viernes, 9 de mayo de 2014

Guerra; Genohumanos 8ª Parte

Cuando desperté, estaba en mi celda, totalmente iluminada, y con cierto dolor de cabeza y necesidad de agua, me había acostado tal como llegue por la noche, sin siquiera taparme con las sabanas, fue como si en vez de dormir, hubiese entrado en un corto coma. Desde cierto punto de la noche pasada no recordaba ciertos fragmentos, no me hico falta pensar mucho para saber que todos estos síntomas eran por causa del alcohol. No entiendo como estos humanos se divierten, beben para pasárselo bien sabiendo que luego tiene efectos negativos, y contando que soy genohumana y probablemente los efectos negativos en mi cuerpo sean menores, sinceramente no lo entiendo, aunque si lo pienso seriamente, ayer me lo pase bien. Siempre me divirtió matar humanos, es fácil, rápido y entretenido, pero anoche la diversión fue diferente, nuevo, matar me alivia, hago algo para lo que estoy hecha, quizá eso no sea diversión, sino un estúpido sentimiento de obligación, que me hace sentir bien ¡joder! Lo peor de este día, es mi incapacidad de pensar con mi fluidez normal, si quizás tan solo no hubiese tanta luz, pensé bajando la cabeza y rodeándola con las manos.
Fue en ese momento cuando fui consciente del cambio, frente a mí, ya no había un espejo, solo un montón de cachos del mismo desperdigados por toda la celda, y donde antes estaba el espejo ahora había un gran agujero cuadrado, con barrotes y sin ningún cristal, una ventana. Nada más verlo fui a asomarme, y vi la ciudad, por la mañana, todos los humanos estaban a lo suyo y justo debajo, en una pequeña plaza en frente de este edificio, había un grupo de humanos haciendo ejercicios militares, era curioso como a ese grupo de gente se le podía añadir quien quisiese, de hecho, no dejaban de llegar humanos de vez en cuando, incluso niños, que no vi a ninguno hasta ahora, deben de esconderlos de mi cuando salgo.
En ese momento sonó la puerta y poco después se abrió ¡maldita sea! Entre el embotamiento de mi mente, lo que estaba viendo y sintiendo, no me había percatado de que alguien se acercaba, así que mi reacción fue darme la vuelta con rapidez y disimular que no me había pillado por sorpresa. La persona que acababa de entrar era Argentino, que nada más pasar dijo:
-¡buenas! Valla… eso antes era un espejo, creo recordar-
-claro que lo era- dije pensando en ello –pero ayer cuando llegue no debió parecerme bien, así que lo rompí, no debería preocuparos, sigo encerrada igual-
-a mí no me preocupa, de hecho mejor, el sol siempre viene bien- dijo sonriendo
-nosotros tampoco solemos estar mucho bajo el sol, al menos, no sin nuestra armadura- dije apartándome de la luz del sol
-sí, se nota, bueno hoy es domingo, y la mayor parte de la ciudad esta inactiva, hoy es el día en el que la mayor parte de la gente intenta descansar-
-¿quieres decir que según el día hacéis unas cosas u otras?- de cierta manera tiene sentido, ordenar las cosas de tu día a día es lo normal si vives en comunidades, nosotros sin embargo, hacemos lo que haya que hacer el día que haga falta.
-mientras todo vaya bien si, es evidente que los ataques que recibimos no atienden al día de la semana que sea, y siempre tiene que haber gente en las defensas y algunas otras ocupaciones esenciales, por el resto intentamos llevar una vida digna de nuestros padres-
-¿vuestros padres? No entiendo ¿Qué tienen que ver?- le pregunte, a lo que se quedó pensativo
-me han informado que quieres informarte sobre el mundo y que no te dejaron, pero puedo traerte libros en los que se narra la sociedad que precedió a la actual, que sepas sobre ella no hará daño ¿Qué te parece?-
-¿una forma de entretenerme? Es evidente que me parecería bien, aun que preferiría un libro sobre cómo funciona el mundo a saber cómo funcionáis, o funcionabais vosotros, pero me vale- Mentía, claro que quería saber cómo funcionan los humanos, esta gente piensa que me podrá venir bien para alimentar mi parte humana, pero tengan razón o no me es indiferente, sabiendo cómo funcionaban será muchísimo más fácil saber cómo lo hacen ahora, y escapar, ya no quiero destruir toda esta ciudad, es inútil, aun con todo mi armamento no es seguro que pueda siquiera diezmarles, debo de huir, encontrar a mis hermanos, y quedarnos la ciudad.
-bueno, esos son más complejos, y no todo el mundo tiene acceso a ellos- dijo con una cara de malos humos que jamás le había visto -¿vamos a por los otros libros?-
-prefiero que vallas yendo tú, no es algo que me entusiasme tanto, y me gustaría lavarme y refrescarme, no lo hice desde que llege ayer-
-bueno, pues te espero, no puedo ir yo solo, tienes que venir-
Después de que me refrescase, y lavase, salí con mi otro conjunto, los pantalones deportivos oscuros y una sosa camiseta blanca de manga corta.
Acto seguido salimos del edificio, que seguía bastante vigilado, y nada más salir encontré al grupo de humanos que se ejercitaban, sinceramente era patético, me sentía como una rana saltando mientras miraba con superioridad a los renacuajos que intentaban escapar del agua estancada en la que se encontraban. Aun que curiosamente esta vez había muchísimos niños de variadas edades, algunos entrenaban con los adultos con cara de sufrimiento, otros lloraban y había un par alejados a los que estaban echando la bronca, aunque no caí al principio después si me di cuenta, el que estaba echando la bronca a aquellos niños era Cero, al parecer el castigo de cuidar a los infantes era cierto, aunque su forma de hacerlo fuese un poco brusca, pero sinceramente, viendo la debilidad de estas criaturas, yo haría lo mismo.
Nada más salir, dimos la vuelta al mismo edificio del que veníamos, y detrás andamos por otra calle, era ancha, pero notablemente menos usada, a los lados había grandes aglomeraciones de edificios, no sé si estaban llenos de humanos o completamente vacíos, pero parecían colmenas gigantes ¿Cuántos humanos entran en un pilar de estos? ¿Y cuantos pilares hay en la ciudad? Sinceramente, cada vez quería saber cómo funcionaban los antiguos humanos, porque si en algún momento de la historia esta ciudad estuvo llena, no como ahora, por débiles que fuesen los humanos serian un enemigo a temer, por el gigantesco número de sus filas.
Cuando la calle estaba terminando, vi que a la izquierda había un edificio más alto que el resto, más rectangular, sin balcones y todo el parecía un cuadriculado espejo y arriba del todo con letras gigantes ponía “la orator   de n ocien ia” y justo al final de la calle estaba el edificio más grande que había visto desde que llegue, no era más alto que el edificio “orator” pero el conjunto de las dimensiones de aquel edificio lo dejaba pequeño en comparación, no sabía que hacia ni para que servía y solo conseguía escuchar un sonido lejano, que, sospechaba, de cerca seria ensordecedor.
-valla esta parte de la ciudad no la había visto nunca, no sabía que hubiese tales edificios aquí- dije escudriñándolos
-pues aquí están ¿grandes no? Nosotros vamos a este de la izquierda- dijo Argentino girando en cuanto pudo para entrar al edificio “orator”
-¿Qué es?-
-el edificio donde conseguirás los medios para leer-
-¡oye! Que se leer, no sé qué piensas que somos los genohumanos, pero desde que nacemos tenemos la posibilidad de aprender a leer y escribir- dije a la defensiva
-aaa ¿sí? ¿Y cuantos sabéis hacerlo?- me pregunto curioso
-pues… la verdad es que la minoría- dije reconociendo las reducidas capacidades literarias de mi raza
-bueno, pues me alegro que puedas leer, ya que los medios que te decía para hacerlo no es saber leer, con eso contaba de base, me refiero a uno de estos- me dijo señalándose la muñequera que tenía en el antebrazo –evidentemente estará muy limitado, pero podrás ir usándolo-
Eso era una buena noticia, desde que llegué aquí no veía más que gente toqueteando su brazalete, como si en él hubiese otra vida que llevaban a parte de la mía, llevando yo el mismo instrumento me aseguraba de empezar a comprenderles cada vez mejor.
Cuando entramos dentro del edificio, me sorprendió ver el buen estado que mostraba por dentro y lo deteriorado que parecía por fuera, argentino debió ver mi cara de estupefacción por que se apresuró a decir:
-la gran diferencia de dentro a afuera, es otro sistema de defensa, tu llevas aquí ya unos cuantos días, pero seguro que eres incapaz de decirme que edificios están en funcionamiento y cuáles no, solo imagínate que eres un invasor, no sabrías de donde te podrían venir- dijo orgulloso y sonriente
-ya veo, os defendéis mucho y yo solo he visto que os ataque un estúpido león gigante-
-piensa que quizá nos ataquen menos ahora, debido a sus numerosos intentos fallidos anteriores-
Después de entrar en el gran vestíbulo, que era rectangular, tenía dos tramos de escaleras en las paredes laterales y una mesa justo en el centro en el centro, sin nadie allí. Argentino se acercó a la mesa, llena de botones, pulso alguno y sonó un ruido metálico en las profundidades de la mesa y acto seguido en la pared que estaba detrás de la mesa se movió la pared y dejo a la vista un habitáculo en el que cabrían cuatro personas con espacio de sobra. Una vez dentro del habitáculo la puerta se cerró tras de mí y note como empezaba a subir hacia arriba, vi que a un lado tenía una pantallita con el número 0, que iba aumentando en número hasta llegar al 10, momento en el cual el habitáculo paro y se abrió la puerta.
La habitación que vi entonces era muy parecida a la primera, pero en vez de mesa había un soporte con varios brazaletes colgados y donde en la primera habitación había escaleras en este había puertas, y en vez de puerta de entrada, la pared entera era de cristal que deja ver el exterior.
Nada más salir del habitáculo, Argentino se dirigió a la puerta de la derecha, y antes de entrar me hizo un gesto con la mano para que esperase. Aproveche para asomarme por las cristaleras y descubrir que apenas habíamos subido a la mitad del edificio. Cuando salió argentino no iba solo, iba acompañado de un humano, alto y flaco, de ojos marrones y nariz curva, sin apenas pelo y una desagradable mueca en la cara, no era el humano más bello que he visto.
-así que tú eres la famosilla genohumana, perfecto, aun que nuestros bancos de datos quizá se vuelvan un poco locos ante una muestra de ADN diferente- dijo el hombre mirándome de arriba abajo.
-¿no sería para el brazalete más fácil reconocerla y más difícil de piratear por ser una muestra única?- pregunto Argentino
-ehm, si claro, pero tendré que modificar ciertos aspectos de la verificación de muestras, así que al grano, dame tu brazo-
-¿me lo arranco o te vale junto a mi cuerpo?- pregunte con enfado -¿para qué quieres mi brazo y en que me perjudica?-
-sí que eres confiada amiga- dijo sarcásticamente aquel humano –lo quiero para sacarte una muestra de sangre, no creo que sea el fin del mundo para alguien como tú, y te perjudicaría porque te permitiría usarlo, claro, si es para ti eso un problema-
-extiende el brazo, no va a pasar nada, todos hemos tenido que hacerlo y no nos ha pasado nada- dijo calmadamente Argentino
-como veáis, espero por vuestro bien que no me pase nada- claro que desconfiaba, aunque fuese por algo que me beneficia, no sabía cuánto podía perjudicarme, de una muestra de sangre se saca mucha información, quizá lo único que haga sea alimentar su curiosidad, no pude evitar imaginarme la cara de Sarah mientras esto sucedía, pero extendí el brazo y me sacaron sangre.

-pues ya está, aquí tienes tu brazalete- dijo el humano dándome uno de los brazaletes que estaban enfrente del habitáculo, el que me dio era de cuero negro, excepto la parte donde estaba la pantalla, que estaba hecho de otro material más frio y pesado – aun no debería de funcionar, tengo que añadir tu muestra a la del resto para desbloquear el brazalete, pero una vez lo uses por primera vez será tuyo e intransferible, úsalo bien, lo poco que puedas claro- dijo el humano mientras se marchaba riendo y con la muestra de mi sangre en la mano.

lunes, 17 de marzo de 2014

Guerra; Genohumanos 7ª Parte

Esta vez la puerta de mi celda tardo en abrirse mucho más que las otras veces, y el humano que apareció tras ella era uno de los cinco que me capturaron, pero no era ni Zetha ni Cero, era un hombre más bajo que los dos anteriores, en forma, con unos pantalones militares y una camiseta negra sin mangas y ese gran brazalete que parecía que todos los humanos tenían, su pelo era castaño y corto, con ojos verdes y una larga nariz y lo primero que hizo fue entrar de golpe y decir:
-Hoy me toca a mí estar contigo-
-Que directo ¿ni siquiera me dices cómo te llamas? los humanos soléis darle mucha importancia a los nombres- conteste de repente ante la repentina entrada de aquel hombre –y la próxima vez avisa antes de entrar, podría no estar presentable- dije mirándole fijamente a los ojos, esperando su respuesta.
-¿acaso a ti, como genohumana que eres, te hubiese importado algo como “no estar presentable?- respondió arqueando un poco una ceja
-Humf, cierto, supongo que tienes razón- Uno más, la forma de mirarme y hablarme que tiene este humano solo me dice que no le caigo nada bien.
-Por cierto, me llamo Isma, era uno de los miembros del grupo que te capturo-
-Sí, lo recuerdo, fui yo la capturada, no me olvidare nunca de vosotros-
-Yo tampoco lo haría, bueno ¿vamos?- dijo Isma señalando la puerta
-si claro, como no- dije levantándome y saliendo -¿pero a dónde vamos? Porque es estúpido que me digáis que donde yo quiera, si no me dejáis hacer casi nada y no conozco este lugar-
-Tengo una idea si no te parece mal, podemos ir a un bar y tomar algo-
-¿Bar? No sé lo que es ¿el diminutivo de barracón, me vas a enseñar como los humanos duermen o entrenan?-
-Jajajajaja, en realidad un bar es el edificio donde vamos a pasar el rato, había quedado allí con el resto del grupo, hasta que me llamaron para hacer de vigilante- dijo con exasperación Isma –pero decidimos entre todos que podríamos ir igual, así haces algo y te quejas menos-
-¡cómo quieres que no me queje! ¡Soy una prisionera!- Era interesante, por fin podría ver a los humanos en sus edificios de diversión, podre aprender que les divierte y entusiasma, en un futuro podría ser muy útil.
-pero eres un prisionera viva, como comprenderás, nosotros, los humanos, no solemos poder capturar a ningún genohumano, y ahora que podemos hacerlo estamos intentando hacerlo lo mejor posible- Me decía Isma mientras salíamos del edificio que estaba curiosamente más vigilado que las otras veces.
Dentro de mi celda nunca se muy bien qué hora es, pero según mis deducciones estaba en lo cierto, era ya por la tarde y a el sol no le quedaba mucho camino para dejar de iluminar. En la ciudad todo seguía igual que las otras veces que salí, los humanos hacían sus cosas de humanos en su ciudad de humanos.
Cuando llegamos al susodicho bar, estaban mis otros cuatro captores, en una mesa fuera, cuando nos vieron a Isma y a mí, levantaron el brazo e hicieron señas de reconocimiento.
-¿Qué tal el trabajo de niñera Isma, entretenido?- dijo riendo Cero.
-Me lo dice aquel que lo fue antes que yo- contesto el aludido haciéndole una peineta.
-Ven siéntate aquí- dijo Zetha mirándome y señalando un asiento a su lado.
Haciéndole caso me senté a su lado, no sin fijarme en que todos los humanos del lugar miraban con recelo a esa mesa y sus ocupantes, y no era de extrañar que al verme conmigo la situación no mejorara.
-Bueno han pasado bastantes días desde que te capturamos, y por fin ahora, nos vemos con tranquilidad ¿Cómo llevas lo de estar prisionera?- dijo uno de los captores, era bajito y tenía una larga melena morena y rapada por los lados, unos ojos azules y era normal ver una gran sonrisa en su cara.
-por tu tamaño diría que eres al que llamaban argentino ¿verdad?- conteste ignorando su pregunta
-Si lo soy, parece que tienes una buena memoria, ese día ni siquiera nos viste la cara a todos-
-Tampoco es la primera vez que os veo en este edificio, aunque sinceramente no tengo ni idea que os llama de este lugar- dije mirando a la gente de alrededor, me di cuenta de que una vez ya estaba aquí cada grupo de humanos ignoraba bastante al resto y se centraban en sus conversaciones, o en gritar cosas con cierto ritmo.
-Bueno, esperamos que acabes comprendiendo porque nos gusta este lugar- dijo Zetha –y que tú también lo disfrutases claro-
- Veo que soy el único que no te ha dicho nada aun- dijo el quinto hombre, que estaba justo enfrente de mí, con a los lados cero y argentino, tenía el pelo medio largo despeinado y anaranjado –soy Sany, encantado de presentarme-
-sí, sí, lo tenía en mente también, los humanos insistís en presentaros o saludaros constantemente- dije con cara de aburrimiento –sabia quienes erais cada uno antes de que lo dijeseis, al fin y al cabo me capturasteis, os conozco por vuestro tamaño y forma de moveros-
-esas cosas te pasan por no tener un nombre, es lo que te da una identificación, y lo normal es querer decirle a los de tu especie cuál es tu nombre para diferenciarte de los demás y ser un individuo- dijo Isma de forma brusca
-¡Que va! Yo tengo nombre desde que nací y me parece un coñazo igual eso de presentarse –dijo Cero
-lo importante no es tu nombre en realidad, es la importancia que le des y como lo utilices, más que el hecho de tenerlo- dijo Sany
Siguieron discutiendo durante unos minutos, pero yo deje de prestar atención, por una parte la conversación me resultaba insulsa y no me importaba, pero por otro lado me estaba impresionando la gran diferencia de creencias que tienen los humanos, quizá éramos nosotros los extraños que siempre pensábamos igual ¡pero es normal! Todos fuimos creados de la misma manera y odiando lo mismo, es evidente que pensaríamos de forma similar. Sinceramente me estaba empezando a sentir mal, parece que hemos sido creados en serie.
-¡Bebe!- grito Cero despertándome de mis pensamientos y ofreciéndome un gran vaso con un asa, lleno un amarillento líquido, que curiosamente al mirarlo desde arriba estaba llena de una espesa espuma blanca.
-¿Qué es este extraño liquido? ¿No será orina?- pregunte olfateando desde mi posición, lo justo para descubrir que, por lo menos, no olía a orina.
-¿no conocéis estas bebidas? Es cerveza- pregunto con curiosidad argentino
-pues no, no conocía esta bebida ¿Cómo lo iba a conocer? El lugar donde nací no es precisamente un centro de diversión como este- dije sin bajar la mirada
-Tu bebe- dijo de repente Cero, que se había levantado y estaba detrás de mí, cogiéndome los hombros y hablándome al oído –y si quieres un consejo, dale una segunda oportunidad a esta “orina” seguro que la primera vez que la pruebes no te guste, pero con tiempo será una gran bebida-
-Puede que nunca te guste, como ya habrás visto, yo no estoy bebiendo de eso- me dijo Zetha bebiendo de un vaso más pequeño un líquido de un color tostado.
-sepa a lo que sepa ¿Por qué iba a beber? Podríais haberle echado cualquier cosa, no me fío de vosotros-
-Ya te dije que no iba a querer, no quiere nada nuestro excepto que desaparezcamos- dijo Isma mirándome directamente
-es normal que no se fíe Isma, no está aquí por que quiera- dijo Sany, lo cierto es que era evidente que no estaba ahí por que quisiese, no sé qué querrán de mi ni como acabara todo, pero lo que me está quedando claro es que si hay algún humano que no quiera que muera, seguramente este sentado en esta mesa.
-bueno pues si no quieres me la quedo yo- dijo Cero cogiendo el gran vaso por su asa y acercándoselo para beber, pero en ese momento justo levante el brazo y agarre el vaso y arrancándolo de las manos de Cero me hice de nuevo con el líquido y comencé a beberlo.
-¡Mierda!- dijeron Isma y Cero a la vez
-Gane la apuesta de nuevo- dijo riendo Zetha, acto seguido Isma y Cero se pusieron a teclear en su brazalete mirando con odio a Zetha.
-¿te ha gustado?- pregunto argentino –el primer trago no suele ser precisamente agradable-
-la verdad, no me gusta- dije mientras seguía bebiendo
-pues deja de beber, podemos pedirte otra cosa si no te gusta- dijo Argentino mientras me miraba extrañado
-no, está bien ¿es para mí, no? Entonces no pienso tirarlo- dije mientras saboreaba los diferentes matices de esta bebida –por lo que estoy notando, esta bebida tiene algún tipo de sustancia química, que no debe de ser buena para el cuerpo, aunque si queríais perjudicarme hacía falta más cantidad, parece que hacia bien en no confiar en vosotros-
En parte me sentí traicionada, algo que no debería, como genohumana no debería sentir nada hacia los humanos, al menos nada bueno. Pero ellos reaccionaron riéndose ante mi reacción.
-No te preocupes, esa sustancia química se llama alcohol- dijo Sany –nuestras bebidas también tienen, es el elemento esencial de esta bebida-
-sí, y cuanto más bebas, más te sueltas, y creo que los seis nos merecemos una noche de fiesta- dijo Cero que volvía a estar en su sitio.
-¿entonces esta bebida si acaba afectando de alguna manera? ¿Y es positivo?- pregunte con curiosidad, quizá esta es una de las claves para saber cómo se divierten los humanos, pero para estar segura debería experimentarlo, y no sabía cómo de mala idea podía ser eso.
-es bueno, en una cantidad justa, si bebes demasiado te acabara afectando negativamente, al menos a nosotros, no sé qué te pasara a ti- dijo Isma mientras se levantaba y se iba para dentro del edificio.
-¿y vosotros lo bebéis justo hasta el límite, no? Me vendría bien saber cuál es ese límite-
-jajajajajaja, no, nosotros no bebemos hasta el límite, lo sobrepasamos seguro- dijo Cero.
-no lo entiendo- dije sinceramente confundida.
-A ver, la idea es beber, que te afecte, soltarte, divertirte y rezar para que no la líes mucho- dijo entre risas Sany.
-no intentes entenderlo, solo bebe y experiméntalo tú misma- dijo Zetha.
Solo notaba que cuanto más bebía más quería beber, más me gustaba y mejor me sentía, y me sentía mejor simplemente por que empezaba a ignorar todo lo malo que me rodeaba, sabía que seguía existiendo pero simplemente me apetecía ignorarlo. Y si en algo me ganaban estos humanos era en la cantidad del líquido al que llamaban alcohol que eran capaces de ingerir.
Cuando deje de fijarme en mis cambios por beber, me fije en los del resto, y se notaba que cada vez se reían mas, y hablaban de cosas que les sucedían. En ese momento estaban discutiendo de algo en lo que podía meter baza.
-¡Tío, es que siempre estas igual! Cuando no puedes venir con nosotros de misión la lías de alguna manera- le decía Isma a Cero.
-oye no era culpa mía, de repente aparece un león gigante y empieza a pegarnos, lo justo es que hagamos lo mismo con el ¿no?- dijo Cero mirándome.
-no se refería a eso, creo- dijo Sany riendo.
-claro que no se refería a eso, el hombre al que le diste aquella paliza aún sigue hospitalizado y eso no beneficia a que la gente te acepte- dijo Zetha encogiéndose de hombros–sabemos que no te importa, pero si sigues así nos costara mantenerte en esta ciudad-
-no empecé yo, pero no pienso dejar que me toquen o humillen porque si, aquí supuestamente todos somos iguales- se defendió Cero mientras se terminaba su vaso y se encendía un cigarro.
-¿y te quejas? Creo que mi situación en comparación con la tuya es mucho peor- dije algo cabreada.
-jajajajaja, es cierto, dejemos el tema de lado, que aquí nuestra amiga genohumana se siente herida- respondió Cero.
-no, tampoco es eso, pero como puedes ver siempre hay quien lo pase peor- respondí sin reprochar ante el comentario de Cero, probablemente por culpa de esta estúpida sustancia química.
-¿¿peor que Cero?? Jajajaja, no creo- rio argentino –él se toma muy en serio el castigo que ha recibido- comentario por el cual todos empezaron a reír menos Cero.
-¿y cual fue ese castigo?- pregunte con curiosidad
-lo fácil fueron los diez latigazos en público, duele bastante pero solo es un rato- dijo Cero tranquilamente –pero resulta que ahora como castigo tengo que cuidar a los infantes de la ciudad durante un par de semanas ¡no me gusta nada! Gritan, no hacen caso de nada y encima apenas pueden comunicarse ¡yo que sé lo que quieren!-
-jajajajaja, me recuerdan a ti- dije riendo, creo, que por primera vez de manera sincera en mi vida, pero al parecer mi comentario también les hico gracia al resto
-valla, es darte alcohol y te pones graciosilla ¿eh?, bien pues espérate, te voy a enseñar lo que es alcohol de verdad- dijo Cero levantándose y yendo al edificio. Más tarde volvió con seis vasitos pequeños llenos de un líquido verde que apestaba a alcohol.
-bueno, pues brindemos ¿no?- dijo argentino en cuanto cogió uno de los vasos
-venga, brindemos porque te puedas integrar bien, y que todo salga bien- dijo Sany mirándome de manera extraña y levantando el brazo

Cero me cogió el brazo con el que tenía cogido el vaso y lo levanto mientras todos los demás lo hacían, chocamos los vasos y acto seguido nos bebimos el contenido. No recuerdo más de aquella noche.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Guerra, Genohumanos 6ª Parte

Otra vez estaba en la sala en la que me interrogaron, pero esta vez no estaba con Zetha, estaba sentada enfrente a otro hombre, bastante alto y ancho, y su cara cruzada por tres grandes cicatrices que le dejaban inservible el ojo derecho, pero lo peor de su aspecto era la cara con la que me miraba, trasmitía un odio irracional cada vez que me miraba. Esta vez no estaba en la mejor de las situaciones, tendré que ir con cuidado si no quiero ser torturada.
-¿Dónde está Cero?- pregunte sin dejar de mirarle a la cara.
-No tengo nada que responderte monstruo, aquí las preguntas las hago yo- respondió con un tono de odio en su voz que hacia juego con su cara.
-parece que no estás del todo contento con mi estancia aquí- sabía perfectamente que un humano con ese nivel de odio era algo irracional, pero también es cierto que no suelen pensar fríamente, así que son más maleables si lo manejas bien –podemos hablar sobre mi liberación, dejarías de tener que verme, y te juro que no volvería a esta ciudad-
La respuesta del hombre fue ponerse en pie, como siempre me pasa físicamente permanecí inmutable, pero en mi interior veía mas cerca una agresión física, tenía la certeza de que este humano cumplía perfectamente con el estereotipo de humano en la que mi raza cree. Después de ponerse de pie se puso a dar vueltas por la habitación, llevaba ya unos minutos así cuando estando a mi espalda me soltó un golpe con la mano abierta justo en el oído, tirándome con la fuerza de la silla, el dolor era bastante agudo, y empezó a salir sangre del propio oído, ese humano de mierda me había reventado el tímpano.
-la única manera en la que querría verte fuera de aquí es muerta, tenlo en cuenta, y responde solo a mis preguntas- dijo de nuevo sentándose en su silla –venga, siéntate, rápido-
Lo peor de mi situación es que si le atacaba yo probablemente perdiese los pocos beneficios que tenía en esta ciudad, y sinceramente prefiero seguir viva, así que le hice caso, aunque no inmediato. Una vez los dos sentados empezó a mirarme fijamente, era hasta incomodo, no soportaba que me mirase así, en cualquier otra situación podría haberle descuartizado con facilidad ¡maldita sea!
-¿de dónde has sacado al león y como le has podido introducir en nuestra ciudad?- se dignó a preguntar por fin.
-Lo llevaba siempre en el bolsillo ¿no es obvio grandullón?- ante mi respuesta se le crispo la cara, acto seguido me propino un puñetazo rápido y certero, que me volvió a tirar de la silla y me rompió la nariz. La verdad es que dolía, y por mi propio bien no debería contestar de esa forma, pero no soportaba a aquel hombre y cualquier cosa que a él le cabrease a mí me divertía. Cuando me levante para volver a sentarme en mi cara solo había sangre, por lo demás estaba perfecta.
-te repito la pregunta ¿Cómo lo hiciste?- dijo con el mismo tono de odio
-¿Por qué piensas que fue culpa mía? Por si no lo sabias he estado encerrada todo este tiempo, aunque mirando tus preciosas facciones me creo que esas cosas… se te pasen por alto, no te exijas demasiado grandullón- dije guiñándole un ojo, sabía que cada vez que hablase recibiría más y más golpes, pero sinceramente sé que de ese hombre es lo que recibiría, me da más miedo el hecho de que no sepa que van hacerme, que el hecho de que me golpeen. Y acerté, después de esa respuesta el hombre se levantó aparto mesas y sillas y cogiéndome del cuello me empotro contra la pared y empezó a levantarme.
-¡responde en serio puto monstruo! ¿O prefieres que recurra a métodos más persuasivos?-
Este tío es bastante imbécil ¿Cómo pretende que hable con su mano apretándome de esa manera el cuello? Como respuesta le agarre la muñeca y empecé a apretar hasta que debió de dolerle y me soltó.
-¿te refieres a torturarme? Estoy impresionada, no sabía que pudieses usar herramientas, debes de estar casi al nivel intelectual de un simio-
Estaba esperando que me fuese a golpear de nuevo, viendo su cara de absoluto odio, esta vez no se conformaría hasta que como poco me diese una buena paliza, así que cuando fue a darme el primer puñetazo a la cara, lo esquive con facilidad hacia un lado, y le di un rodillazo en la boca del estómago que le dejo doblado en el suelo.
-escúchame maldito humano, que sigas vivo actualmente es porque me conviene, se consciente que podría matarte y aun no lo he hecho ¿quieres que conteste tus preguntas? Pues en el momento en el que me golpeaste perdiste todas las oportunidades de que eso pasara, no hablare con nadie que no sea Zetha, al fin y al cabo dentro de lo malo, el comienza la conversación con un intercambio que me beneficia, no con golpes- acto seguido le di una patada en el costado que le empujo hasta la puerta y volví a sentarme.
No paso ni un minuto que entraron dos soldado apuntándome con sus respectivas armas y detrás entro una mujer, con toda la pinta de ser militar también, aunque entraba sin armas y en sus movimientos y forma de actuar veía que era un personaje con importancia, se quedó a un lado de la puerta mientras los otros dos soldados se llevaban al grandullón hacia afuera y cerraban la puerta tras ellos.
-hola genohumano, soy Sarah, miembro del consejo y jefa de la rama científica ¿entiendes lo que eso significa?- dijo acercándose a mi
-pues que estoy delante de alguien de importancia dentro de esta ciudad, y que debería andarme con cuidado ya que según como actué tu podrás hacer que mi estancia aquí sea aun peor de lo que ya es ¿no?-
-bueno, eso sería una de las cosas por la que deberías tener cuidado conmigo- dijo acercándose más a mi aun, hasta que llego a estar cara a cara, no tendría más de treinta años, y mantenía una figura esbelta, en esta maldita ciudad hasta los científicos parecen saber combatir, era rubia y tenía el pelo sujeto en una coleta, y ojos fríos y sin ninguna emoción aparente, de esa mujer sí que no sabia que esperarme. Una vez tan cerca de mí se acercó a mi oído y susurro.
-tienes que tener cuidado conmigo, porque me muero de ganas de aprender de ti ¿Cómo funcionas, porque te regeneras, porque después de todas esas habilidades aun mantienes forma humana? Y sinceramente creo que la única manera de saber todo eso es abrirte en canal y mirar que tienes dentro, y se consciente que para ver como actúa tu cuerpo y como funciona, necesito que esté vivo-
Mi primera reacción fue alejarme de ella, precisamente eso es lo que quiero evitar a toda costa, una existencia de experimentación y pruebas constantes hasta que mi mente este tan afectada que este muerta en vida, ya he tenido muchos hermanos que acabaron así, y crecí temiendo eso.
-no te preocupes, de momento todo el consejo prefiere la forma pacífica, pero no te des aires, sigues siendo una prisionera, así que ten cuidado y más te vale responder a las preguntas que te hagan- dijo sin alterar su rostro lo mas mínimo, por lo que a mí respecta dentro de esta ciudad muchos me quieren ver fuera o muerta, pero a este humano he pasado a considerarla una amenaza de nivel 1, para mi existencia.
-muy bien Sarah, estoy en clara desventaja, acabas de dejarme claro lo que ya era evidente, y te hare caso, no me queda otra, pero insisto en que no hablare con otro que no sea Zetha-
-tienes suerte de que este llegando genohumana- dijo mirándome fijamente -pero ten cuidado con lo que vas haciendo por ahí- dijo dándose la vuelta y yéndose del lugar.
Mierda, sabía que este lugar seria lo peor para mí, no me dejan otra que hacerles caso o acabare peor que muerta. Estuve esperando sentada y en silencio hasta que se volvió abrir la puerta y entro Zetha, lo primero que hizo fue sentarse delante de mí.
-es volver de misión y ya me están informando de que Cero y tú la habéis liado-
-nosotros solo nos defendimos del ser que se coló en vuestra ciudad, habrá sido un fallo en vuestro sistema de defensa-
-no me refiero a eso, me refiero a que ambos en el interrogatorio habéis golpeado y amenazado a vuestro interrogante, en el caso de Cero es normal, siempre ha sido un poco así- dijo encogiéndose de hombros, nada más llegar Zetha ya me dio información que quería sin siquiera preguntarle, ya sabía que había sido de Cero –pero en tu caso es de idiotas ¿a quién se le ocurre? Tienes que ser consciente que en el momento en el que se te considere un gran peligro se tomaran medidas diferentes a las actuales-
-sí, soy consciente ¿pero qué pretendíais mandando a interrogarme aun tío que lo primero que hace es golpearme?- ante mi respuesta Zetha frunció el ceño, y maldijo en bajo.
-bueno, de momento no te diré nada más, te toca a ti contarme-
-¿Qué quieres que te cuente? Estaba con Cero dando una vuelta por la ciudad, y quejándome de lo poco que se me permite hacer en esta ciudad cuando sonó la alarma y apareció lo que Cero llamó león, y tuvimos que actuar juntos para poder matarle, fin-
-es posible que este león viniese aquí por tu culpa, no se me ocurre como podrías ser capaz de introducirle, pero podría haberte seguido-
-Lo dudo, esos animales tienen la mente destrozada, no se reproducen, no se adaptan al medio, solo se alimentan, por lo que se, debe ser de los últimos que existan con vida, si se le puede llamar a eso vida-
-algo del estilo me imaginaba, entonces solo queda que pudieses interferir en el programa de defensa-
-¿programa? Con lo cual tenéis una defensa en base a un programa informático, yo ni sabía si teníais una defensa analógica o en base a un programa digital, recuerda que no me dejáis ni informarme del planeta-
-cierto, solo teníamos que asegurarnos de que no era por tu culpa, evidentemente habrá personas que sigan pensando que fue tu culpa, pero tengo los datos suficientes de esta conversación para convencer al consejo- dijo Zetha tecleando en su muñequera.
-¿a Cero también le echan la culpa de esto?-
-No, él ha sido sometido a un consejo de guerra, por darte su arma para matar al león, no sé qué cojones debió pensar en ese momento para darte su arma a ti, ese ser que solo sabe matar humanos- dijo alterado, era la primera vez que veía a Zetha alterado, aun que no se vislumbrara mucho
-Así que el sabía que aun que no le matase tendría más problemas a parte si me daba el arma. Si, la verdad que fue una estupidez por su parte hacerlo, tuvo suerte, lo que dije fue verdad y conseguí matar al león-
-quizá, no estés echa solo para matar humanos, recuerda que tu mente es en base humana- dijo en un tono bajo, mas como si se hablase a si mismo que a mi, pero yo lo escuchaba con la misma claridad.
-eso crees, yo no estoy segura- pensándolo bien, yo me veo muy diferente de los humanos, pero también es cierto que es la primera vez que tengo tanto contacto con ellos sin matarles, y también puedo ver que entre ellos mismos son diferentes.
-una última cosa antes de que te escolten a tu habitación de nuevo ¿hay alguna causa en especial por lo que has sido tan cooperativa?- 
-La verdad …. Es que Sarah ha sido muy clara con sus intenciones, sinceramente ayuda a colaborar- dije frunciendo el ceño.

-Me lo temía- Contesto Zetha

martes, 30 de julio de 2013

Guerra; Genohumanos 5ª parte

Salvaje y grande, era la mejor definición para esta criatura, que había hecho saltar las alarmas y por la cual todos los humanos cercanos corrían armados a combatirla, estaba en una gran plaza llena de rampas y escaleras con muros en los laterales, como había llegado allí era una completa incógnita.
La criatura fácilmente mediría unos tres metros, iba a cuatro patas y estaba extremadamente musculada, se notaba cada fibra de cada musculo de su cuerpo, tenía una gran cabeza rodeada de una gran melena, todo el cuello estaba cubierto por esa majestuosa melena, la criatura era digna de admiración. Y para mí personalmente, a parte de su belleza física, me parecía admirable el cómo era capaz de descuartizar a un humano con sus garras, o arrancarles la cabeza de un mordisco, cada vez que rugía se veían la hilera de grandísimos y afilados dientes que tenía.
Los humanos disparaban sin pensarlo pero cada vez que una bala daba en el objetivo, que debido a su tamaño era siempre, le hacía heridas que la criatura rápidamente regeneraba, los humanos que se atrevían a dispararle a menos de cinco metros no volvían a hacerlo, la agilidad de ese ser y su invulnerabilidad era magnifica, se deshacía de ellos como si fueran carnaza, que básicamente es lo que eran.
-¡alejaos de eso! ¡Un exceso de valentía os matara y eso no le conviene a nadie!- gritaba Cero, muchos humanos miraban quien gritaba, pero nada más hacerlo hacían caso instantáneamente, y los que no miraban, hacían el mismo caso.
Pero como era evidente, si la comida de esa criatura se iba, ella iría detrás de la comida, así que se alejasen o no, los humanos morían igual, me gustaría ver al grupo que me capturo contra una criatura así.
-¡mierda! Encima no puedo alejarme mucho de ti- dijo Cero mientras tecleaba algo en su muñequera -¡esa criatura se regenera al igual que tú! ¿No sabes nada sobre ella?-
-bueno, aunque lo supiese ¿Por qué decírtelo? Esa criatura está matándoos a todos, eso a mí me parece bien-
-salvo por una cosa, que esa criatura también será muy capaz de matarte- dijo Cero mirándome fijamente mientras pulso por última vez con fuerza en el brazalete.
Instantáneamente después de que pulsara la pantalla del brazalete cuatro pequeños objetos salieron de diferentes sitios y a cierta distancia en una dirección que primero ascendía y después se empezaron a dirigir a la criatura y justo cuando lo golpearon explotaron, no era una explosión muy grande, pero fueron cuatro, así que el resultado fue una bola de fuego que rodeo la cabeza del animal y una correspondiente pantalla de humo que le cubrió entero.
Cuando la pantalla de humo se disipo, la criatura estaba tendida en el suelo, le faltaba la pata delantera derecha y en lugar de rostro tenía un gran agujero, salía sangre a borbotones.
Los humanos ya estaban aplaudiendo y alegrándose cuando el muñón del animal empezó a moverse de una extraña manera, que al fin y al cabo me era familiar, la carne parecía vibrar, mientras el hueso cada vez era más largo, y una a una las fibras musculares iban rodeándolo, de la nada salan ligamentos y tendones, mas hueso musculo y carne.
-mierda, esa explosión apenas ha afectado al cerebro- dijo Cero sacando de debajo de la camiseta un pistola de gran calibre –y yo con esto, habrá que probar suerte, tu, genohumano, no me importa que no me quieras decir como matarlo, pero yo tengo que intentarlo, y evidentemente tu iras por delante de mí-
-¿solo con eso? Contra esa criatura tan grande, probablemente mueras-
-probablemente, es lo que tiene ser soldado de elite, hay que pelear en estas situaciones como el que más, pero como te he dicho tu iras delante de mí, no quiero perderte de vista-
-¿Qué me acerque hacia esa criatura? ¿Sin armas ni armadura? ¡Me matara!-
-te regeneras y tienes unas capacidades físicas muy superiores a la media humana, tienes más oportunidades de supervivencia que muchos de aquí, incluso desarmada-
Tras decir esto Cero me cogió del brazo y comenzó a correr, cuando estuvimos a poco más de cinco metros se dirigió a un pequeño muro de un metro de altura y me soltó y se agacho apoyando la espalda, yo le imite, y nada más hacerlo se puso de pie y sacando los brazos y la cabeza del muro empezó a disparar, solo escuchando el disparo se intuía que era un mayor calibre de lo normal, pero era inútil.
-¿Qué planeas? Sabes que no conseguirás nada, además estamos muy cerca- dije mientras miraba por el lateral de un muro
-estamos al límite de su rango de acción, siempre y cuando no haya escondido sus capacidades, que como animal salvaje que parece ser, no creo que sea capaz. Prepárate ya está regenerado y comienza a levantarse
Era verdad, se levantó algo aturdido, pero en cuanto fue consciente de que estaba recibiendo balazos por varios ángulos rugió y se dirigió al grupo humanos que vio más cercano, que por casualidad estaba delante de nosotros así que ahora la criatura estaba aún más cerca.
-¡joder! Esto cada vez está peor- dije dejando de mirar y apoyándome por completo en el muro
-es evidente, lo único que podemos hacer es seguir disparando hasta que su límite de regeneración llegué a su límite y muera-
-¡una criatura así de grande debe de tener una gran batería! Con la cantidad de humanos que sois acabaríais consiguiéndolo, pero eso ahora mismo no asegura mi supervivencia, un zarpazo bien dado y ni siquiera tendré algo que pueda regenerar-
-¡a joderse! Yo no estoy en una situación muy diferente- dijo Cero que en ese momento se agacho y se sentó a mi lado
-hay una manera de matarle antes de que muramos-dije con una calma que estaba lejos de encajar en la escena actual
-¿¡a que esperas dime cual!?- dijo cero mirándome fijamente
-el problema es que probablemente solo yo pueda matarle, todos aquí podemos disparar, pero soy la única que si se concentra será capaz de ver el punto exacto- explique cómo último recurso, dado que sabía que no me darían un arma como prisionera que soy.
-¿pretendes que te un arma?- dijo Cero mirándome en ese momento como escudriñando mi cara
-creo que sería la forma más fácil y rápida de eliminar a este enemigo, así que si, te pido un arma-
Cuando termine la frase, seguía mirándome, en él había un gran dilema, ciertamente estábamos en una situación de peligro, pero si podía hacerme con un arma yo también me desharía de unos cuantos humanos, eso es lo que debería de hacer, pero el futuro realmente es incierto y si me armasen ahora podría deshacerme con facilidad de uno de mis captores, pero en ese caso acabaría descuartizada por las ráfagas de balas que recibiría. Más tarde, en un futuro, tendré una mejor oportunidad para poder matarles a todos.
-si intentases algo raro sabes que morirías en menos de un minuto- afirmo entonces Cero, mirando al cielo, como si estuviese a punto de lanzar una moneda al aire.
-sí, lo acabo de pensar, es evidente que no podría ni escapar, estoy rodeada de humanos, que encima ya tienen las armas en mano, no te hare nada, aun- dije sonriendo, al ver que Cero ya había tomado su decisión.
-eso aún está por ver- dijo Cero mirando por un lateral del muro – el grupo de delante ya no existe, ten cuidado- dijo ofreciéndome su arma
-ahora que tengo el arma te contare que necesito un poco de ayuda para poder matarle- dije mientras examinaba el arma, era un gran trabajo, estaba realmente limpia, las piezas eran resistentes y ligeras se notaba que no era un arma echa en serie.
-¿en serio? Podías haberlo dicho antes, quizá me plantease el darte el arma- dijo frunciendo el ceño -bueno dime, hare lo que pueda-
-necesito que la criatura este de cara a mí, no sé cuánto tiempo tardare en estar preparada para disparar, pero ten en cuenta que como mínimo será un minuto- 
Es genial, si diciéndole a este que despiste a la criatura consigo que todos los humanos que hay ahora en la plaza se centren en despistar al enemigo y hacer que mire hacia mí, estando yo a la espalda de los humanos, quizá pueda huir, o quizá la muerte del animal hiera a los máximos posible.
-entonces ¿puedes asegurarme que conseguirás matarle si le distraigo?- dijo entonces Cero, con una voz calmada y dispuesta.
-si tú haces bien tu trabajo, yo haré lo justo con el mío-
En ese momento me miro y volvió a pulsar repetidamente el brazalete, aunque cuando termino esta vez no ocurrió nada, solo notaba como los humanos cada vez disparaban menos, ya debían quedar pocos.
-espero que confiar en ti no haya sido una mala idea- dijo poniéndose de pie y mirando hacia la criatura, tenía algo raro pero en ese momento no logre ver que era –realmente me gustaría confiar en ti, debes de ser un aliado infalible-
-o un enemigo terrible, eso tampoco lo dudes-
-como enemigos sabemos cómo sois, como aliados nunca se ha visto- dijo Cero levantando el puño derecho a la altura de sus hombros, entonces vi como su antebrazo se abrió con un rápido y seco movimiento rompiendo la ropa y mostrando todo tipo de piezas mecánicas, y de dentro del antebrazo salió una cuchilla del tamaño del mismo -¡¡¡hey león de mierda, mírame, estoy aquí!!!-
Mientras Cero empezó a dirigirse al león descubrí que era eso raro que note antes pero no llegué a descubrir, de su brazo derecho salía humo, ligeramente cuando lo note antes, bastante más ahora. No me espere ni un segundo más y empecé a apuntar a la criatura y a escudriñar todo su cuerpo.
Mientras yo intentaba vislumbrar el núcleo del animal Cero se enfrentaba a él, y lejos de pasarlo mal, conseguía mantenerlo a raya, los movimientos de su brazo derecho eran rápidos y certeros, aunque era evidente que se acabaría cansando, ya que los ataques de aquel… “león”, como lo llamo Cero, solo podía esquivarlos o como mucho protegerse con la derecha, lo que reducía drásticamente los daños que sufría, pero aun que no muriese seguía golpeándose contra el suelo del golpe. Sinceramente estaba sorprendida, si ese animal no se regenerase Cero ya le hubiese dejado muy herido, y con todo su equipamiento en vez de una simple pistola, quizás fuese capaz de deshacerse del león, se regenerase o no.
Mientras analizaba toda la escena, por fin fui capaz de verlo, un pequeño punto brillante es su pecho, ahora era mi turno de actuar, tenía que predecir los movimientos de la criatura y golpear en ese punto con precisión, pero si acierto…
-¡Cero, apártate ya!- dije gritando.
Aún no sé por qué le avisé, pero este hizo un caso automático, y el león, al ver que dejo de recibir ataques, agacho la cabeza, y luego la levanto lanzando un gran rugido, ese fue el momento, dispare, fue un solo y preciso disparo, aunque el retroceso del arma estuvo a punto de hacerme errar, pude controlar el arma.

La bala entro limpiamente en el pecho, y en ese momento todo el pecho empezó a tener un extraño brillo rojo, no me lo pensé, me agache y me puse a espaldas del muro antes de oír una gran explosión, mi trabajo estaba hecho.

miércoles, 17 de julio de 2013

Guerra; Genohumanos 4ª Parte

Apenas pude dormir ese día, es completamente normal, todo lo que me está ocurriendo es nuevo para mí, y lo nuevo no es necesariamente bueno, solo diferente, estoy segura que si me lo tomo con calma podré beneficiarme de muchas cosas, y al final conseguir lo que quiero, borrar este mapa del mundo.
De todo el tiempo que llevo rondando por el mundo, es la primera vez que veo una amenaza tan grande para mi raza, es cierto que fuimos creados por los humanos para matar humanos, nunca entendí eso, pero si eso es lo que quieren lo tendrán, no tengo mucho contacto con mi raza, pero no pienso dejar en pie una ciudad capaz de destruirla, aun debemos seguir peleando, hasta volver a encontrar a central, y destruirla, junto con toda la humanidad
Pensándolo bien, tengo tantas cosas en la cabeza que es normal que no haya dormido bien. Pero lo que peor llevo es que no se si aún es de día o no, esta maldita celda no tiene ninguna ventana y siempre acabo mirando al maldito espejo que tengo enfrente, aunque en ese momento tenía un extraño brillo, empecé a acercarme al espejo justo cuando escuche los pasos de alguien que se estaba acercando, andaba deprisa, me gire para mirar hacia la puerta justo cuando se abrió de golpe.
Al principio me sobresalte, esa forma de abrir la puerta no trasmitía nada bueno, cuando me fije vi que el que estaba de pie fuera de la habitación era Cero, no parecía muy contento.
-adivina quién es tu escolta hoy- dijo Cero con voz de cabreo, iba con unos pantalones vaqueros y una camiseta de tela negra, sin manga izquierda, y la derecha le cubría todo el brazo, también llevaba un guante en la mano derecha, en la izquierda tenía una pulsera que ocupaba medio antebrazo, probablemente algún instrumento electrónico.
-viendo que has venido a mi habitación sin ningún motivo, y que el que iba a venir iba a ser mi escolta, deduzco que eres tú, aunque no te agrada mucho ¿no?-
-me importa una mierda ser tu escolta, el problema es que mi grupo se ha ido de expedición y a mí me han ordenado ser tu escolta- dijo mientras entro y se sentó en mi cama encendiéndose un cigarro.
-¿y a donde se han ido de expedición?- pregunte por simple curiosidad
-sería mejor que no te dijese nada, no te puedo considerar un aliado, y no sé hasta qué punto informarte de nuestros movimientos militares nos perjudicaría-
-en definitiva, estás cabreado porque te han dejado atrás, y te toca estar todo el día vigilándome, mala suerte para ti, lo primero que te voy a pedir es que dejes de fumar en mi puta celda-
-entiendo- dijo cero levantándose y yéndose de la habitación, justo antes de que le perdiese de vista me miro y dijo –sígueme si no quieres que esta puerta se cierre y no puedas salir más de tu habitación, que por cierto difiere mucho de una celda-
-para mi es una maldita celda- dije siguiéndole hacia el exterior –digamos que no soy una invitada aquí-
-no, por supuesto que no, pero dime algo malo que te hayamos hecho- dijo cero mientras andaba, justo cuando iba a contestarle se apresuró a añadir –sin contar con que te capturamos y te mantenemos aquí en contra de tu voluntad-
Tras un momento en el que nadie dijo nada salimos a la calle y pude comprobar que era de día desde hace un tiempo. Los humanos de la ciudad empezaban a hacer sus quehaceres y a lo lejos vi una pequeña patrulla de militares, el lugar donde estaba era una gran plaza llena de edificios por ambos lados, donde ayer se reunió una gran parte de militares cuando me trajeron, no parecía una de las zonas más concurridas.
-¿Qué quieres hacer?- dijo de repente Cero
-y yo que se- dije rápidamente, la verdad es que no sé qué podría hacer en un lugar así, nunca he estado en esta situación –matar humanos-
-jajajajajajajaja, si, la verdad es que algo de movimiento y acción nunca vienen mal, pero en esta ciudad no podrás matar a ninguno- dijo tranquilamente
-¿acaso no te importa tu propia raza?- le pregunte casi sin darme cuenta, pero no era la primera vez que Cero me respondía con esta indiferencia
-si claro, pero te diré algo, los humanos necesitan algo encima de ellos en la escala evolutiva, ya se demostró en su día que sin ese algo, el planeta se iría a la puta mierda, pero esto es una opinión personal, la mayoría de los humanos odian todo lo que es diferente a ellos, no les subestimes-
Tras esta contestación me quede algo pensativa ¿el planeta? Que tendrá que ver con su raza, no entiendo muy bien que quiere decir, es evidente que todo ser preferiría estar encima en la escala evolutiva, una raza que solo prospera crece y nada puede pararla ¿entonces por qué el opina que no debería ser así? Debo de informarme, en central solo me enseñaron actitudes, sociedades, y morfología de humanos, estamos hechos solo para matarlos ¿si busco más información de la que se, quizá pueda encontrar central?
-¿Qué haces?- pregunte a Cero, me había despistado tanto que no me di cuenta de que hacía, hasta que empezó a mover la mano de un lado a otro delante de mi cara
-no, nada, estabas tan empanada que solo te faltaba echar baba por la boca, bueno da igual ¿Qué coño quieres hacer?-
-quiero aprender cosas, no sé, sobre el planeta, como es y todo eso-
-eso por el momento lo tienes vedado-
-¿¡Qué quieres que haga entonces!? Para una cosa que te digo y no puedo ¡malditos humanos!- dije alterada
-Sígueme anda- dijo cero mientras se puso a andar en una dirección aparentemente muy concreta
Tras un rato siguiéndole por las calles de la ciudad, vi que los humanos ayer me miraban de manera desagradable, esta vez solo unos pocos lo hacían, si fuese sola quizá intentasen atacarme, cuando fui con dos soldados se resignaban a mirarme con odio, y ahora que iba solo con una persona parecía que me temían, no se atreven ni a mirarme, claro que no hice nada para que sucediese ese cambio, así que este comportamiento debía ser por Cero ¿le tenían más miedo a el que a mí? No puede ser, tengo que enterarme de por qué pasaba esto.
Mientras andábamos y me fijaba en los detalles de los humanos, llegamos a un pequeño edificio de una planta, de echo toda la zona estaba plagada de edificios así, la gente entraba y salía de los edificios, parecían tiendas, explosivos en calles como esta tendrían un gran nivel de mortalidad.
-pues ya hemos llegado, una tienda de ropa, no es que piense que por que seas mujer te guste ir de compras, es que Sany quiere de vuelta esos harapos, aunque no sé muy bien porque- dijo Cero mientras se rascaba la cabeza.
-por lo que me han enseñado de los humanos actualmente te estas disculpando por una actitud que una mujer humana podría considerar machista, poniendo de escusa que la ropa que llevo es de tu amigo y la quiere de vuelta, respecto a esto yo podría considerar dos cosas, que me traes aquí para que me entretenga como piensas que haría cualquier mujer, y pensaría que eres un machista, o que mi aspecto te desagrada por llevar los trapos de tu amigo, y quieres verme más atractiva o incluso querrías verme desnuda- tras mi larga contestación Cero se quedó sin saber que decir, a lo que sonreí y dije –tienes suerte de que solo te considere un absoluto idiota-
-jajajajajajaja puedes considerar de mi lo que te dé la gana, pero una vez tengas tu ropa nueva quiero la ropa de Sany de vuelta- dijo Cero riéndose mientras entraba en la tienda rápidamente.
Después de entrar vi que la tienda era pequeña, había un dependiente solo, y la tienda estaba llena de ropa de diferentes tamaños y colores, sin más miramiento cogí unos pantalones vaqueros, aunque los primeros los deseche cuando el dependiente me dijo que eran de hombre.
Esperaba que Cero se riese de mi por no saber sobre el tema textil, pero cuando lo mire él estaba tan perdido como yo, después de unos cuantos minutos mirando que ropa podría valerme, acabe con unos pantalones vaqueros, que apretaban más de lo que me gustaba, así que me compre también unos pantalones deportivos, así era como los llamaban, eran oscuros y la tela era más flexible pero menos resistente, también cogí un par de camisetas, una de mangas cortas normales y otra morada que enseñaba bastante escote y por ultimo ropa interior.
Cuando me mire con los vaqueros y la camiseta morada puesta, vi que mi figura era mucho más atractiva, mi cuerpo era fibroso, pero nada parecido al de un hombre, entre el sujetador y la camiseta morada, mi escote era bastante provocador, más bonito que grande, mi cintura era lisa y ensanchaba según bajaba y llegaba a mis piernas tenían una forma muy estilizada debido al ejercicio continuo.
Ni de lejos me sentía tan a gusto como con mi armadura, pero al menos era cómodo, y me hacía gracia como el dependiente no sabía si mirarme babeando u odiándome.
-¡vaya! Si eres una mujer quien lo diría, así eres hasta atractiva y todo- dijo Cero al verme salir de vestidor.
-sí, sí, toma la ropa de tu amigo que tan insistentemente pedías- dije mientras le tiraba la ropa para que la cogiese.
-sabrás que ahora la ropa que llevas es mía, dado que yo la voy a pagar- decía mientras tecleaba en su brazalete, en el cual había aparecido una pantalla.
-si en algún momento de mi vida consigo la manera de pagar la ropa no dudare en hacerlo, no quiero beneficiar el negocio de un humano, pero menos aun quiero deberle algo a un humano- dije rápidamente
 – ¿así que el que no me debas nada ayudara a integrarte en esta ciudad? Por mi genial- dijo cero cuando termino de teclear -ya está pagado, Rick, gracias por tu trabajo-
-No agradezcas mi trabajo, hago lo que me gusta hacer señor, gracias a usted por la compra- dijo el dependiente algo sorprendido.
Cuando salimos de la tienda estuvimos andando por la ciudad, hasta que decidí sentarme en un banco de madera
-La ciudad es bonita ¿cómo es capaz de mantenerse así?- le pregunte a Cero
-es una ciudad en la que nadie es inútil, todos tienen una utilidad, esta así gracias a todos- dijo Cero mirando al cielo –por cierto, se perfectamente que vosotros los genohumanos no tenéis nombre, incluso tengo noticias de que alguno de los tuyos es muy susceptible con el tema- dijo mirándome de reojo, imagino que al ver que yo seguía sin inmutarme el decidió seguir hablando –pero Zetha me comento que eso está mal, un nombre te da una identidad, dejas de ser una serie de números-
-bueno, nuestra sociedad no es como la vuestra, nosotros pocas veces nos encontramos entre nosotros, así que algo como un nombre no siempre es necesario, aunque entre los nuestros es un tema tabú-
-pero ahora, aunque sea por obligación, vives en una pequeña sociedad, deberías de tener nombre ¿Cuál es tu número de identificación?-
- A1 935S ¿bonito verdad?-
-no tengo problema, en un tiempo te diré un nombre en base a ese número ¿Qué te parece?-
Pero justo cuando fui a contestar un ruido empezó a sonar, aumentaba en intensidad para luego bajar, y así continuamente, era una alarma.
Nada más empezar a sonar Cero miro su brazalete, miro hacia la derecha me cogió de un brazo sin avisar y echo a correr en esa dirección.
A diferencia de otras ciudades en las que estuve, en esta la gente no huía del peligro, todos corrían hacia él y para mi sorpresa todos iban armados, cuando llegamos al objetivo y vi cual era el problema suspire y le dije a Cero mientras sonreía.
-esto va a ser un pequeño problema para vosotros-

lunes, 15 de julio de 2013

Redes Sociales

Ya es verano, no hay nada que hacer y uno se aburre mogollón ¡incluso lo suficiente como para meterme en Facebook y tuenti!
Hacía ya tiempo que me importaba bastante poco la miera esta de las redes sociales, como en uno de mis estados de tuenti dice, Me aburro, y mucho, antes esto conseguía entretenerme, ahora me resulta insulso, que coñazo! xD
Pues bien acabo de descubrir por qué me resulta un coñazo, tras levantarme esta mañana y verlo todo con una clarividencia extrema, me metí en el Facebook y como es evidente, me resultaba un coñazo, y mi mente (recordemos que estaba en un estado de clarividencia extrema xD) en su magnificencia ha decidido preguntar ¿Por qué me resulta un coñazo? ¡Joder! Esa era la clave, el porqué.
Ya que me desperté con la mente activa (habitualmente si me resulta un coñazo cierro y punto, se me da bien pensar… pero cansa xD) aproveché no solo para preguntarme el porqué de que las redes sociales me resulten tan coñazo, si no, ya que estaba, responder a esa pregunta, comprobaría que no tardaría ni un nanosegundo en obtener una respuesta, fácil, sencilla y que sinceramente me esperaba.
La respuesta me vino sola a la mente cuando bajaba con el scroll por Facebook, citare literalmente lo que por mi mente ha pasado: jooodeer, que maaaaaldito coñazo, no sé qué hacer, veo esto por mirar, el prooooooblema de la página no es que sea aburrida, eso está comprobado ya que allá cuando era adoleeeeeescente me entretenía, el problema es que noooo me importa una puta mierda la gente que está por aquí, ni la gente ni lo que tengan que decir.
Aclaro una cosa, esto último es parte de lo que pienso, no es que piense repitiendo machas vocales en algunas palabras de ciertas frases, solo es cuando el aire del ventilador me daba en la cara, todo un placer, os lo recomiendo.
Y la otra parte por aclarar es que si, la gente de las redes sociales me importa una puta mierda, ni lo que dicen ni lo que me enseñan, ya, tampoco es para tanto ¿Por qué lo sigo usando entonces? Bueno el twiter o el Facebook no se puede decir que los use, más bien los ignoro, y el tuenti lo uso única y exclusivamente para comunicarme con amigos que aún no tengan whats app, y a veces se me olvida…


Así que en definitiva, os he venido a contar una puta mierda que a nadie le importa, que es evidente y encima me alargo, pues si, la diferencia es que yo lo escribo y quien lo lea es porque quiere, no como en las redes sociales que cualquiera pone un estado, y encima tienen un límite de letras, como me jode, a veces me he leído los estados hasta sin querer ¡bah! Pues eso, lo mínimo que espero es que os entretengáis leyendo esto, si lo consigo es genial, si no, también, ya que al menos yo me he entretenido, así que ahí os dejo ¡pasarlo bien!

miércoles, 10 de julio de 2013

Guerra; Genohumanos 3ª parte

Esos humanos desconocidos para mí me llevaron por la ciudad hasta otro edificio, en mucho mejor estado que el anterior, pero lo curioso fue el camino hasta llegar, a diferencia de antes, por aquí la gente estaba moviéndose, iban y venían de un lado a otro y raro era el humano que no tuviese al menos un arma. Cuando pasábamos cerca me miraban con recelo, todos parecían humanos normales, de los que he matado centenares, pensándolo bien es normal que me miren así, lo raro es que no intenten matarme, pero al parecer los militares de este lugar se han ganado un respeto por la población que hay en la ciudad.
Una cosa que me resulto muy curiosa en el camino es que pasamos por medio de una calle que a los lados tenia pequeñas plantaciones, que nunca he sabido catalogar, pero creo que eran comestibles, estas plantaciones se repetían a lo largo de una gran calle, desentonaba bastante. Otras ciudades que he visto tenían zonas verdes en las calles, como decoración, deduzco que esta gente aprovecha al máximo el espacio que tienen, y estos jardines o parques habían sido sustituidos por plantaciones, estando dentro de la ciudad puedo usar eso a mí beneficio, sin comida se morirán solos.
Otra de las grandes curiosidades es que había edificios con acumulaciones de humanos, pero estos no parecían ocupados o trabajando, solo se divertían, son inteligentes, por mucho que sobrevivas a guerras o incursiones, si no te diviertes tendrás una existencia vacía y aburrida, y eso es un factor muy negativo, de hecho, envidio esa faceta de los humanos. 
Justo fuera del edificio cerca de la puerta había muchas mesas rodeadas de sillas, y ocupando una mesa y sus respectivas sillas reconoci a Cero con otros tres humanos que debian ser mis captores, bebiendo y charlado tranquilamente, no tenían trajes militares ni cascos e iban vestidos de calle, charlaban entre ellos y con la gente que les rodeaba, si les hubiese visto así al principio, jamás pensaría que son capaces de enfrentarse a un genohumano con relativa facilidad. Aunque en este caso faltaba Zetha, no sé dónde estaba y tampoco me importaba.
No sé si me vieron, pero yo seguí mi camino con paso decidido, aunque mi interior era un remolino de emociones oscuras, rabia, resentimiento, odio y por encima de todo miedo, realmente tengo mucho miedo, no sé qué van a hacer conmigo, quizá nada, quizá todo. Pero aquí estoy, en un edificio de gran altura y en perfectas condiciones, me dirigen dentro para interrogarme, pero mi futuro en este momento es muy incierto.
Cuando entre, vi que todo ser que allí estaba era militar, iban de un lado para otro, pero en estos momentos había pocos militares, aun que aún no era ni de noche ¿Cuánta población tenia esta ciudad? A mi entender por el tamaño de la ciudad habitable y los humanos que encontré fuera, esta ciudad estaba muy poblada, esta época no era muy beneficiosa para los humanos, pero esta ciudad se mantiene casi inmutable ¿Por qué será?
-hola, buenas- dijo una voz que salía de un gran pasillo a mi derecha, cuando mire bien vi que era Zetha
-tus amigos estaban fuera, disfrutando el día- dije de golpe
-si, a mí me gustaría también estar fuera, pero tengo unas responsabilidades, una de ellas eres tú, acompáñame- dijo Zetha mientras se daba la vuelta y siguió las escaleras
Yo me quede allí parada, no iba a acompañarle, pero antes de que pudiese gesticular el mas mínimo gesto, los dos humanos que vinieron a buscarme me empujaron y obligaron a seguirle, el pasillo giraba a la izquierda y daba a unas escaleras que subí y vi otro pasillo, lleno de puertas, Zetha esperaba en el marco de la puerta de la segunda habitación a la derecha, cuando llegué a su altura solo hizo un gesto para que entrase, pero no deje de mirarle discretamente, y vi que con otro gesto hecho a los otros dos humanos que me trajeron, a lo que estos asintieron y se marcharon, dentro de los humanos, lo peor son los soldados, solo obedecen, no piensan, dejan de ser seres razonables y se convierten en autómatas, la mayoría de las veces, fáciles de matar, porque no se rigen por sus emociones o intuiciones, solo siguen ordenes, en cierta manera, me recuerda a mi raza.
-¿a qué esperas?- dijo Zetha que ya estaba dentro de la habitación, sentado en una silla, mirándome
A veces cuando me paro a pensar olvido lo que me rodea, no sé si es por mi personalidad, o algo que todos los genohumanos desarrollan al ser prácticamente inmortales. Fui a sentarme a la otra silla, entre Zetha y yo había una gran mesa de metal, y esos tres muebles era lo único que tenía esa habitación, una vez me senté me quede quieta, y esperé a que el hombre que tenía delante actuase primero, y no tardo.
-¿Qué es lo que quieres?-
-¿Cómo?- su pregunta me desconcertó bastante, físicamente no mostré ni un gesto, pero por mi boca salió otra pregunta sin yo siquiera pensarla
-quiero ir al grano, yo quiero ciertas cosas que tú puedes darme, a cambio hay una posibilidad de que yo te de algo que tú quieras, quiero poder empezar con algo que beneficie a ambos- contesto rápidamente, parecía sincero, pero nunca había necesitado comprobar si un humano es sincero o no, uno que pudiese actuar podría mentirme
-¿Por qué debería creerte? ¿Por qué se te ocurre por un solo segundo que me creo que quieras que tenga un beneficio?-
-a diferencia de vuestra raza, yo pienso en vuestra raza como seres racionales, y de siempre con seres racionales se puede negociar- dijo encogiéndose de hombros
-sí, sí, me parece genial que se pueda negociar conmigo, mi pregunta es por qué querrías hacerlo-
-porque es la forma más fácil de que me cuentes lo que quiero-
-¿y si decides no cumplir tu parte?- mi entrenamiento estaba haciendo que con cada frase mi físico fuese inmutable, nadie podría decir que siento o que no por mis gestos, era una estatua, lo que no podía controlar eran esas preguntas, yo solo preguntaba lo que veía obvio, pero sé que precisamente esas preguntas trasmitían una cosa, desconfianza.
-cumpliré mi parte, porque hoy solo te pediré un fragmento de lo que quiero, a cambio te daré un fragmento de lo que quieras, sinceramente no suelo explicar al interrogado mis tácticas, pero en tu caso creo que será la manera más rápida, así que te repito ¿Qué es lo que quieres?-
-salir de aquí, salir de esta maldita ciudad ¡que me dejéis libre! ¿Qué más voy a querer?-
-vale, te daré un fragmento a cambio de otro, ahora responde ¿Cómo se os puede matar?-
-¿en serio? ¿Quieres que traicione a mi raza por mi beneficio propio?- nada más terminar mi frase di un golpe a la mesa con mi puño derecho, mientras le miraba fijamente, la mesa quedo completamente abollada, solo quería intimidar, mi cabeza era un huracán de ideas y pensamientos.
-valla, para ser tan pequeña tienes mucha fuerza- dijo Zetha con toda tranquilidad –aunque conozco gente que golpea mejor que tu-
-déjame pensar un rato- dije mientras apoyé la cabeza en la mesa y puse los brazos por encima
Tenía que pensar, mi actual estado de nervios no solucionaría nada, de hecho es más beneficioso para ellos que este así, empecé a respirar profundamente, no sé cuál es el secreto de que esta ciudad aún se mantenga en pie, y que no fuese una de las grandes capitales del mundo, pero una cosa estaba clara, habían tenido enfrentamientos con mi raza ¡eso es! Estaba tan claro, y yo tan nerviosa para verlo, es evidente que ya saben cómo matarnos, si no, no tendrían tantos de nuestros cascos como trofeos, me estaba probando, la primera pregunta es para ver si soy sincera, si realmente me dan libertades por esto podré beneficiarme.
-vale- acabe diciendo- la mejor manera de matarnos es cortándonos la cabeza, o estallándonosla-
-perfecto, así me gusta, otra pregunta ¿Qué te a echo decidirte tan de repente?- dijo Zetha mirándome fijamente, maldito cabronazo, no es ni la mitad de inútil que los humanos que solía matar
-¿Qué quieres que te diga? Mi raza nunca estuvo muy unida, somos bastante solitarios, os digo la manera de matarnos por mi propio beneficio, pero confío en mi raza, se podrán defender-
-bueno ¿hay alguna otra forma de matarles?-
-¿Por qué no me incluyes? También soy de esa raza-
-las preguntas las hago yo, pero te voy a responder algo, cualquier ser de cualquier raza, especie o lugar de procedencia es bienvenido aquí mientras sea un gran aliado, solo eliminamos lo que es hostil hacia nosotros, nuestro objetivo no es extinguir tu raza, es poder defendernos de ella-
-entiendo, si solo se defiende esta ciudad pasara desapercibida ¿no es así?- no espere a que respondiese, aun que vi que tenía claras intenciones de hacerlo –la otra manera de matarnos es peor para vosotros, tenemos un límite de regeneración, si conseguís herirnos tanto como para alcanzar ese límite, no podremos volver a regenerarnos, lo que casi nos convierte en humanos-
Tras unos minutos de silencio en el que Zetha pensaba en lo que había dicho se levantó y dijo:

-has cumplido una parte ahora yo cumpliré la mía, ahora volverán a llevarte a tu habitación, y a partir de mañana se te pondrá un escolta, y podrás moverte por la ciudad, tendrás muchas partes vedadas, pero es un gran primer paso, no te quejes- dijo asomándose por la puerta y llamando a los soldados anteriores.