Esta vez la puerta de mi celda tardo en abrirse mucho más que
las otras veces, y el humano que apareció tras ella era uno de los cinco que me
capturaron, pero no era ni Zetha ni Cero, era un hombre más bajo que los dos
anteriores, en forma, con unos pantalones militares y una camiseta negra sin
mangas y ese gran brazalete que parecía que todos los humanos tenían, su pelo
era castaño y corto, con ojos verdes y una larga nariz y lo primero que hizo
fue entrar de golpe y decir:
-Hoy me toca a mí estar contigo-
-Que directo ¿ni siquiera me dices cómo te llamas? los
humanos soléis darle mucha importancia a los nombres- conteste de repente ante
la repentina entrada de aquel hombre –y la próxima vez avisa antes de entrar,
podría no estar presentable- dije mirándole fijamente a los ojos, esperando su
respuesta.
-¿acaso a ti, como genohumana que eres, te hubiese importado
algo como “no estar presentable?- respondió arqueando un poco una ceja
-Humf, cierto, supongo que tienes razón- Uno más, la forma de
mirarme y hablarme que tiene este humano solo me dice que no le caigo nada
bien.
-Por cierto, me llamo Isma, era uno de los miembros del grupo
que te capturo-
-Sí, lo recuerdo, fui yo la capturada, no me olvidare nunca
de vosotros-
-Yo tampoco lo haría, bueno ¿vamos?- dijo Isma señalando la
puerta
-si claro, como no- dije levantándome y saliendo -¿pero a dónde
vamos? Porque es estúpido que me digáis que donde yo quiera, si no me dejáis
hacer casi nada y no conozco este lugar-
-Tengo una idea si no te parece mal, podemos ir a un bar y
tomar algo-
-¿Bar? No sé lo que es ¿el diminutivo de barracón, me vas a
enseñar como los humanos duermen o entrenan?-
-Jajajajaja, en realidad un bar es el edificio donde vamos a
pasar el rato, había quedado allí con el resto del grupo, hasta que me llamaron
para hacer de vigilante- dijo con exasperación Isma –pero decidimos entre todos
que podríamos ir igual, así haces algo y te quejas menos-
-¡cómo quieres que no me queje! ¡Soy una prisionera!- Era
interesante, por fin podría ver a los humanos en sus edificios de diversión,
podre aprender que les divierte y entusiasma, en un futuro podría ser muy útil.
-pero eres un prisionera viva, como comprenderás, nosotros,
los humanos, no solemos poder capturar a ningún genohumano, y ahora que podemos
hacerlo estamos intentando hacerlo lo mejor posible- Me decía Isma mientras
salíamos del edificio que estaba curiosamente más vigilado que las otras veces.
Dentro de mi celda nunca se muy bien qué hora es, pero según
mis deducciones estaba en lo cierto, era ya por la tarde y a el sol no le
quedaba mucho camino para dejar de iluminar. En la ciudad todo seguía igual que
las otras veces que salí, los humanos hacían sus cosas de humanos en su ciudad de humanos.
Cuando llegamos al susodicho bar, estaban mis otros cuatro
captores, en una mesa fuera, cuando nos vieron a Isma y a mí, levantaron el
brazo e hicieron señas de reconocimiento.
-¿Qué tal el trabajo de niñera Isma, entretenido?- dijo
riendo Cero.
-Me lo dice aquel que lo fue antes que yo- contesto el
aludido haciéndole una peineta.
-Ven siéntate aquí- dijo Zetha mirándome y señalando un
asiento a su lado.
Haciéndole caso me senté a su lado, no sin fijarme en que
todos los humanos del lugar miraban con recelo a esa mesa y sus ocupantes, y no
era de extrañar que al verme conmigo la situación no mejorara.
-Bueno han pasado bastantes días desde que te capturamos, y
por fin ahora, nos vemos con tranquilidad ¿Cómo llevas lo de estar prisionera?-
dijo uno de los captores, era bajito y tenía una larga melena morena y rapada
por los lados, unos ojos azules y era normal ver una gran sonrisa en su cara.
-por tu tamaño diría que eres al que llamaban argentino ¿verdad?-
conteste ignorando su pregunta
-Si lo soy, parece que tienes una buena memoria, ese día ni
siquiera nos viste la cara a todos-
-Tampoco es la primera vez que os veo en este edificio, aunque
sinceramente no tengo ni idea que os llama de este lugar- dije mirando a la
gente de alrededor, me di cuenta de que una vez ya estaba aquí cada grupo de humanos
ignoraba bastante al resto y se centraban en sus conversaciones, o en gritar
cosas con cierto ritmo.
-Bueno, esperamos que acabes comprendiendo porque nos gusta
este lugar- dijo Zetha –y que tú también lo disfrutases claro-
- Veo que soy el único que no te ha dicho nada aun- dijo el
quinto hombre, que estaba justo enfrente de mí, con a los lados cero y
argentino, tenía el pelo medio largo despeinado y anaranjado –soy Sany,
encantado de presentarme-
-sí, sí, lo tenía en mente también, los humanos insistís en presentaros o saludaros constantemente- dije con cara de
aburrimiento –sabia quienes erais cada uno antes de que lo dijeseis, al fin y al
cabo me capturasteis, os conozco por vuestro tamaño y forma de moveros-
-esas cosas te pasan por no tener un nombre, es lo que te da
una identificación, y lo normal es querer decirle a los de tu especie cuál es
tu nombre para diferenciarte de los demás y ser un individuo- dijo Isma de
forma brusca
-¡Que va! Yo tengo nombre desde que nací y me parece un
coñazo igual eso de presentarse –dijo Cero
-lo importante no es tu nombre en realidad, es la importancia
que le des y como lo utilices, más que el hecho de tenerlo- dijo Sany
Siguieron discutiendo durante unos minutos, pero yo deje de
prestar atención, por una parte la conversación me resultaba insulsa y no me
importaba, pero por otro lado me estaba impresionando la gran diferencia de
creencias que tienen los humanos, quizá éramos nosotros los extraños que
siempre pensábamos igual ¡pero es normal! Todos fuimos creados de la misma
manera y odiando lo mismo, es evidente que pensaríamos de forma similar.
Sinceramente me estaba empezando a sentir mal, parece que hemos sido creados en
serie.
-¡Bebe!- grito Cero despertándome de mis pensamientos y
ofreciéndome un gran vaso con un asa, lleno un amarillento líquido, que
curiosamente al mirarlo desde arriba estaba llena de una espesa espuma blanca.
-¿Qué es este extraño liquido? ¿No será orina?- pregunte
olfateando desde mi posición, lo justo para descubrir que, por lo menos, no olía
a orina.
-¿no conocéis estas bebidas? Es cerveza- pregunto con
curiosidad argentino
-pues no, no conocía esta bebida ¿Cómo lo iba a conocer? El
lugar donde nací no es precisamente un centro de diversión como este- dije
sin bajar la mirada
-Tu bebe- dijo de repente Cero, que se había levantado y estaba
detrás de mí, cogiéndome los hombros y hablándome al oído –y si quieres un consejo,
dale una segunda oportunidad a esta “orina” seguro que la primera vez que la
pruebes no te guste, pero con tiempo será una gran bebida-
-Puede que nunca te guste, como ya habrás visto, yo no estoy
bebiendo de eso- me dijo Zetha bebiendo de un vaso más pequeño un líquido de un
color tostado.
-sepa a lo que sepa ¿Por qué iba a beber? Podríais haberle
echado cualquier cosa, no me fío de vosotros-
-Ya te dije que no iba a querer, no quiere nada nuestro
excepto que desaparezcamos- dijo Isma mirándome directamente
-es normal que no se fíe Isma, no está aquí por que quiera-
dijo Sany, lo cierto es que era evidente que no estaba ahí por que quisiese, no
sé qué querrán de mi ni como acabara todo, pero lo que me está quedando claro
es que si hay algún humano que no quiera que muera, seguramente este sentado en
esta mesa.
-bueno pues si no quieres me la quedo yo- dijo Cero cogiendo el
gran vaso por su asa y acercándoselo para beber, pero en ese momento justo
levante el brazo y agarre el vaso y arrancándolo de las manos de Cero me hice
de nuevo con el líquido y comencé a beberlo.
-¡Mierda!- dijeron Isma y Cero a la vez
-Gane la apuesta de nuevo- dijo riendo Zetha, acto seguido Isma
y Cero se pusieron a teclear en su brazalete mirando con odio a Zetha.
-¿te ha gustado?- pregunto argentino –el primer trago no
suele ser precisamente agradable-
-la verdad, no me gusta- dije mientras seguía bebiendo
-pues deja de beber, podemos pedirte otra cosa si no te
gusta- dijo Argentino mientras me miraba extrañado
-no, está bien ¿es para mí, no? Entonces no pienso tirarlo-
dije mientras saboreaba los diferentes matices de esta bebida –por lo que estoy
notando, esta bebida tiene algún tipo de sustancia química, que no debe de ser
buena para el cuerpo, aunque si queríais perjudicarme hacía falta más cantidad,
parece que hacia bien en no confiar en vosotros-
En parte me sentí traicionada, algo que no debería, como
genohumana no debería sentir nada hacia los humanos, al menos nada bueno. Pero ellos reaccionaron riéndose ante mi reacción.
-No te preocupes, esa sustancia química se llama alcohol-
dijo Sany –nuestras bebidas también tienen, es el elemento esencial de esta
bebida-
-sí, y cuanto más bebas, más te sueltas, y creo que los seis
nos merecemos una noche de fiesta- dijo Cero que volvía a estar en su sitio.
-¿entonces esta bebida si acaba afectando de alguna manera? ¿Y
es positivo?- pregunte con curiosidad, quizá esta es una de las claves para
saber cómo se divierten los humanos, pero para estar segura debería
experimentarlo, y no sabía cómo de mala idea podía ser eso.
-es bueno, en una cantidad justa, si bebes demasiado te
acabara afectando negativamente, al menos a nosotros, no sé qué te pasara a ti-
dijo Isma mientras se levantaba y se iba para dentro del edificio.
-¿y vosotros lo bebéis justo hasta el límite, no? Me vendría
bien saber cuál es ese límite-
-jajajajajaja, no, nosotros no bebemos hasta el límite, lo
sobrepasamos seguro- dijo Cero.
-no lo entiendo- dije sinceramente confundida.
-A ver, la idea es beber, que te afecte, soltarte, divertirte
y rezar para que no la líes mucho- dijo entre risas Sany.
-no intentes entenderlo, solo bebe y experiméntalo tú misma-
dijo Zetha.
Solo notaba que cuanto más bebía más quería beber, más me
gustaba y mejor me sentía, y me sentía mejor simplemente por que empezaba a
ignorar todo lo malo que me rodeaba, sabía que seguía existiendo pero
simplemente me apetecía ignorarlo. Y si en algo me ganaban estos humanos era en
la cantidad del líquido al que llamaban alcohol que eran capaces de ingerir.
Cuando deje de fijarme en mis cambios por beber, me fije en
los del resto, y se notaba que cada vez se reían mas, y hablaban de cosas que
les sucedían. En ese momento estaban discutiendo de algo en lo que podía meter
baza.
-¡Tío, es que siempre estas igual! Cuando no puedes venir con
nosotros de misión la lías de alguna manera- le decía Isma a Cero.
-oye no era culpa mía, de repente aparece un león gigante y
empieza a pegarnos, lo justo es que hagamos lo mismo con el ¿no?- dijo Cero
mirándome.
-no se refería a eso, creo- dijo Sany riendo.
-claro que no se refería a eso, el hombre al que le diste
aquella paliza aún sigue hospitalizado y eso no beneficia a que la gente te
acepte- dijo Zetha encogiéndose de hombros–sabemos que no te importa, pero si
sigues así nos costara mantenerte en esta ciudad-
-no empecé yo, pero no pienso dejar que me toquen o humillen porque
si, aquí supuestamente todos somos iguales- se defendió Cero mientras se
terminaba su vaso y se encendía un cigarro.
-¿y te quejas? Creo que mi situación en comparación con la
tuya es mucho peor- dije algo cabreada.
-jajajajaja, es cierto, dejemos el tema de lado, que aquí
nuestra amiga genohumana se siente herida- respondió Cero.
-no, tampoco es eso, pero como puedes ver siempre hay quien
lo pase peor- respondí sin reprochar ante el comentario de Cero, probablemente
por culpa de esta estúpida sustancia química.
-¿¿peor que Cero?? Jajajaja, no creo- rio argentino –él se
toma muy en serio el castigo que ha recibido- comentario por el cual todos
empezaron a reír menos Cero.
-¿y cual fue ese castigo?- pregunte con curiosidad
-lo fácil fueron los diez latigazos en público, duele
bastante pero solo es un rato- dijo Cero tranquilamente –pero resulta que ahora
como castigo tengo que cuidar a los infantes de la ciudad durante un par de
semanas ¡no me gusta nada! Gritan, no hacen caso de nada y encima apenas pueden
comunicarse ¡yo que sé lo que quieren!-
-jajajajaja, me recuerdan a ti- dije riendo, creo, que por
primera vez de manera sincera en mi vida, pero al parecer mi comentario también
les hico gracia al resto
-valla, es darte alcohol y te pones graciosilla ¿eh?, bien
pues espérate, te voy a enseñar lo que es alcohol de verdad- dijo Cero levantándose
y yendo al edificio. Más tarde volvió con seis vasitos pequeños llenos de un líquido
verde que apestaba a alcohol.
-bueno, pues brindemos ¿no?- dijo argentino en cuanto cogió
uno de los vasos
-venga, brindemos porque te puedas integrar bien, y que todo
salga bien- dijo Sany mirándome de manera extraña y levantando el brazo
Cero me cogió el brazo con el que tenía cogido el vaso y lo
levanto mientras todos los demás lo hacían, chocamos los vasos y acto seguido
nos bebimos el contenido. No recuerdo más de aquella noche.
No hay comentarios:
Publicar un comentario