martes, 30 de julio de 2013

Guerra; Genohumanos 5ª parte

Salvaje y grande, era la mejor definición para esta criatura, que había hecho saltar las alarmas y por la cual todos los humanos cercanos corrían armados a combatirla, estaba en una gran plaza llena de rampas y escaleras con muros en los laterales, como había llegado allí era una completa incógnita.
La criatura fácilmente mediría unos tres metros, iba a cuatro patas y estaba extremadamente musculada, se notaba cada fibra de cada musculo de su cuerpo, tenía una gran cabeza rodeada de una gran melena, todo el cuello estaba cubierto por esa majestuosa melena, la criatura era digna de admiración. Y para mí personalmente, a parte de su belleza física, me parecía admirable el cómo era capaz de descuartizar a un humano con sus garras, o arrancarles la cabeza de un mordisco, cada vez que rugía se veían la hilera de grandísimos y afilados dientes que tenía.
Los humanos disparaban sin pensarlo pero cada vez que una bala daba en el objetivo, que debido a su tamaño era siempre, le hacía heridas que la criatura rápidamente regeneraba, los humanos que se atrevían a dispararle a menos de cinco metros no volvían a hacerlo, la agilidad de ese ser y su invulnerabilidad era magnifica, se deshacía de ellos como si fueran carnaza, que básicamente es lo que eran.
-¡alejaos de eso! ¡Un exceso de valentía os matara y eso no le conviene a nadie!- gritaba Cero, muchos humanos miraban quien gritaba, pero nada más hacerlo hacían caso instantáneamente, y los que no miraban, hacían el mismo caso.
Pero como era evidente, si la comida de esa criatura se iba, ella iría detrás de la comida, así que se alejasen o no, los humanos morían igual, me gustaría ver al grupo que me capturo contra una criatura así.
-¡mierda! Encima no puedo alejarme mucho de ti- dijo Cero mientras tecleaba algo en su muñequera -¡esa criatura se regenera al igual que tú! ¿No sabes nada sobre ella?-
-bueno, aunque lo supiese ¿Por qué decírtelo? Esa criatura está matándoos a todos, eso a mí me parece bien-
-salvo por una cosa, que esa criatura también será muy capaz de matarte- dijo Cero mirándome fijamente mientras pulso por última vez con fuerza en el brazalete.
Instantáneamente después de que pulsara la pantalla del brazalete cuatro pequeños objetos salieron de diferentes sitios y a cierta distancia en una dirección que primero ascendía y después se empezaron a dirigir a la criatura y justo cuando lo golpearon explotaron, no era una explosión muy grande, pero fueron cuatro, así que el resultado fue una bola de fuego que rodeo la cabeza del animal y una correspondiente pantalla de humo que le cubrió entero.
Cuando la pantalla de humo se disipo, la criatura estaba tendida en el suelo, le faltaba la pata delantera derecha y en lugar de rostro tenía un gran agujero, salía sangre a borbotones.
Los humanos ya estaban aplaudiendo y alegrándose cuando el muñón del animal empezó a moverse de una extraña manera, que al fin y al cabo me era familiar, la carne parecía vibrar, mientras el hueso cada vez era más largo, y una a una las fibras musculares iban rodeándolo, de la nada salan ligamentos y tendones, mas hueso musculo y carne.
-mierda, esa explosión apenas ha afectado al cerebro- dijo Cero sacando de debajo de la camiseta un pistola de gran calibre –y yo con esto, habrá que probar suerte, tu, genohumano, no me importa que no me quieras decir como matarlo, pero yo tengo que intentarlo, y evidentemente tu iras por delante de mí-
-¿solo con eso? Contra esa criatura tan grande, probablemente mueras-
-probablemente, es lo que tiene ser soldado de elite, hay que pelear en estas situaciones como el que más, pero como te he dicho tu iras delante de mí, no quiero perderte de vista-
-¿Qué me acerque hacia esa criatura? ¿Sin armas ni armadura? ¡Me matara!-
-te regeneras y tienes unas capacidades físicas muy superiores a la media humana, tienes más oportunidades de supervivencia que muchos de aquí, incluso desarmada-
Tras decir esto Cero me cogió del brazo y comenzó a correr, cuando estuvimos a poco más de cinco metros se dirigió a un pequeño muro de un metro de altura y me soltó y se agacho apoyando la espalda, yo le imite, y nada más hacerlo se puso de pie y sacando los brazos y la cabeza del muro empezó a disparar, solo escuchando el disparo se intuía que era un mayor calibre de lo normal, pero era inútil.
-¿Qué planeas? Sabes que no conseguirás nada, además estamos muy cerca- dije mientras miraba por el lateral de un muro
-estamos al límite de su rango de acción, siempre y cuando no haya escondido sus capacidades, que como animal salvaje que parece ser, no creo que sea capaz. Prepárate ya está regenerado y comienza a levantarse
Era verdad, se levantó algo aturdido, pero en cuanto fue consciente de que estaba recibiendo balazos por varios ángulos rugió y se dirigió al grupo humanos que vio más cercano, que por casualidad estaba delante de nosotros así que ahora la criatura estaba aún más cerca.
-¡joder! Esto cada vez está peor- dije dejando de mirar y apoyándome por completo en el muro
-es evidente, lo único que podemos hacer es seguir disparando hasta que su límite de regeneración llegué a su límite y muera-
-¡una criatura así de grande debe de tener una gran batería! Con la cantidad de humanos que sois acabaríais consiguiéndolo, pero eso ahora mismo no asegura mi supervivencia, un zarpazo bien dado y ni siquiera tendré algo que pueda regenerar-
-¡a joderse! Yo no estoy en una situación muy diferente- dijo Cero que en ese momento se agacho y se sentó a mi lado
-hay una manera de matarle antes de que muramos-dije con una calma que estaba lejos de encajar en la escena actual
-¿¡a que esperas dime cual!?- dijo cero mirándome fijamente
-el problema es que probablemente solo yo pueda matarle, todos aquí podemos disparar, pero soy la única que si se concentra será capaz de ver el punto exacto- explique cómo último recurso, dado que sabía que no me darían un arma como prisionera que soy.
-¿pretendes que te un arma?- dijo Cero mirándome en ese momento como escudriñando mi cara
-creo que sería la forma más fácil y rápida de eliminar a este enemigo, así que si, te pido un arma-
Cuando termine la frase, seguía mirándome, en él había un gran dilema, ciertamente estábamos en una situación de peligro, pero si podía hacerme con un arma yo también me desharía de unos cuantos humanos, eso es lo que debería de hacer, pero el futuro realmente es incierto y si me armasen ahora podría deshacerme con facilidad de uno de mis captores, pero en ese caso acabaría descuartizada por las ráfagas de balas que recibiría. Más tarde, en un futuro, tendré una mejor oportunidad para poder matarles a todos.
-si intentases algo raro sabes que morirías en menos de un minuto- afirmo entonces Cero, mirando al cielo, como si estuviese a punto de lanzar una moneda al aire.
-sí, lo acabo de pensar, es evidente que no podría ni escapar, estoy rodeada de humanos, que encima ya tienen las armas en mano, no te hare nada, aun- dije sonriendo, al ver que Cero ya había tomado su decisión.
-eso aún está por ver- dijo Cero mirando por un lateral del muro – el grupo de delante ya no existe, ten cuidado- dijo ofreciéndome su arma
-ahora que tengo el arma te contare que necesito un poco de ayuda para poder matarle- dije mientras examinaba el arma, era un gran trabajo, estaba realmente limpia, las piezas eran resistentes y ligeras se notaba que no era un arma echa en serie.
-¿en serio? Podías haberlo dicho antes, quizá me plantease el darte el arma- dijo frunciendo el ceño -bueno dime, hare lo que pueda-
-necesito que la criatura este de cara a mí, no sé cuánto tiempo tardare en estar preparada para disparar, pero ten en cuenta que como mínimo será un minuto- 
Es genial, si diciéndole a este que despiste a la criatura consigo que todos los humanos que hay ahora en la plaza se centren en despistar al enemigo y hacer que mire hacia mí, estando yo a la espalda de los humanos, quizá pueda huir, o quizá la muerte del animal hiera a los máximos posible.
-entonces ¿puedes asegurarme que conseguirás matarle si le distraigo?- dijo entonces Cero, con una voz calmada y dispuesta.
-si tú haces bien tu trabajo, yo haré lo justo con el mío-
En ese momento me miro y volvió a pulsar repetidamente el brazalete, aunque cuando termino esta vez no ocurrió nada, solo notaba como los humanos cada vez disparaban menos, ya debían quedar pocos.
-espero que confiar en ti no haya sido una mala idea- dijo poniéndose de pie y mirando hacia la criatura, tenía algo raro pero en ese momento no logre ver que era –realmente me gustaría confiar en ti, debes de ser un aliado infalible-
-o un enemigo terrible, eso tampoco lo dudes-
-como enemigos sabemos cómo sois, como aliados nunca se ha visto- dijo Cero levantando el puño derecho a la altura de sus hombros, entonces vi como su antebrazo se abrió con un rápido y seco movimiento rompiendo la ropa y mostrando todo tipo de piezas mecánicas, y de dentro del antebrazo salió una cuchilla del tamaño del mismo -¡¡¡hey león de mierda, mírame, estoy aquí!!!-
Mientras Cero empezó a dirigirse al león descubrí que era eso raro que note antes pero no llegué a descubrir, de su brazo derecho salía humo, ligeramente cuando lo note antes, bastante más ahora. No me espere ni un segundo más y empecé a apuntar a la criatura y a escudriñar todo su cuerpo.
Mientras yo intentaba vislumbrar el núcleo del animal Cero se enfrentaba a él, y lejos de pasarlo mal, conseguía mantenerlo a raya, los movimientos de su brazo derecho eran rápidos y certeros, aunque era evidente que se acabaría cansando, ya que los ataques de aquel… “león”, como lo llamo Cero, solo podía esquivarlos o como mucho protegerse con la derecha, lo que reducía drásticamente los daños que sufría, pero aun que no muriese seguía golpeándose contra el suelo del golpe. Sinceramente estaba sorprendida, si ese animal no se regenerase Cero ya le hubiese dejado muy herido, y con todo su equipamiento en vez de una simple pistola, quizás fuese capaz de deshacerse del león, se regenerase o no.
Mientras analizaba toda la escena, por fin fui capaz de verlo, un pequeño punto brillante es su pecho, ahora era mi turno de actuar, tenía que predecir los movimientos de la criatura y golpear en ese punto con precisión, pero si acierto…
-¡Cero, apártate ya!- dije gritando.
Aún no sé por qué le avisé, pero este hizo un caso automático, y el león, al ver que dejo de recibir ataques, agacho la cabeza, y luego la levanto lanzando un gran rugido, ese fue el momento, dispare, fue un solo y preciso disparo, aunque el retroceso del arma estuvo a punto de hacerme errar, pude controlar el arma.

La bala entro limpiamente en el pecho, y en ese momento todo el pecho empezó a tener un extraño brillo rojo, no me lo pensé, me agache y me puse a espaldas del muro antes de oír una gran explosión, mi trabajo estaba hecho.

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