Esos humanos desconocidos para mí me llevaron por la ciudad
hasta otro edificio, en mucho mejor estado que el anterior, pero lo curioso fue
el camino hasta llegar, a diferencia de antes, por aquí la gente estaba moviéndose, iban
y venían de un lado a otro y raro era el humano que no tuviese al menos un arma. Cuando pasábamos cerca me miraban con recelo,
todos parecían humanos normales, de los que he matado centenares, pensándolo
bien es normal que me miren así, lo raro es que no intenten matarme, pero al
parecer los militares de este lugar se han ganado un respeto por la población
que hay en la ciudad.
Una cosa que me resulto muy curiosa en el camino es que
pasamos por medio de una calle que a los lados tenia pequeñas plantaciones, que nunca he sabido
catalogar, pero creo que eran comestibles, estas plantaciones se repetían a lo largo de una gran calle, desentonaba bastante. Otras ciudades que he visto tenían zonas
verdes en las calles, como decoración, deduzco que esta gente aprovecha al
máximo el espacio que tienen, y estos jardines o parques habían sido
sustituidos por plantaciones, estando dentro de la ciudad puedo usar eso a mí
beneficio, sin comida se morirán solos.
Otra de las grandes curiosidades es que había edificios con
acumulaciones de humanos, pero estos no parecían ocupados o trabajando, solo se
divertían, son inteligentes, por mucho que sobrevivas a guerras o incursiones,
si no te diviertes tendrás una existencia vacía y aburrida, y eso es un factor
muy negativo, de hecho, envidio esa faceta de los humanos.
Justo fuera del edificio cerca de la puerta había muchas mesas rodeadas de sillas, y ocupando una mesa y sus respectivas sillas reconoci a Cero con otros tres humanos que debian ser mis captores, bebiendo y charlado tranquilamente, no tenían trajes militares ni cascos e iban vestidos de calle, charlaban entre ellos y con la gente que les rodeaba, si les hubiese visto así al principio, jamás pensaría que son capaces de enfrentarse a un genohumano con relativa facilidad. Aunque en este caso faltaba Zetha, no sé dónde estaba y tampoco me importaba.
Justo fuera del edificio cerca de la puerta había muchas mesas rodeadas de sillas, y ocupando una mesa y sus respectivas sillas reconoci a Cero con otros tres humanos que debian ser mis captores, bebiendo y charlado tranquilamente, no tenían trajes militares ni cascos e iban vestidos de calle, charlaban entre ellos y con la gente que les rodeaba, si les hubiese visto así al principio, jamás pensaría que son capaces de enfrentarse a un genohumano con relativa facilidad. Aunque en este caso faltaba Zetha, no sé dónde estaba y tampoco me importaba.
No sé si me vieron, pero yo seguí mi camino con paso
decidido, aunque mi interior era un remolino de emociones oscuras, rabia,
resentimiento, odio y por encima de todo miedo, realmente tengo mucho miedo, no
sé qué van a hacer conmigo, quizá nada, quizá todo. Pero aquí estoy, en un
edificio de gran altura y en perfectas condiciones, me dirigen dentro para
interrogarme, pero mi futuro en este momento es muy incierto.
Cuando entre, vi que todo ser que allí estaba era militar,
iban de un lado para otro, pero en estos momentos había pocos militares, aun
que aún no era ni de noche ¿Cuánta población tenia esta ciudad? A mi entender
por el tamaño de la ciudad habitable y los humanos que encontré fuera, esta ciudad
estaba muy poblada, esta época no era muy beneficiosa para los humanos, pero
esta ciudad se mantiene casi inmutable ¿Por qué será?
-hola, buenas- dijo una voz que salía de un gran pasillo a mi
derecha, cuando mire bien vi que era Zetha
-tus amigos estaban fuera, disfrutando el día- dije de golpe
-si, a mí me gustaría también estar fuera, pero tengo unas
responsabilidades, una de ellas eres tú, acompáñame- dijo Zetha mientras se daba
la vuelta y siguió las escaleras
Yo me quede allí parada, no iba a acompañarle, pero antes de
que pudiese gesticular el mas mínimo gesto, los dos humanos que vinieron a
buscarme me empujaron y obligaron a seguirle, el pasillo giraba a la izquierda
y daba a unas escaleras que subí y vi otro pasillo, lleno de puertas, Zetha
esperaba en el marco de la puerta de la segunda habitación a la derecha, cuando
llegué a su altura solo hizo un gesto para que entrase, pero no deje de mirarle
discretamente, y vi que con otro gesto hecho a los otros dos humanos que me
trajeron, a lo que estos asintieron y se marcharon, dentro de los humanos, lo
peor son los soldados, solo obedecen, no piensan, dejan de ser seres razonables
y se convierten en autómatas, la mayoría de las veces, fáciles de matar, porque
no se rigen por sus emociones o intuiciones, solo siguen ordenes, en cierta
manera, me recuerda a mi raza.
-¿a qué esperas?- dijo Zetha que ya estaba dentro de la habitación,
sentado en una silla, mirándome
A veces cuando me paro a pensar olvido lo que me rodea, no sé
si es por mi personalidad, o algo que todos los genohumanos desarrollan al ser prácticamente
inmortales. Fui a sentarme a la otra silla, entre Zetha y
yo había una gran mesa de metal, y esos tres muebles era lo único que tenía esa
habitación, una vez me senté me quede quieta, y esperé a que el hombre que tenía
delante actuase primero, y no tardo.
-¿Qué es lo que quieres?-
-¿Cómo?- su pregunta me desconcertó bastante, físicamente no mostré
ni un gesto, pero por mi boca salió otra pregunta sin yo siquiera pensarla
-quiero ir al grano, yo quiero ciertas cosas que tú puedes
darme, a cambio hay una posibilidad de que yo te de algo que tú quieras, quiero
poder empezar con algo que beneficie a ambos- contesto rápidamente, parecía sincero,
pero nunca había necesitado comprobar si un humano es sincero o no, uno que
pudiese actuar podría mentirme
-¿Por qué debería creerte? ¿Por qué se te ocurre por un solo
segundo que me creo que quieras que tenga un beneficio?-
-a diferencia de vuestra raza, yo pienso en vuestra raza como
seres racionales, y de siempre con seres racionales se puede negociar- dijo encogiéndose
de hombros
-sí, sí, me parece genial que se pueda negociar conmigo, mi
pregunta es por qué querrías hacerlo-
-porque es la forma más fácil de que me cuentes lo que
quiero-
-¿y si decides no cumplir tu parte?- mi entrenamiento estaba
haciendo que con cada frase mi físico fuese inmutable, nadie podría decir que
siento o que no por mis gestos, era una estatua, lo que no podía controlar eran
esas preguntas, yo solo preguntaba lo que veía obvio, pero sé que precisamente
esas preguntas trasmitían una cosa, desconfianza.
-cumpliré mi parte, porque hoy solo te pediré un fragmento de
lo que quiero, a cambio te daré un fragmento de lo que quieras, sinceramente no
suelo explicar al interrogado mis tácticas, pero en tu caso creo que será la
manera más rápida, así que te repito ¿Qué es lo que quieres?-
-salir de aquí, salir de esta maldita ciudad ¡que me dejéis libre!
¿Qué más voy a querer?-
-vale, te daré un fragmento a cambio de otro, ahora responde ¿Cómo
se os puede matar?-
-¿en serio? ¿Quieres que traicione a mi raza por mi beneficio
propio?- nada más terminar mi frase di un golpe a la mesa con mi puño derecho,
mientras le miraba fijamente, la mesa quedo completamente abollada, solo quería
intimidar, mi cabeza era un huracán de ideas y pensamientos.
-valla, para ser tan pequeña tienes mucha fuerza- dijo Zetha
con toda tranquilidad –aunque conozco gente que golpea mejor que tu-
-déjame pensar un rato- dije mientras apoyé la cabeza en la
mesa y puse los brazos por encima
Tenía que pensar, mi actual estado de nervios no solucionaría
nada, de hecho es más beneficioso para ellos que este así, empecé a respirar
profundamente, no sé cuál es el secreto de que esta ciudad aún se mantenga en
pie, y que no fuese una de las grandes capitales del mundo, pero una cosa
estaba clara, habían tenido enfrentamientos con mi raza ¡eso es! Estaba tan
claro, y yo tan nerviosa para verlo, es evidente que ya saben cómo matarnos, si
no, no tendrían tantos de nuestros cascos como trofeos, me estaba probando, la
primera pregunta es para ver si soy sincera, si realmente me dan libertades por
esto podré beneficiarme.
-vale- acabe diciendo- la mejor manera de matarnos es cortándonos
la cabeza, o estallándonosla-
-perfecto, así me gusta, otra pregunta ¿Qué te a echo
decidirte tan de repente?- dijo Zetha mirándome fijamente, maldito cabronazo, no es ni la
mitad de inútil que los humanos que solía matar
-¿Qué quieres que te diga? Mi raza nunca estuvo muy unida,
somos bastante solitarios, os digo la manera de matarnos por mi propio
beneficio, pero confío en mi raza, se podrán defender-
-bueno ¿hay alguna otra forma de matarles?-
-¿Por qué no me incluyes? También soy de esa raza-
-las preguntas las hago yo, pero te voy a responder algo,
cualquier ser de cualquier raza, especie o lugar de procedencia es bienvenido aquí
mientras sea un gran aliado, solo eliminamos lo que es hostil hacia nosotros,
nuestro objetivo no es extinguir tu raza, es poder defendernos de ella-
-entiendo, si solo se defiende esta ciudad pasara desapercibida
¿no es así?- no espere a que respondiese, aun que vi que tenía claras
intenciones de hacerlo –la otra manera de matarnos es peor para vosotros,
tenemos un límite de regeneración, si conseguís herirnos tanto como para
alcanzar ese límite, no podremos volver a regenerarnos, lo que casi nos
convierte en humanos-
Tras unos minutos de silencio en el que Zetha pensaba en lo
que había dicho se levantó y dijo:
-has cumplido una parte ahora yo cumpliré la mía, ahora volverán a llevarte a tu habitación, y a partir de mañana se te pondrá un
escolta, y podrás moverte por la ciudad, tendrás muchas partes vedadas, pero es
un gran primer paso, no te quejes- dijo asomándose por la puerta y llamando a
los soldados anteriores.
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