.
Dentro de mi celda nunca se muy bien qué hora es, pero según mis deducciones estaba en lo cierto, era ya por la tarde y a el sol no le quedaba mucho camino para dejar de iluminar. En la ciudad todo seguía igual que las otras veces que salí, los humanos hacían sus cosas de humanos en su ciudad de humanos.
Cuando llegamos al susodicho bar, estaban mis otros cuatro captores, en una mesa fuera, cuando nos vieron a Isma y a mí, levantaron el brazo e hicieron señas de reconocimiento.
-¿Qué tal el trabajo de niñera Isma, entretenido?- dijo riendo Cero.
-Me lo dice aquel que lo fue antes que yo- contesto el aludido haciéndole una peineta.
-Ven siéntate aquí- dijo Zetha mirándome y señalando un asiento a su lado.
Haciéndole caso me senté a su lado, no sin fijarme en que todos los humanos del lugar miraban con recelo a esa mesa y sus ocupantes, y no era de extrañar que al verme conmigo la situación no mejorara.
-Bueno han pasado bastantes días desde que te capturamos, y por fin ahora, nos vemos con tranquilidad ¿Cómo llevas lo de estar prisionera?- dijo uno de los captores, era bajito y tenía una larga melena morena y rapada por los lados, unos ojos azules y era normal ver una gran sonrisa en su cara.
-por tu tamaño diría que eres al que llamaban argentino ¿verdad?- conteste ignorando su pregunta
-Si lo soy, parece que tienes una buena memoria, ese día ni siquiera nos viste la cara a todos-
-Tampoco es la primera vez que os veo en este edificio, aunque sinceramente no tengo ni idea que os llama de este lugar- dije mirando a la gente de alrededor, me di cuenta de que una vez ya estaba aquí cada grupo de humanos ignoraba bastante al resto y se centraban en sus conversaciones, o en gritar cosas con cierto ritmo.
-Bueno, esperamos que acabes comprendiendo porque nos gusta este lugar- dijo Zetha –y que tú también lo disfrutases claro-
- Veo que soy el único que no te ha dicho nada aun- dijo el quinto hombre, que estaba justo enfrente de mí, con a los lados cero y argentino, tenía el pelo medio largo despeinado y anaranjado –soy Sany, encantado de presentarme-
-sí, sí, lo tenía en mente también, los humanos insistís en presentaros o saludaros constantemente- dije con cara de aburrimiento –sabia quienes erais cada uno antes de que lo dijeseis, al fin y al cabo me capturasteis, os conozco por vuestro tamaño y forma de moveros-
-esas cosas te pasan por no tener un nombre, es lo que te da una identificación, y lo normal es querer decirle a los de tu especie cuál es tu nombre para diferenciarte de los demás y ser un individuo- dijo Isma de forma brusca
-¡Que va! Yo tengo nombre desde que nací y me parece un coñazo igual eso de presentarse –dijo Cero
-lo importante no es tu nombre en realidad, es la importancia que le des y como lo utilices, más que el hecho de tenerlo- dijo Sany
Siguieron discutiendo durante unos minutos, pero yo deje de prestar atención, por una parte la conversación me resultaba insulsa y no me importaba, pero por otro lado me estaba impresionando la gran diferencia de creencias que tienen los humanos, quizá éramos nosotros los extraños que siempre pensábamos igual ¡pero es normal! Todos fuimos creados de la misma manera y odiando lo mismo, es evidente que pensaríamos de forma similar. Sinceramente me estaba empezando a sentir mal, parece que hemos sido creados en serie.
-¡Bebe!- grito Cero despertándome de mis pensamientos y ofreciéndome un gran vaso con un asa, lleno un amarillento líquido, que curiosamente al mirarlo desde arriba estaba llena de una espesa espuma blanca.
-¿Qué es este extraño liquido? ¿No será orina?- pregunte olfateando desde mi posición, lo justo para descubrir que, por lo menos, no olía a orina.
-¿no conocéis estas bebidas? Es cerveza- pregunto con curiosidad argentino
-pues no, no conocía esta bebida ¿Cómo lo iba a conocer? El lugar donde nací no es precisamente un centro de diversión como este- dije sin bajar la mirada
-Tu bebe- dijo de repente Cero, que se había levantado y estaba detrás de mí, cogiéndome los hombros y hablándome al oído –y si quieres un consejo, dale una segunda oportunidad a esta “orina” seguro que la primera vez que la pruebes no te guste, pero con tiempo será una gran bebida-
-Puede que nunca te guste, como ya habrás visto, yo no estoy bebiendo de eso- me dijo Zetha bebiendo de un vaso más pequeño un líquido de un color tostado.
-sepa a lo que sepa ¿Por qué iba a beber? Podríais haberle echado cualquier cosa, no me fío de vosotros-
-Ya te dije que no iba a querer, no quiere nada nuestro excepto que desaparezcamos- dijo Isma mirándome directamente
-es normal que no se fíe Isma, no está aquí por que quiera- dijo Sany, lo cierto es que era evidente que no estaba ahí por que quisiese, no sé qué querrán de mi ni como acabara todo, pero lo que me está quedando claro es que si hay algún humano que no quiera que muera, seguramente este sentado en esta mesa.
-bueno pues si no quieres me la quedo yo- dijo Cero cogiendo el gran vaso por su asa y acercándoselo para beber, pero en ese momento justo levante el brazo y agarre el vaso y arrancándolo de las manos de Cero me hice de nuevo con el líquido y comencé a beberlo.
-¡Mierda!- dijeron Isma y Cero a la vez
-Gane la apuesta de nuevo- dijo riendo Zetha, acto seguido Isma y Cero se pusieron a teclear en su brazalete mirando con odio a Zetha.
-¿te ha gustado?- pregunto argentino –el primer trago no suele ser precisamente agradable-
-la verdad, no me gusta- dije mientras seguía bebiendo
-pues deja de beber, podemos pedirte otra cosa si no te gusta- dijo Argentino mientras me miraba extrañado
-no, está bien ¿es para mí, no? Entonces no pienso tirarlo- dije mientras saboreaba los diferentes matices de esta bebida –por lo que estoy notando, esta bebida tiene algún tipo de sustancia química, que no debe de ser buena para el cuerpo, aunque si queríais perjudicarme hacía falta más cantidad, parece que hacia bien en no confiar en vosotros-
En parte me sentí traicionada, algo que no debería, como genohumana no debería sentir nada hacia los humanos, al menos nada bueno. Pero ellos reaccionaron riéndose ante mi reacción.
-No te preocupes, esa sustancia química se llama alcohol- dijo Sany –nuestras bebidas también tienen, es el elemento esencial de esta bebida-
-sí, y cuanto más bebas, más te sueltas, y creo que los seis nos merecemos una noche de fiesta- dijo Cero que volvía a estar en su sitio.
-¿entonces esta bebida si acaba afectando de alguna manera? ¿Y es positivo?- pregunte con curiosidad, quizá esta es una de las claves para saber cómo se divierten los humanos, pero para estar segura debería experimentarlo, y no sabía cómo de mala idea podía ser eso.
-es bueno, en una cantidad justa, si bebes demasiado te acabara afectando negativamente, al menos a nosotros, no sé qué te pasara a ti- dijo Isma mientras se levantaba y se iba para dentro del edificio.
-¿y vosotros lo bebéis justo hasta el límite, no? Me vendría bien saber cuál es ese límite-
-jajajajajaja, no, nosotros no bebemos hasta el límite, lo sobrepasamos seguro- dijo Cero.
-no lo entiendo- dije sinceramente confundida.
-A ver, la idea es beber, que te afecte, soltarte, divertirte y rezar para que no la líes mucho- dijo entre risas Sany.
-no intentes entenderlo, solo bebe y experiméntalo tú misma- dijo Zetha.
Solo notaba que cuanto más bebía más quería beber, más me gustaba y mejor me sentía, y me sentía mejor simplemente por que empezaba a ignorar todo lo malo que me rodeaba, sabía que seguía existiendo pero simplemente me apetecía ignorarlo. Y si en algo me ganaban estos humanos era en la cantidad del líquido al que llamaban alcohol que eran capaces de ingerir.
Cuando deje de fijarme en mis cambios por beber, me fije en los del resto, y se notaba que cada vez se reían mas, y hablaban de cosas que les sucedían. En ese momento estaban discutiendo de algo en lo que podía meter baza.
-¡Tío, es que siempre estas igual! Cuando no puedes venir con nosotros de misión la lías de alguna manera- le decía Isma a Cero.
-oye no era culpa mía, de repente aparece un león gigante y empieza a pegarnos, lo justo es que hagamos lo mismo con el ¿no?- dijo Cero mirándome.
-no se refería a eso, creo- dijo Sany riendo.
-claro que no se refería a eso, el hombre al que le diste aquella paliza aún sigue hospitalizado y eso no beneficia a que la gente te acepte- dijo Zetha encogiéndose de hombros–sabemos que no te importa, pero si sigues así nos costara mantenerte en esta ciudad-
-no empecé yo, pero no pienso dejar que me toquen o humillen porque si, aquí supuestamente todos somos iguales- se defendió Cero mientras se terminaba su vaso y se encendía un cigarro.
-¿y te quejas? Creo que mi situación en comparación con la tuya es mucho peor- dije algo cabreada.
-jajajajaja, es cierto, dejemos el tema de lado, que aquí nuestra amiga genohumana se siente herida- respondió Cero.
-no, tampoco es eso, pero como puedes ver siempre hay quien lo pase peor- respondí sin reprochar ante el comentario de Cero, probablemente por culpa de esta estúpida sustancia química.
-¿¿peor que Cero?? Jajajaja, no creo- rio argentino –él se toma muy en serio el castigo que ha recibido- comentario por el cual todos empezaron a reír menos Cero.
-¿y cual fue ese castigo?- pregunte con curiosidad
-lo fácil fueron los diez latigazos en público, duele bastante pero solo es un rato- dijo Cero tranquilamente –pero resulta que ahora como castigo tengo que cuidar a los infantes de la ciudad durante un par de semanas ¡no me gusta nada! Gritan, no hacen caso de nada y encima apenas pueden comunicarse ¡yo que sé lo que quieren!-
-jajajajaja, me recuerdan a ti- dije riendo, creo, que por primera vez de manera sincera en mi vida, pero al parecer mi comentario también les hico gracia al resto
-valla, es darte alcohol y te pones graciosilla ¿eh?, bien pues espérate, te voy a enseñar lo que es alcohol de verdad- dijo Cero levantándose y yendo al edificio. Más tarde volvió con seis vasitos pequeños llenos de un líquido verde que apestaba a alcohol.
-bueno, pues brindemos ¿no?- dijo argentino en cuanto cogió uno de los vasos
-venga, brindemos porque te puedas integrar bien, y que todo salga bien- dijo Sany mirándome de manera extraña y levantando el brazo

Cero me cogió el brazo con el que tenía cogido el vaso y lo levanto mientras todos los demás lo hacían, chocamos los vasos y acto seguido nos bebimos el contenido. No recuerdo más de aquella noche.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Guerra, Genohumanos 6ª Parte

Otra vez estaba en la sala en la que me interrogaron, pero esta vez no estaba con Zetha, estaba sentada enfrente a otro hombre, bastante alto y ancho, y su cara cruzada por tres grandes cicatrices que le dejaban inservible el ojo derecho, pero lo peor de su aspecto era la cara con la que me miraba, trasmitía un odio irracional cada vez que me miraba. Esta vez no estaba en la mejor de las situaciones, tendré que ir con cuidado si no quiero ser torturada.
-¿Dónde está Cero?- pregunte sin dejar de mirarle a la cara.
-No tengo nada que responderte monstruo, aquí las preguntas las hago yo- respondió con un tono de odio en su voz que hacia juego con su cara.
-parece que no estás del todo contento con mi estancia aquí- sabía perfectamente que un humano con ese nivel de odio era algo irracional, pero también es cierto que no suelen pensar fríamente, así que son más maleables si lo manejas bien –podemos hablar sobre mi liberación, dejarías de tener que verme, y te juro que no volvería a esta ciudad-
La respuesta del hombre fue ponerse en pie, como siempre me pasa físicamente permanecí inmutable, pero en mi interior veía mas cerca una agresión física, tenía la certeza de que este humano cumplía perfectamente con el estereotipo de humano en la que mi raza cree. Después de ponerse de pie se puso a dar vueltas por la habitación, llevaba ya unos minutos así cuando estando a mi espalda me soltó un golpe con la mano abierta justo en el oído, tirándome con la fuerza de la silla, el dolor era bastante agudo, y empezó a salir sangre del propio oído, ese humano de mierda me había reventado el tímpano.
-la única manera en la que querría verte fuera de aquí es muerta, tenlo en cuenta, y responde solo a mis preguntas- dijo de nuevo sentándose en su silla –venga, siéntate, rápido-
Lo peor de mi situación es que si le atacaba yo probablemente perdiese los pocos beneficios que tenía en esta ciudad, y sinceramente prefiero seguir viva, así que le hice caso, aunque no inmediato. Una vez los dos sentados empezó a mirarme fijamente, era hasta incomodo, no soportaba que me mirase así, en cualquier otra situación podría haberle descuartizado con facilidad ¡maldita sea!
-¿de dónde has sacado al león y como le has podido introducir en nuestra ciudad?- se dignó a preguntar por fin.
-Lo llevaba siempre en el bolsillo ¿no es obvio grandullón?- ante mi respuesta se le crispo la cara, acto seguido me propino un puñetazo rápido y certero, que me volvió a tirar de la silla y me rompió la nariz. La verdad es que dolía, y por mi propio bien no debería contestar de esa forma, pero no soportaba a aquel hombre y cualquier cosa que a él le cabrease a mí me divertía. Cuando me levante para volver a sentarme en mi cara solo había sangre, por lo demás estaba perfecta.
-te repito la pregunta ¿Cómo lo hiciste?- dijo con el mismo tono de odio
-¿Por qué piensas que fue culpa mía? Por si no lo sabias he estado encerrada todo este tiempo, aunque mirando tus preciosas facciones me creo que esas cosas… se te pasen por alto, no te exijas demasiado grandullón- dije guiñándole un ojo, sabía que cada vez que hablase recibiría más y más golpes, pero sinceramente sé que de ese hombre es lo que recibiría, me da más miedo el hecho de que no sepa que van hacerme, que el hecho de que me golpeen. Y acerté, después de esa respuesta el hombre se levantó aparto mesas y sillas y cogiéndome del cuello me empotro contra la pared y empezó a levantarme.
-¡responde en serio puto monstruo! ¿O prefieres que recurra a métodos más persuasivos?-
Este tío es bastante imbécil ¿Cómo pretende que hable con su mano apretándome de esa manera el cuello? Como respuesta le agarre la muñeca y empecé a apretar hasta que debió de dolerle y me soltó.
-¿te refieres a torturarme? Estoy impresionada, no sabía que pudieses usar herramientas, debes de estar casi al nivel intelectual de un simio-
Estaba esperando que me fuese a golpear de nuevo, viendo su cara de absoluto odio, esta vez no se conformaría hasta que como poco me diese una buena paliza, así que cuando fue a darme el primer puñetazo a la cara, lo esquive con facilidad hacia un lado, y le di un rodillazo en la boca del estómago que le dejo doblado en el suelo.
-escúchame maldito humano, que sigas vivo actualmente es porque me conviene, se consciente que podría matarte y aun no lo he hecho ¿quieres que conteste tus preguntas? Pues en el momento en el que me golpeaste perdiste todas las oportunidades de que eso pasara, no hablare con nadie que no sea Zetha, al fin y al cabo dentro de lo malo, el comienza la conversación con un intercambio que me beneficia, no con golpes- acto seguido le di una patada en el costado que le empujo hasta la puerta y volví a sentarme.
No paso ni un minuto que entraron dos soldado apuntándome con sus respectivas armas y detrás entro una mujer, con toda la pinta de ser militar también, aunque entraba sin armas y en sus movimientos y forma de actuar veía que era un personaje con importancia, se quedó a un lado de la puerta mientras los otros dos soldados se llevaban al grandullón hacia afuera y cerraban la puerta tras ellos.
-hola genohumano, soy Sarah, miembro del consejo y jefa de la rama científica ¿entiendes lo que eso significa?- dijo acercándose a mi
-pues que estoy delante de alguien de importancia dentro de esta ciudad, y que debería andarme con cuidado ya que según como actué tu podrás hacer que mi estancia aquí sea aun peor de lo que ya es ¿no?-
-bueno, eso sería una de las cosas por la que deberías tener cuidado conmigo- dijo acercándose más a mi aun, hasta que llego a estar cara a cara, no tendría más de treinta años, y mantenía una figura esbelta, en esta maldita ciudad hasta los científicos parecen saber combatir, era rubia y tenía el pelo sujeto en una coleta, y ojos fríos y sin ninguna emoción aparente, de esa mujer sí que no sabia que esperarme. Una vez tan cerca de mí se acercó a mi oído y susurro.
-tienes que tener cuidado conmigo, porque me muero de ganas de aprender de ti ¿Cómo funcionas, porque te regeneras, porque después de todas esas habilidades aun mantienes forma humana? Y sinceramente creo que la única manera de saber todo eso es abrirte en canal y mirar que tienes dentro, y se consciente que para ver como actúa tu cuerpo y como funciona, necesito que esté vivo-
Mi primera reacción fue alejarme de ella, precisamente eso es lo que quiero evitar a toda costa, una existencia de experimentación y pruebas constantes hasta que mi mente este tan afectada que este muerta en vida, ya he tenido muchos hermanos que acabaron así, y crecí temiendo eso.
-no te preocupes, de momento todo el consejo prefiere la forma pacífica, pero no te des aires, sigues siendo una prisionera, así que ten cuidado y más te vale responder a las preguntas que te hagan- dijo sin alterar su rostro lo mas mínimo, por lo que a mí respecta dentro de esta ciudad muchos me quieren ver fuera o muerta, pero a este humano he pasado a considerarla una amenaza de nivel 1, para mi existencia.
-muy bien Sarah, estoy en clara desventaja, acabas de dejarme claro lo que ya era evidente, y te hare caso, no me queda otra, pero insisto en que no hablare con otro que no sea Zetha-
-tienes suerte de que este llegando genohumana- dijo mirándome fijamente -pero ten cuidado con lo que vas haciendo por ahí- dijo dándose la vuelta y yéndose del lugar.
Mierda, sabía que este lugar seria lo peor para mí, no me dejan otra que hacerles caso o acabare peor que muerta. Estuve esperando sentada y en silencio hasta que se volvió abrir la puerta y entro Zetha, lo primero que hizo fue sentarse delante de mí.
-es volver de misión y ya me están informando de que Cero y tú la habéis liado-
-nosotros solo nos defendimos del ser que se coló en vuestra ciudad, habrá sido un fallo en vuestro sistema de defensa-
-no me refiero a eso, me refiero a que ambos en el interrogatorio habéis golpeado y amenazado a vuestro interrogante, en el caso de Cero es normal, siempre ha sido un poco así- dijo encogiéndose de hombros, nada más llegar Zetha ya me dio información que quería sin siquiera preguntarle, ya sabía que había sido de Cero –pero en tu caso es de idiotas ¿a quién se le ocurre? Tienes que ser consciente que en el momento en el que se te considere un gran peligro se tomaran medidas diferentes a las actuales-
-sí, soy consciente ¿pero qué pretendíais mandando a interrogarme aun tío que lo primero que hace es golpearme?- ante mi respuesta Zetha frunció el ceño, y maldijo en bajo.
-bueno, de momento no te diré nada más, te toca a ti contarme-
-¿Qué quieres que te cuente? Estaba con Cero dando una vuelta por la ciudad, y quejándome de lo poco que se me permite hacer en esta ciudad cuando sonó la alarma y apareció lo que Cero llamó león, y tuvimos que actuar juntos para poder matarle, fin-
-es posible que este león viniese aquí por tu culpa, no se me ocurre como podrías ser capaz de introducirle, pero podría haberte seguido-
-Lo dudo, esos animales tienen la mente destrozada, no se reproducen, no se adaptan al medio, solo se alimentan, por lo que se, debe ser de los últimos que existan con vida, si se le puede llamar a eso vida-
-algo del estilo me imaginaba, entonces solo queda que pudieses interferir en el programa de defensa-
-¿programa? Con lo cual tenéis una defensa en base a un programa informático, yo ni sabía si teníais una defensa analógica o en base a un programa digital, recuerda que no me dejáis ni informarme del planeta-
-cierto, solo teníamos que asegurarnos de que no era por tu culpa, evidentemente habrá personas que sigan pensando que fue tu culpa, pero tengo los datos suficientes de esta conversación para convencer al consejo- dijo Zetha tecleando en su muñequera.
-¿a Cero también le echan la culpa de esto?-
-No, él ha sido sometido a un consejo de guerra, por darte su arma para matar al león, no sé qué cojones debió pensar en ese momento para darte su arma a ti, ese ser que solo sabe matar humanos- dijo alterado, era la primera vez que veía a Zetha alterado, aun que no se vislumbrara mucho
-Así que el sabía que aun que no le matase tendría más problemas a parte si me daba el arma. Si, la verdad que fue una estupidez por su parte hacerlo, tuvo suerte, lo que dije fue verdad y conseguí matar al león-
-quizá, no estés echa solo para matar humanos, recuerda que tu mente es en base humana- dijo en un tono bajo, mas como si se hablase a si mismo que a mi, pero yo lo escuchaba con la misma claridad.
-eso crees, yo no estoy segura- pensándolo bien, yo me veo muy diferente de los humanos, pero también es cierto que es la primera vez que tengo tanto contacto con ellos sin matarles, y también puedo ver que entre ellos mismos son diferentes.
-una última cosa antes de que te escolten a tu habitación de nuevo ¿hay alguna causa en especial por lo que has sido tan cooperativa?- 
-La verdad …. Es que Sarah ha sido muy clara con sus intenciones, sinceramente ayuda a colaborar- dije frunciendo el ceño.

-Me lo temía- Contesto Zetha