miércoles, 17 de julio de 2013

Guerra; Genohumanos 4ª Parte

Apenas pude dormir ese día, es completamente normal, todo lo que me está ocurriendo es nuevo para mí, y lo nuevo no es necesariamente bueno, solo diferente, estoy segura que si me lo tomo con calma podré beneficiarme de muchas cosas, y al final conseguir lo que quiero, borrar este mapa del mundo.
De todo el tiempo que llevo rondando por el mundo, es la primera vez que veo una amenaza tan grande para mi raza, es cierto que fuimos creados por los humanos para matar humanos, nunca entendí eso, pero si eso es lo que quieren lo tendrán, no tengo mucho contacto con mi raza, pero no pienso dejar en pie una ciudad capaz de destruirla, aun debemos seguir peleando, hasta volver a encontrar a central, y destruirla, junto con toda la humanidad
Pensándolo bien, tengo tantas cosas en la cabeza que es normal que no haya dormido bien. Pero lo que peor llevo es que no se si aún es de día o no, esta maldita celda no tiene ninguna ventana y siempre acabo mirando al maldito espejo que tengo enfrente, aunque en ese momento tenía un extraño brillo, empecé a acercarme al espejo justo cuando escuche los pasos de alguien que se estaba acercando, andaba deprisa, me gire para mirar hacia la puerta justo cuando se abrió de golpe.
Al principio me sobresalte, esa forma de abrir la puerta no trasmitía nada bueno, cuando me fije vi que el que estaba de pie fuera de la habitación era Cero, no parecía muy contento.
-adivina quién es tu escolta hoy- dijo Cero con voz de cabreo, iba con unos pantalones vaqueros y una camiseta de tela negra, sin manga izquierda, y la derecha le cubría todo el brazo, también llevaba un guante en la mano derecha, en la izquierda tenía una pulsera que ocupaba medio antebrazo, probablemente algún instrumento electrónico.
-viendo que has venido a mi habitación sin ningún motivo, y que el que iba a venir iba a ser mi escolta, deduzco que eres tú, aunque no te agrada mucho ¿no?-
-me importa una mierda ser tu escolta, el problema es que mi grupo se ha ido de expedición y a mí me han ordenado ser tu escolta- dijo mientras entro y se sentó en mi cama encendiéndose un cigarro.
-¿y a donde se han ido de expedición?- pregunte por simple curiosidad
-sería mejor que no te dijese nada, no te puedo considerar un aliado, y no sé hasta qué punto informarte de nuestros movimientos militares nos perjudicaría-
-en definitiva, estás cabreado porque te han dejado atrás, y te toca estar todo el día vigilándome, mala suerte para ti, lo primero que te voy a pedir es que dejes de fumar en mi puta celda-
-entiendo- dijo cero levantándose y yéndose de la habitación, justo antes de que le perdiese de vista me miro y dijo –sígueme si no quieres que esta puerta se cierre y no puedas salir más de tu habitación, que por cierto difiere mucho de una celda-
-para mi es una maldita celda- dije siguiéndole hacia el exterior –digamos que no soy una invitada aquí-
-no, por supuesto que no, pero dime algo malo que te hayamos hecho- dijo cero mientras andaba, justo cuando iba a contestarle se apresuró a añadir –sin contar con que te capturamos y te mantenemos aquí en contra de tu voluntad-
Tras un momento en el que nadie dijo nada salimos a la calle y pude comprobar que era de día desde hace un tiempo. Los humanos de la ciudad empezaban a hacer sus quehaceres y a lo lejos vi una pequeña patrulla de militares, el lugar donde estaba era una gran plaza llena de edificios por ambos lados, donde ayer se reunió una gran parte de militares cuando me trajeron, no parecía una de las zonas más concurridas.
-¿Qué quieres hacer?- dijo de repente Cero
-y yo que se- dije rápidamente, la verdad es que no sé qué podría hacer en un lugar así, nunca he estado en esta situación –matar humanos-
-jajajajajajajaja, si, la verdad es que algo de movimiento y acción nunca vienen mal, pero en esta ciudad no podrás matar a ninguno- dijo tranquilamente
-¿acaso no te importa tu propia raza?- le pregunte casi sin darme cuenta, pero no era la primera vez que Cero me respondía con esta indiferencia
-si claro, pero te diré algo, los humanos necesitan algo encima de ellos en la escala evolutiva, ya se demostró en su día que sin ese algo, el planeta se iría a la puta mierda, pero esto es una opinión personal, la mayoría de los humanos odian todo lo que es diferente a ellos, no les subestimes-
Tras esta contestación me quede algo pensativa ¿el planeta? Que tendrá que ver con su raza, no entiendo muy bien que quiere decir, es evidente que todo ser preferiría estar encima en la escala evolutiva, una raza que solo prospera crece y nada puede pararla ¿entonces por qué el opina que no debería ser así? Debo de informarme, en central solo me enseñaron actitudes, sociedades, y morfología de humanos, estamos hechos solo para matarlos ¿si busco más información de la que se, quizá pueda encontrar central?
-¿Qué haces?- pregunte a Cero, me había despistado tanto que no me di cuenta de que hacía, hasta que empezó a mover la mano de un lado a otro delante de mi cara
-no, nada, estabas tan empanada que solo te faltaba echar baba por la boca, bueno da igual ¿Qué coño quieres hacer?-
-quiero aprender cosas, no sé, sobre el planeta, como es y todo eso-
-eso por el momento lo tienes vedado-
-¿¡Qué quieres que haga entonces!? Para una cosa que te digo y no puedo ¡malditos humanos!- dije alterada
-Sígueme anda- dijo cero mientras se puso a andar en una dirección aparentemente muy concreta
Tras un rato siguiéndole por las calles de la ciudad, vi que los humanos ayer me miraban de manera desagradable, esta vez solo unos pocos lo hacían, si fuese sola quizá intentasen atacarme, cuando fui con dos soldados se resignaban a mirarme con odio, y ahora que iba solo con una persona parecía que me temían, no se atreven ni a mirarme, claro que no hice nada para que sucediese ese cambio, así que este comportamiento debía ser por Cero ¿le tenían más miedo a el que a mí? No puede ser, tengo que enterarme de por qué pasaba esto.
Mientras andábamos y me fijaba en los detalles de los humanos, llegamos a un pequeño edificio de una planta, de echo toda la zona estaba plagada de edificios así, la gente entraba y salía de los edificios, parecían tiendas, explosivos en calles como esta tendrían un gran nivel de mortalidad.
-pues ya hemos llegado, una tienda de ropa, no es que piense que por que seas mujer te guste ir de compras, es que Sany quiere de vuelta esos harapos, aunque no sé muy bien porque- dijo Cero mientras se rascaba la cabeza.
-por lo que me han enseñado de los humanos actualmente te estas disculpando por una actitud que una mujer humana podría considerar machista, poniendo de escusa que la ropa que llevo es de tu amigo y la quiere de vuelta, respecto a esto yo podría considerar dos cosas, que me traes aquí para que me entretenga como piensas que haría cualquier mujer, y pensaría que eres un machista, o que mi aspecto te desagrada por llevar los trapos de tu amigo, y quieres verme más atractiva o incluso querrías verme desnuda- tras mi larga contestación Cero se quedó sin saber que decir, a lo que sonreí y dije –tienes suerte de que solo te considere un absoluto idiota-
-jajajajajajaja puedes considerar de mi lo que te dé la gana, pero una vez tengas tu ropa nueva quiero la ropa de Sany de vuelta- dijo Cero riéndose mientras entraba en la tienda rápidamente.
Después de entrar vi que la tienda era pequeña, había un dependiente solo, y la tienda estaba llena de ropa de diferentes tamaños y colores, sin más miramiento cogí unos pantalones vaqueros, aunque los primeros los deseche cuando el dependiente me dijo que eran de hombre.
Esperaba que Cero se riese de mi por no saber sobre el tema textil, pero cuando lo mire él estaba tan perdido como yo, después de unos cuantos minutos mirando que ropa podría valerme, acabe con unos pantalones vaqueros, que apretaban más de lo que me gustaba, así que me compre también unos pantalones deportivos, así era como los llamaban, eran oscuros y la tela era más flexible pero menos resistente, también cogí un par de camisetas, una de mangas cortas normales y otra morada que enseñaba bastante escote y por ultimo ropa interior.
Cuando me mire con los vaqueros y la camiseta morada puesta, vi que mi figura era mucho más atractiva, mi cuerpo era fibroso, pero nada parecido al de un hombre, entre el sujetador y la camiseta morada, mi escote era bastante provocador, más bonito que grande, mi cintura era lisa y ensanchaba según bajaba y llegaba a mis piernas tenían una forma muy estilizada debido al ejercicio continuo.
Ni de lejos me sentía tan a gusto como con mi armadura, pero al menos era cómodo, y me hacía gracia como el dependiente no sabía si mirarme babeando u odiándome.
-¡vaya! Si eres una mujer quien lo diría, así eres hasta atractiva y todo- dijo Cero al verme salir de vestidor.
-sí, sí, toma la ropa de tu amigo que tan insistentemente pedías- dije mientras le tiraba la ropa para que la cogiese.
-sabrás que ahora la ropa que llevas es mía, dado que yo la voy a pagar- decía mientras tecleaba en su brazalete, en el cual había aparecido una pantalla.
-si en algún momento de mi vida consigo la manera de pagar la ropa no dudare en hacerlo, no quiero beneficiar el negocio de un humano, pero menos aun quiero deberle algo a un humano- dije rápidamente
 – ¿así que el que no me debas nada ayudara a integrarte en esta ciudad? Por mi genial- dijo cero cuando termino de teclear -ya está pagado, Rick, gracias por tu trabajo-
-No agradezcas mi trabajo, hago lo que me gusta hacer señor, gracias a usted por la compra- dijo el dependiente algo sorprendido.
Cuando salimos de la tienda estuvimos andando por la ciudad, hasta que decidí sentarme en un banco de madera
-La ciudad es bonita ¿cómo es capaz de mantenerse así?- le pregunte a Cero
-es una ciudad en la que nadie es inútil, todos tienen una utilidad, esta así gracias a todos- dijo Cero mirando al cielo –por cierto, se perfectamente que vosotros los genohumanos no tenéis nombre, incluso tengo noticias de que alguno de los tuyos es muy susceptible con el tema- dijo mirándome de reojo, imagino que al ver que yo seguía sin inmutarme el decidió seguir hablando –pero Zetha me comento que eso está mal, un nombre te da una identidad, dejas de ser una serie de números-
-bueno, nuestra sociedad no es como la vuestra, nosotros pocas veces nos encontramos entre nosotros, así que algo como un nombre no siempre es necesario, aunque entre los nuestros es un tema tabú-
-pero ahora, aunque sea por obligación, vives en una pequeña sociedad, deberías de tener nombre ¿Cuál es tu número de identificación?-
- A1 935S ¿bonito verdad?-
-no tengo problema, en un tiempo te diré un nombre en base a ese número ¿Qué te parece?-
Pero justo cuando fui a contestar un ruido empezó a sonar, aumentaba en intensidad para luego bajar, y así continuamente, era una alarma.
Nada más empezar a sonar Cero miro su brazalete, miro hacia la derecha me cogió de un brazo sin avisar y echo a correr en esa dirección.
A diferencia de otras ciudades en las que estuve, en esta la gente no huía del peligro, todos corrían hacia él y para mi sorpresa todos iban armados, cuando llegamos al objetivo y vi cual era el problema suspire y le dije a Cero mientras sonreía.
-esto va a ser un pequeño problema para vosotros-

No hay comentarios:

Publicar un comentario