martes, 30 de julio de 2013

Guerra; Genohumanos 5ª parte

Salvaje y grande, era la mejor definición para esta criatura, que había hecho saltar las alarmas y por la cual todos los humanos cercanos corrían armados a combatirla, estaba en una gran plaza llena de rampas y escaleras con muros en los laterales, como había llegado allí era una completa incógnita.
La criatura fácilmente mediría unos tres metros, iba a cuatro patas y estaba extremadamente musculada, se notaba cada fibra de cada musculo de su cuerpo, tenía una gran cabeza rodeada de una gran melena, todo el cuello estaba cubierto por esa majestuosa melena, la criatura era digna de admiración. Y para mí personalmente, a parte de su belleza física, me parecía admirable el cómo era capaz de descuartizar a un humano con sus garras, o arrancarles la cabeza de un mordisco, cada vez que rugía se veían la hilera de grandísimos y afilados dientes que tenía.
Los humanos disparaban sin pensarlo pero cada vez que una bala daba en el objetivo, que debido a su tamaño era siempre, le hacía heridas que la criatura rápidamente regeneraba, los humanos que se atrevían a dispararle a menos de cinco metros no volvían a hacerlo, la agilidad de ese ser y su invulnerabilidad era magnifica, se deshacía de ellos como si fueran carnaza, que básicamente es lo que eran.
-¡alejaos de eso! ¡Un exceso de valentía os matara y eso no le conviene a nadie!- gritaba Cero, muchos humanos miraban quien gritaba, pero nada más hacerlo hacían caso instantáneamente, y los que no miraban, hacían el mismo caso.
Pero como era evidente, si la comida de esa criatura se iba, ella iría detrás de la comida, así que se alejasen o no, los humanos morían igual, me gustaría ver al grupo que me capturo contra una criatura así.
-¡mierda! Encima no puedo alejarme mucho de ti- dijo Cero mientras tecleaba algo en su muñequera -¡esa criatura se regenera al igual que tú! ¿No sabes nada sobre ella?-
-bueno, aunque lo supiese ¿Por qué decírtelo? Esa criatura está matándoos a todos, eso a mí me parece bien-
-salvo por una cosa, que esa criatura también será muy capaz de matarte- dijo Cero mirándome fijamente mientras pulso por última vez con fuerza en el brazalete.
Instantáneamente después de que pulsara la pantalla del brazalete cuatro pequeños objetos salieron de diferentes sitios y a cierta distancia en una dirección que primero ascendía y después se empezaron a dirigir a la criatura y justo cuando lo golpearon explotaron, no era una explosión muy grande, pero fueron cuatro, así que el resultado fue una bola de fuego que rodeo la cabeza del animal y una correspondiente pantalla de humo que le cubrió entero.
Cuando la pantalla de humo se disipo, la criatura estaba tendida en el suelo, le faltaba la pata delantera derecha y en lugar de rostro tenía un gran agujero, salía sangre a borbotones.
Los humanos ya estaban aplaudiendo y alegrándose cuando el muñón del animal empezó a moverse de una extraña manera, que al fin y al cabo me era familiar, la carne parecía vibrar, mientras el hueso cada vez era más largo, y una a una las fibras musculares iban rodeándolo, de la nada salan ligamentos y tendones, mas hueso musculo y carne.
-mierda, esa explosión apenas ha afectado al cerebro- dijo Cero sacando de debajo de la camiseta un pistola de gran calibre –y yo con esto, habrá que probar suerte, tu, genohumano, no me importa que no me quieras decir como matarlo, pero yo tengo que intentarlo, y evidentemente tu iras por delante de mí-
-¿solo con eso? Contra esa criatura tan grande, probablemente mueras-
-probablemente, es lo que tiene ser soldado de elite, hay que pelear en estas situaciones como el que más, pero como te he dicho tu iras delante de mí, no quiero perderte de vista-
-¿Qué me acerque hacia esa criatura? ¿Sin armas ni armadura? ¡Me matara!-
-te regeneras y tienes unas capacidades físicas muy superiores a la media humana, tienes más oportunidades de supervivencia que muchos de aquí, incluso desarmada-
Tras decir esto Cero me cogió del brazo y comenzó a correr, cuando estuvimos a poco más de cinco metros se dirigió a un pequeño muro de un metro de altura y me soltó y se agacho apoyando la espalda, yo le imite, y nada más hacerlo se puso de pie y sacando los brazos y la cabeza del muro empezó a disparar, solo escuchando el disparo se intuía que era un mayor calibre de lo normal, pero era inútil.
-¿Qué planeas? Sabes que no conseguirás nada, además estamos muy cerca- dije mientras miraba por el lateral de un muro
-estamos al límite de su rango de acción, siempre y cuando no haya escondido sus capacidades, que como animal salvaje que parece ser, no creo que sea capaz. Prepárate ya está regenerado y comienza a levantarse
Era verdad, se levantó algo aturdido, pero en cuanto fue consciente de que estaba recibiendo balazos por varios ángulos rugió y se dirigió al grupo humanos que vio más cercano, que por casualidad estaba delante de nosotros así que ahora la criatura estaba aún más cerca.
-¡joder! Esto cada vez está peor- dije dejando de mirar y apoyándome por completo en el muro
-es evidente, lo único que podemos hacer es seguir disparando hasta que su límite de regeneración llegué a su límite y muera-
-¡una criatura así de grande debe de tener una gran batería! Con la cantidad de humanos que sois acabaríais consiguiéndolo, pero eso ahora mismo no asegura mi supervivencia, un zarpazo bien dado y ni siquiera tendré algo que pueda regenerar-
-¡a joderse! Yo no estoy en una situación muy diferente- dijo Cero que en ese momento se agacho y se sentó a mi lado
-hay una manera de matarle antes de que muramos-dije con una calma que estaba lejos de encajar en la escena actual
-¿¡a que esperas dime cual!?- dijo cero mirándome fijamente
-el problema es que probablemente solo yo pueda matarle, todos aquí podemos disparar, pero soy la única que si se concentra será capaz de ver el punto exacto- explique cómo último recurso, dado que sabía que no me darían un arma como prisionera que soy.
-¿pretendes que te un arma?- dijo Cero mirándome en ese momento como escudriñando mi cara
-creo que sería la forma más fácil y rápida de eliminar a este enemigo, así que si, te pido un arma-
Cuando termine la frase, seguía mirándome, en él había un gran dilema, ciertamente estábamos en una situación de peligro, pero si podía hacerme con un arma yo también me desharía de unos cuantos humanos, eso es lo que debería de hacer, pero el futuro realmente es incierto y si me armasen ahora podría deshacerme con facilidad de uno de mis captores, pero en ese caso acabaría descuartizada por las ráfagas de balas que recibiría. Más tarde, en un futuro, tendré una mejor oportunidad para poder matarles a todos.
-si intentases algo raro sabes que morirías en menos de un minuto- afirmo entonces Cero, mirando al cielo, como si estuviese a punto de lanzar una moneda al aire.
-sí, lo acabo de pensar, es evidente que no podría ni escapar, estoy rodeada de humanos, que encima ya tienen las armas en mano, no te hare nada, aun- dije sonriendo, al ver que Cero ya había tomado su decisión.
-eso aún está por ver- dijo Cero mirando por un lateral del muro – el grupo de delante ya no existe, ten cuidado- dijo ofreciéndome su arma
-ahora que tengo el arma te contare que necesito un poco de ayuda para poder matarle- dije mientras examinaba el arma, era un gran trabajo, estaba realmente limpia, las piezas eran resistentes y ligeras se notaba que no era un arma echa en serie.
-¿en serio? Podías haberlo dicho antes, quizá me plantease el darte el arma- dijo frunciendo el ceño -bueno dime, hare lo que pueda-
-necesito que la criatura este de cara a mí, no sé cuánto tiempo tardare en estar preparada para disparar, pero ten en cuenta que como mínimo será un minuto- 
Es genial, si diciéndole a este que despiste a la criatura consigo que todos los humanos que hay ahora en la plaza se centren en despistar al enemigo y hacer que mire hacia mí, estando yo a la espalda de los humanos, quizá pueda huir, o quizá la muerte del animal hiera a los máximos posible.
-entonces ¿puedes asegurarme que conseguirás matarle si le distraigo?- dijo entonces Cero, con una voz calmada y dispuesta.
-si tú haces bien tu trabajo, yo haré lo justo con el mío-
En ese momento me miro y volvió a pulsar repetidamente el brazalete, aunque cuando termino esta vez no ocurrió nada, solo notaba como los humanos cada vez disparaban menos, ya debían quedar pocos.
-espero que confiar en ti no haya sido una mala idea- dijo poniéndose de pie y mirando hacia la criatura, tenía algo raro pero en ese momento no logre ver que era –realmente me gustaría confiar en ti, debes de ser un aliado infalible-
-o un enemigo terrible, eso tampoco lo dudes-
-como enemigos sabemos cómo sois, como aliados nunca se ha visto- dijo Cero levantando el puño derecho a la altura de sus hombros, entonces vi como su antebrazo se abrió con un rápido y seco movimiento rompiendo la ropa y mostrando todo tipo de piezas mecánicas, y de dentro del antebrazo salió una cuchilla del tamaño del mismo -¡¡¡hey león de mierda, mírame, estoy aquí!!!-
Mientras Cero empezó a dirigirse al león descubrí que era eso raro que note antes pero no llegué a descubrir, de su brazo derecho salía humo, ligeramente cuando lo note antes, bastante más ahora. No me espere ni un segundo más y empecé a apuntar a la criatura y a escudriñar todo su cuerpo.
Mientras yo intentaba vislumbrar el núcleo del animal Cero se enfrentaba a él, y lejos de pasarlo mal, conseguía mantenerlo a raya, los movimientos de su brazo derecho eran rápidos y certeros, aunque era evidente que se acabaría cansando, ya que los ataques de aquel… “león”, como lo llamo Cero, solo podía esquivarlos o como mucho protegerse con la derecha, lo que reducía drásticamente los daños que sufría, pero aun que no muriese seguía golpeándose contra el suelo del golpe. Sinceramente estaba sorprendida, si ese animal no se regenerase Cero ya le hubiese dejado muy herido, y con todo su equipamiento en vez de una simple pistola, quizás fuese capaz de deshacerse del león, se regenerase o no.
Mientras analizaba toda la escena, por fin fui capaz de verlo, un pequeño punto brillante es su pecho, ahora era mi turno de actuar, tenía que predecir los movimientos de la criatura y golpear en ese punto con precisión, pero si acierto…
-¡Cero, apártate ya!- dije gritando.
Aún no sé por qué le avisé, pero este hizo un caso automático, y el león, al ver que dejo de recibir ataques, agacho la cabeza, y luego la levanto lanzando un gran rugido, ese fue el momento, dispare, fue un solo y preciso disparo, aunque el retroceso del arma estuvo a punto de hacerme errar, pude controlar el arma.

La bala entro limpiamente en el pecho, y en ese momento todo el pecho empezó a tener un extraño brillo rojo, no me lo pensé, me agache y me puse a espaldas del muro antes de oír una gran explosión, mi trabajo estaba hecho.

miércoles, 17 de julio de 2013

Guerra; Genohumanos 4ª Parte

Apenas pude dormir ese día, es completamente normal, todo lo que me está ocurriendo es nuevo para mí, y lo nuevo no es necesariamente bueno, solo diferente, estoy segura que si me lo tomo con calma podré beneficiarme de muchas cosas, y al final conseguir lo que quiero, borrar este mapa del mundo.
De todo el tiempo que llevo rondando por el mundo, es la primera vez que veo una amenaza tan grande para mi raza, es cierto que fuimos creados por los humanos para matar humanos, nunca entendí eso, pero si eso es lo que quieren lo tendrán, no tengo mucho contacto con mi raza, pero no pienso dejar en pie una ciudad capaz de destruirla, aun debemos seguir peleando, hasta volver a encontrar a central, y destruirla, junto con toda la humanidad
Pensándolo bien, tengo tantas cosas en la cabeza que es normal que no haya dormido bien. Pero lo que peor llevo es que no se si aún es de día o no, esta maldita celda no tiene ninguna ventana y siempre acabo mirando al maldito espejo que tengo enfrente, aunque en ese momento tenía un extraño brillo, empecé a acercarme al espejo justo cuando escuche los pasos de alguien que se estaba acercando, andaba deprisa, me gire para mirar hacia la puerta justo cuando se abrió de golpe.
Al principio me sobresalte, esa forma de abrir la puerta no trasmitía nada bueno, cuando me fije vi que el que estaba de pie fuera de la habitación era Cero, no parecía muy contento.
-adivina quién es tu escolta hoy- dijo Cero con voz de cabreo, iba con unos pantalones vaqueros y una camiseta de tela negra, sin manga izquierda, y la derecha le cubría todo el brazo, también llevaba un guante en la mano derecha, en la izquierda tenía una pulsera que ocupaba medio antebrazo, probablemente algún instrumento electrónico.
-viendo que has venido a mi habitación sin ningún motivo, y que el que iba a venir iba a ser mi escolta, deduzco que eres tú, aunque no te agrada mucho ¿no?-
-me importa una mierda ser tu escolta, el problema es que mi grupo se ha ido de expedición y a mí me han ordenado ser tu escolta- dijo mientras entro y se sentó en mi cama encendiéndose un cigarro.
-¿y a donde se han ido de expedición?- pregunte por simple curiosidad
-sería mejor que no te dijese nada, no te puedo considerar un aliado, y no sé hasta qué punto informarte de nuestros movimientos militares nos perjudicaría-
-en definitiva, estás cabreado porque te han dejado atrás, y te toca estar todo el día vigilándome, mala suerte para ti, lo primero que te voy a pedir es que dejes de fumar en mi puta celda-
-entiendo- dijo cero levantándose y yéndose de la habitación, justo antes de que le perdiese de vista me miro y dijo –sígueme si no quieres que esta puerta se cierre y no puedas salir más de tu habitación, que por cierto difiere mucho de una celda-
-para mi es una maldita celda- dije siguiéndole hacia el exterior –digamos que no soy una invitada aquí-
-no, por supuesto que no, pero dime algo malo que te hayamos hecho- dijo cero mientras andaba, justo cuando iba a contestarle se apresuró a añadir –sin contar con que te capturamos y te mantenemos aquí en contra de tu voluntad-
Tras un momento en el que nadie dijo nada salimos a la calle y pude comprobar que era de día desde hace un tiempo. Los humanos de la ciudad empezaban a hacer sus quehaceres y a lo lejos vi una pequeña patrulla de militares, el lugar donde estaba era una gran plaza llena de edificios por ambos lados, donde ayer se reunió una gran parte de militares cuando me trajeron, no parecía una de las zonas más concurridas.
-¿Qué quieres hacer?- dijo de repente Cero
-y yo que se- dije rápidamente, la verdad es que no sé qué podría hacer en un lugar así, nunca he estado en esta situación –matar humanos-
-jajajajajajajaja, si, la verdad es que algo de movimiento y acción nunca vienen mal, pero en esta ciudad no podrás matar a ninguno- dijo tranquilamente
-¿acaso no te importa tu propia raza?- le pregunte casi sin darme cuenta, pero no era la primera vez que Cero me respondía con esta indiferencia
-si claro, pero te diré algo, los humanos necesitan algo encima de ellos en la escala evolutiva, ya se demostró en su día que sin ese algo, el planeta se iría a la puta mierda, pero esto es una opinión personal, la mayoría de los humanos odian todo lo que es diferente a ellos, no les subestimes-
Tras esta contestación me quede algo pensativa ¿el planeta? Que tendrá que ver con su raza, no entiendo muy bien que quiere decir, es evidente que todo ser preferiría estar encima en la escala evolutiva, una raza que solo prospera crece y nada puede pararla ¿entonces por qué el opina que no debería ser así? Debo de informarme, en central solo me enseñaron actitudes, sociedades, y morfología de humanos, estamos hechos solo para matarlos ¿si busco más información de la que se, quizá pueda encontrar central?
-¿Qué haces?- pregunte a Cero, me había despistado tanto que no me di cuenta de que hacía, hasta que empezó a mover la mano de un lado a otro delante de mi cara
-no, nada, estabas tan empanada que solo te faltaba echar baba por la boca, bueno da igual ¿Qué coño quieres hacer?-
-quiero aprender cosas, no sé, sobre el planeta, como es y todo eso-
-eso por el momento lo tienes vedado-
-¿¡Qué quieres que haga entonces!? Para una cosa que te digo y no puedo ¡malditos humanos!- dije alterada
-Sígueme anda- dijo cero mientras se puso a andar en una dirección aparentemente muy concreta
Tras un rato siguiéndole por las calles de la ciudad, vi que los humanos ayer me miraban de manera desagradable, esta vez solo unos pocos lo hacían, si fuese sola quizá intentasen atacarme, cuando fui con dos soldados se resignaban a mirarme con odio, y ahora que iba solo con una persona parecía que me temían, no se atreven ni a mirarme, claro que no hice nada para que sucediese ese cambio, así que este comportamiento debía ser por Cero ¿le tenían más miedo a el que a mí? No puede ser, tengo que enterarme de por qué pasaba esto.
Mientras andábamos y me fijaba en los detalles de los humanos, llegamos a un pequeño edificio de una planta, de echo toda la zona estaba plagada de edificios así, la gente entraba y salía de los edificios, parecían tiendas, explosivos en calles como esta tendrían un gran nivel de mortalidad.
-pues ya hemos llegado, una tienda de ropa, no es que piense que por que seas mujer te guste ir de compras, es que Sany quiere de vuelta esos harapos, aunque no sé muy bien porque- dijo Cero mientras se rascaba la cabeza.
-por lo que me han enseñado de los humanos actualmente te estas disculpando por una actitud que una mujer humana podría considerar machista, poniendo de escusa que la ropa que llevo es de tu amigo y la quiere de vuelta, respecto a esto yo podría considerar dos cosas, que me traes aquí para que me entretenga como piensas que haría cualquier mujer, y pensaría que eres un machista, o que mi aspecto te desagrada por llevar los trapos de tu amigo, y quieres verme más atractiva o incluso querrías verme desnuda- tras mi larga contestación Cero se quedó sin saber que decir, a lo que sonreí y dije –tienes suerte de que solo te considere un absoluto idiota-
-jajajajajajaja puedes considerar de mi lo que te dé la gana, pero una vez tengas tu ropa nueva quiero la ropa de Sany de vuelta- dijo Cero riéndose mientras entraba en la tienda rápidamente.
Después de entrar vi que la tienda era pequeña, había un dependiente solo, y la tienda estaba llena de ropa de diferentes tamaños y colores, sin más miramiento cogí unos pantalones vaqueros, aunque los primeros los deseche cuando el dependiente me dijo que eran de hombre.
Esperaba que Cero se riese de mi por no saber sobre el tema textil, pero cuando lo mire él estaba tan perdido como yo, después de unos cuantos minutos mirando que ropa podría valerme, acabe con unos pantalones vaqueros, que apretaban más de lo que me gustaba, así que me compre también unos pantalones deportivos, así era como los llamaban, eran oscuros y la tela era más flexible pero menos resistente, también cogí un par de camisetas, una de mangas cortas normales y otra morada que enseñaba bastante escote y por ultimo ropa interior.
Cuando me mire con los vaqueros y la camiseta morada puesta, vi que mi figura era mucho más atractiva, mi cuerpo era fibroso, pero nada parecido al de un hombre, entre el sujetador y la camiseta morada, mi escote era bastante provocador, más bonito que grande, mi cintura era lisa y ensanchaba según bajaba y llegaba a mis piernas tenían una forma muy estilizada debido al ejercicio continuo.
Ni de lejos me sentía tan a gusto como con mi armadura, pero al menos era cómodo, y me hacía gracia como el dependiente no sabía si mirarme babeando u odiándome.
-¡vaya! Si eres una mujer quien lo diría, así eres hasta atractiva y todo- dijo Cero al verme salir de vestidor.
-sí, sí, toma la ropa de tu amigo que tan insistentemente pedías- dije mientras le tiraba la ropa para que la cogiese.
-sabrás que ahora la ropa que llevas es mía, dado que yo la voy a pagar- decía mientras tecleaba en su brazalete, en el cual había aparecido una pantalla.
-si en algún momento de mi vida consigo la manera de pagar la ropa no dudare en hacerlo, no quiero beneficiar el negocio de un humano, pero menos aun quiero deberle algo a un humano- dije rápidamente
 – ¿así que el que no me debas nada ayudara a integrarte en esta ciudad? Por mi genial- dijo cero cuando termino de teclear -ya está pagado, Rick, gracias por tu trabajo-
-No agradezcas mi trabajo, hago lo que me gusta hacer señor, gracias a usted por la compra- dijo el dependiente algo sorprendido.
Cuando salimos de la tienda estuvimos andando por la ciudad, hasta que decidí sentarme en un banco de madera
-La ciudad es bonita ¿cómo es capaz de mantenerse así?- le pregunte a Cero
-es una ciudad en la que nadie es inútil, todos tienen una utilidad, esta así gracias a todos- dijo Cero mirando al cielo –por cierto, se perfectamente que vosotros los genohumanos no tenéis nombre, incluso tengo noticias de que alguno de los tuyos es muy susceptible con el tema- dijo mirándome de reojo, imagino que al ver que yo seguía sin inmutarme el decidió seguir hablando –pero Zetha me comento que eso está mal, un nombre te da una identidad, dejas de ser una serie de números-
-bueno, nuestra sociedad no es como la vuestra, nosotros pocas veces nos encontramos entre nosotros, así que algo como un nombre no siempre es necesario, aunque entre los nuestros es un tema tabú-
-pero ahora, aunque sea por obligación, vives en una pequeña sociedad, deberías de tener nombre ¿Cuál es tu número de identificación?-
- A1 935S ¿bonito verdad?-
-no tengo problema, en un tiempo te diré un nombre en base a ese número ¿Qué te parece?-
Pero justo cuando fui a contestar un ruido empezó a sonar, aumentaba en intensidad para luego bajar, y así continuamente, era una alarma.
Nada más empezar a sonar Cero miro su brazalete, miro hacia la derecha me cogió de un brazo sin avisar y echo a correr en esa dirección.
A diferencia de otras ciudades en las que estuve, en esta la gente no huía del peligro, todos corrían hacia él y para mi sorpresa todos iban armados, cuando llegamos al objetivo y vi cual era el problema suspire y le dije a Cero mientras sonreía.
-esto va a ser un pequeño problema para vosotros-

lunes, 15 de julio de 2013

Redes Sociales

Ya es verano, no hay nada que hacer y uno se aburre mogollón ¡incluso lo suficiente como para meterme en Facebook y tuenti!
Hacía ya tiempo que me importaba bastante poco la miera esta de las redes sociales, como en uno de mis estados de tuenti dice, Me aburro, y mucho, antes esto conseguía entretenerme, ahora me resulta insulso, que coñazo! xD
Pues bien acabo de descubrir por qué me resulta un coñazo, tras levantarme esta mañana y verlo todo con una clarividencia extrema, me metí en el Facebook y como es evidente, me resultaba un coñazo, y mi mente (recordemos que estaba en un estado de clarividencia extrema xD) en su magnificencia ha decidido preguntar ¿Por qué me resulta un coñazo? ¡Joder! Esa era la clave, el porqué.
Ya que me desperté con la mente activa (habitualmente si me resulta un coñazo cierro y punto, se me da bien pensar… pero cansa xD) aproveché no solo para preguntarme el porqué de que las redes sociales me resulten tan coñazo, si no, ya que estaba, responder a esa pregunta, comprobaría que no tardaría ni un nanosegundo en obtener una respuesta, fácil, sencilla y que sinceramente me esperaba.
La respuesta me vino sola a la mente cuando bajaba con el scroll por Facebook, citare literalmente lo que por mi mente ha pasado: jooodeer, que maaaaaldito coñazo, no sé qué hacer, veo esto por mirar, el prooooooblema de la página no es que sea aburrida, eso está comprobado ya que allá cuando era adoleeeeeescente me entretenía, el problema es que noooo me importa una puta mierda la gente que está por aquí, ni la gente ni lo que tengan que decir.
Aclaro una cosa, esto último es parte de lo que pienso, no es que piense repitiendo machas vocales en algunas palabras de ciertas frases, solo es cuando el aire del ventilador me daba en la cara, todo un placer, os lo recomiendo.
Y la otra parte por aclarar es que si, la gente de las redes sociales me importa una puta mierda, ni lo que dicen ni lo que me enseñan, ya, tampoco es para tanto ¿Por qué lo sigo usando entonces? Bueno el twiter o el Facebook no se puede decir que los use, más bien los ignoro, y el tuenti lo uso única y exclusivamente para comunicarme con amigos que aún no tengan whats app, y a veces se me olvida…


Así que en definitiva, os he venido a contar una puta mierda que a nadie le importa, que es evidente y encima me alargo, pues si, la diferencia es que yo lo escribo y quien lo lea es porque quiere, no como en las redes sociales que cualquiera pone un estado, y encima tienen un límite de letras, como me jode, a veces me he leído los estados hasta sin querer ¡bah! Pues eso, lo mínimo que espero es que os entretengáis leyendo esto, si lo consigo es genial, si no, también, ya que al menos yo me he entretenido, así que ahí os dejo ¡pasarlo bien!

miércoles, 10 de julio de 2013

Guerra; Genohumanos 3ª parte

Esos humanos desconocidos para mí me llevaron por la ciudad hasta otro edificio, en mucho mejor estado que el anterior, pero lo curioso fue el camino hasta llegar, a diferencia de antes, por aquí la gente estaba moviéndose, iban y venían de un lado a otro y raro era el humano que no tuviese al menos un arma. Cuando pasábamos cerca me miraban con recelo, todos parecían humanos normales, de los que he matado centenares, pensándolo bien es normal que me miren así, lo raro es que no intenten matarme, pero al parecer los militares de este lugar se han ganado un respeto por la población que hay en la ciudad.
Una cosa que me resulto muy curiosa en el camino es que pasamos por medio de una calle que a los lados tenia pequeñas plantaciones, que nunca he sabido catalogar, pero creo que eran comestibles, estas plantaciones se repetían a lo largo de una gran calle, desentonaba bastante. Otras ciudades que he visto tenían zonas verdes en las calles, como decoración, deduzco que esta gente aprovecha al máximo el espacio que tienen, y estos jardines o parques habían sido sustituidos por plantaciones, estando dentro de la ciudad puedo usar eso a mí beneficio, sin comida se morirán solos.
Otra de las grandes curiosidades es que había edificios con acumulaciones de humanos, pero estos no parecían ocupados o trabajando, solo se divertían, son inteligentes, por mucho que sobrevivas a guerras o incursiones, si no te diviertes tendrás una existencia vacía y aburrida, y eso es un factor muy negativo, de hecho, envidio esa faceta de los humanos. 
Justo fuera del edificio cerca de la puerta había muchas mesas rodeadas de sillas, y ocupando una mesa y sus respectivas sillas reconoci a Cero con otros tres humanos que debian ser mis captores, bebiendo y charlado tranquilamente, no tenían trajes militares ni cascos e iban vestidos de calle, charlaban entre ellos y con la gente que les rodeaba, si les hubiese visto así al principio, jamás pensaría que son capaces de enfrentarse a un genohumano con relativa facilidad. Aunque en este caso faltaba Zetha, no sé dónde estaba y tampoco me importaba.
No sé si me vieron, pero yo seguí mi camino con paso decidido, aunque mi interior era un remolino de emociones oscuras, rabia, resentimiento, odio y por encima de todo miedo, realmente tengo mucho miedo, no sé qué van a hacer conmigo, quizá nada, quizá todo. Pero aquí estoy, en un edificio de gran altura y en perfectas condiciones, me dirigen dentro para interrogarme, pero mi futuro en este momento es muy incierto.
Cuando entre, vi que todo ser que allí estaba era militar, iban de un lado para otro, pero en estos momentos había pocos militares, aun que aún no era ni de noche ¿Cuánta población tenia esta ciudad? A mi entender por el tamaño de la ciudad habitable y los humanos que encontré fuera, esta ciudad estaba muy poblada, esta época no era muy beneficiosa para los humanos, pero esta ciudad se mantiene casi inmutable ¿Por qué será?
-hola, buenas- dijo una voz que salía de un gran pasillo a mi derecha, cuando mire bien vi que era Zetha
-tus amigos estaban fuera, disfrutando el día- dije de golpe
-si, a mí me gustaría también estar fuera, pero tengo unas responsabilidades, una de ellas eres tú, acompáñame- dijo Zetha mientras se daba la vuelta y siguió las escaleras
Yo me quede allí parada, no iba a acompañarle, pero antes de que pudiese gesticular el mas mínimo gesto, los dos humanos que vinieron a buscarme me empujaron y obligaron a seguirle, el pasillo giraba a la izquierda y daba a unas escaleras que subí y vi otro pasillo, lleno de puertas, Zetha esperaba en el marco de la puerta de la segunda habitación a la derecha, cuando llegué a su altura solo hizo un gesto para que entrase, pero no deje de mirarle discretamente, y vi que con otro gesto hecho a los otros dos humanos que me trajeron, a lo que estos asintieron y se marcharon, dentro de los humanos, lo peor son los soldados, solo obedecen, no piensan, dejan de ser seres razonables y se convierten en autómatas, la mayoría de las veces, fáciles de matar, porque no se rigen por sus emociones o intuiciones, solo siguen ordenes, en cierta manera, me recuerda a mi raza.
-¿a qué esperas?- dijo Zetha que ya estaba dentro de la habitación, sentado en una silla, mirándome
A veces cuando me paro a pensar olvido lo que me rodea, no sé si es por mi personalidad, o algo que todos los genohumanos desarrollan al ser prácticamente inmortales. Fui a sentarme a la otra silla, entre Zetha y yo había una gran mesa de metal, y esos tres muebles era lo único que tenía esa habitación, una vez me senté me quede quieta, y esperé a que el hombre que tenía delante actuase primero, y no tardo.
-¿Qué es lo que quieres?-
-¿Cómo?- su pregunta me desconcertó bastante, físicamente no mostré ni un gesto, pero por mi boca salió otra pregunta sin yo siquiera pensarla
-quiero ir al grano, yo quiero ciertas cosas que tú puedes darme, a cambio hay una posibilidad de que yo te de algo que tú quieras, quiero poder empezar con algo que beneficie a ambos- contesto rápidamente, parecía sincero, pero nunca había necesitado comprobar si un humano es sincero o no, uno que pudiese actuar podría mentirme
-¿Por qué debería creerte? ¿Por qué se te ocurre por un solo segundo que me creo que quieras que tenga un beneficio?-
-a diferencia de vuestra raza, yo pienso en vuestra raza como seres racionales, y de siempre con seres racionales se puede negociar- dijo encogiéndose de hombros
-sí, sí, me parece genial que se pueda negociar conmigo, mi pregunta es por qué querrías hacerlo-
-porque es la forma más fácil de que me cuentes lo que quiero-
-¿y si decides no cumplir tu parte?- mi entrenamiento estaba haciendo que con cada frase mi físico fuese inmutable, nadie podría decir que siento o que no por mis gestos, era una estatua, lo que no podía controlar eran esas preguntas, yo solo preguntaba lo que veía obvio, pero sé que precisamente esas preguntas trasmitían una cosa, desconfianza.
-cumpliré mi parte, porque hoy solo te pediré un fragmento de lo que quiero, a cambio te daré un fragmento de lo que quieras, sinceramente no suelo explicar al interrogado mis tácticas, pero en tu caso creo que será la manera más rápida, así que te repito ¿Qué es lo que quieres?-
-salir de aquí, salir de esta maldita ciudad ¡que me dejéis libre! ¿Qué más voy a querer?-
-vale, te daré un fragmento a cambio de otro, ahora responde ¿Cómo se os puede matar?-
-¿en serio? ¿Quieres que traicione a mi raza por mi beneficio propio?- nada más terminar mi frase di un golpe a la mesa con mi puño derecho, mientras le miraba fijamente, la mesa quedo completamente abollada, solo quería intimidar, mi cabeza era un huracán de ideas y pensamientos.
-valla, para ser tan pequeña tienes mucha fuerza- dijo Zetha con toda tranquilidad –aunque conozco gente que golpea mejor que tu-
-déjame pensar un rato- dije mientras apoyé la cabeza en la mesa y puse los brazos por encima
Tenía que pensar, mi actual estado de nervios no solucionaría nada, de hecho es más beneficioso para ellos que este así, empecé a respirar profundamente, no sé cuál es el secreto de que esta ciudad aún se mantenga en pie, y que no fuese una de las grandes capitales del mundo, pero una cosa estaba clara, habían tenido enfrentamientos con mi raza ¡eso es! Estaba tan claro, y yo tan nerviosa para verlo, es evidente que ya saben cómo matarnos, si no, no tendrían tantos de nuestros cascos como trofeos, me estaba probando, la primera pregunta es para ver si soy sincera, si realmente me dan libertades por esto podré beneficiarme.
-vale- acabe diciendo- la mejor manera de matarnos es cortándonos la cabeza, o estallándonosla-
-perfecto, así me gusta, otra pregunta ¿Qué te a echo decidirte tan de repente?- dijo Zetha mirándome fijamente, maldito cabronazo, no es ni la mitad de inútil que los humanos que solía matar
-¿Qué quieres que te diga? Mi raza nunca estuvo muy unida, somos bastante solitarios, os digo la manera de matarnos por mi propio beneficio, pero confío en mi raza, se podrán defender-
-bueno ¿hay alguna otra forma de matarles?-
-¿Por qué no me incluyes? También soy de esa raza-
-las preguntas las hago yo, pero te voy a responder algo, cualquier ser de cualquier raza, especie o lugar de procedencia es bienvenido aquí mientras sea un gran aliado, solo eliminamos lo que es hostil hacia nosotros, nuestro objetivo no es extinguir tu raza, es poder defendernos de ella-
-entiendo, si solo se defiende esta ciudad pasara desapercibida ¿no es así?- no espere a que respondiese, aun que vi que tenía claras intenciones de hacerlo –la otra manera de matarnos es peor para vosotros, tenemos un límite de regeneración, si conseguís herirnos tanto como para alcanzar ese límite, no podremos volver a regenerarnos, lo que casi nos convierte en humanos-
Tras unos minutos de silencio en el que Zetha pensaba en lo que había dicho se levantó y dijo:

-has cumplido una parte ahora yo cumpliré la mía, ahora volverán a llevarte a tu habitación, y a partir de mañana se te pondrá un escolta, y podrás moverte por la ciudad, tendrás muchas partes vedadas, pero es un gran primer paso, no te quejes- dijo asomándose por la puerta y llamando a los soldados anteriores.

miércoles, 3 de julio de 2013

Guerra; Genohumano 2ª parte

            Aquí sigo encerrada entre estas cuatro paredes, tengo la sensación de estar esperando a que llegué mi muerte, y no será bonita, si tan solo esos humanos no me hubiesen capturado no estaría aquí.
Es curioso como ahora que veo que estoy capturada y sin libre albedrío es cuando pienso que quizá, solo quizá, podría haber tenido una vida tranquila, ocultándome entre los humanos, hubiese sido una vida más larga, y podría haber sido placentero matarlos sin que sospechasen de mí, lo único que necesitaba era información para poder hacerlo bien, pero pensar en eso ahora, es un sinsentido.
En ese preciso momento me levante y me puse a andar por la celda, solo podía pensar en la mala suerte de mi vida, y eso me enfurecía, la celda como era de esperar no era muy grande, pero tenía una cama, un armario, que por supuesto estaba vacío, y tenía una pequeña habitación que hacía de baño, pero lo que a mí más me molestaba era un gran espejo empotrado que había justo enfrente de la cama, hacia parecer la habitación más grande y a mi más solitaria, me sentía sola y ese espejo no hacía más que recordarmelo
Sentada en la cama mirándome a mí misma, me di cuenta que nunca me había mirado durante tanto tiempo, mi pelo llegaba hasta los hombros era negro y liso, y contrastaba mucho con mi piel pálida, un tono de piel de alguien que nunca ha estado bajo el sol sin su armadura, y mis ojos eran verde claro, yo misma diría que son bonitos si en ese momento no brotasen de ellos odio, parecían que iban a saltar chispas.
Mi cuerpo era delgado y fibroso, entrenamiento y experiencia es lo que trasmitía, pero en ese momento estaba tapado por una camiseta y unos pantalones viejos, que claramente no eran de mi talla ¿que habría sido de mi armadura? Recuerdo perfectamente:
Cuando el vehículo en el que iba paro, y Cero me dijo que nos dirigíamos a casa, sin dejarme decir ni una palabra me agarro con su brazo derecho de las cadenas por la zona abdominal y me levantó como a un saco de patatas, recuerdo que pensé que eso es inhumano, solo las cadenas debían de pesar 80 kg, más lo que yo peso casi llega a 150 kg, de echo aún sigo pensándolo.
Mientras iba en el brazo de Cero vi lo que ellos llamaban casa, era una ciudad muy grande, pero había dos claras zonas, una que estaba destartalada, que era en la que nos encontrábamos y los alrededores de esta zona que ni siquiera era habitable, la mayoría eran escombros y edificios devastados.
Una vez en esa ciudad seguimos hasta llegar a una gran plaza llena de humanos, todos con la misma indumentaria que Cero y Zetha, ropas de color militar, con diversas protecciones en pecho, brazos y piernas, en la cabeza llevaban cascos como los míos, cubrían toda la cabeza y tenían una visera de cristal negro de lado a lado de la cara, donde se encuentran los ojos, en la boca llevaban una rejilla que aparte de decorativa, permitía respirar en ambientes infrahumanos, a diferencia del mío, algunos los tenían rotos, otros sucios, algunos inclusos llenos de sangre.
Lo que estaba viendo me horrorizaba, muchos de los cascos estaban arañados y en mal estado con ralladuras en zonas clave, pero los que aún estaban nuevos, se les veía un código identificativo, que se le ponía a mi raza cuando estaban listos para salir a combatir, esos cascos no eran de esos humanos, pero seguramente, su auténtico propietario no podría reclamarlo jamás.
-sois unos malditos macabros ¿Cuántos de nuestra gente ha matado tu gente?- recuerdo que le dije a Cero
-menos que los vuestros a los nuestros, mujer- respondió Cero, aun que curiosamente no distinguí ni rabia ni rencor en esa respuesta.
-nosotros no mostramos triunfantes vuestros despojos- Dije con rabia.
-claro, simplemente nos matáis y punto, nosotros mostramos vuestros cascos como un trofeo, os consideramos algo que tener en cuenta, y cada una de vuestras muertes las mostramos con orgullo, vosotros solo nos matáis y tratáis como a simples moscas- dijo Zetha que debió oír mi queja
Justo después llegamos donde estaban el resto de humanos y Cero me dejo en el suelo y se sentó resoplando a mi lado
-eres una gorda- se limitó a decir
-quizá, solo quizá, si no tuviese cadenas hasta en el duodeno no pesaría tanto- conteste con furia
-también es cierto- contesto riendo
Esa grosería hacia mí y mi contestación debió hacerle gracia a los humanos que iban en el vehículo de antes, porque rieron todos a una, pero se callaron cuando un hombre del grupo de humanos se adelantó, no tenía casco, tampoco aspecto de anciano, pero algo estaba mal en su cara, ahora que lo pienso probablemente fuese una enfermedad avanzada o heridas de combate que no curaron bien, solo se, que a ese hombre no le queda mucho, tenía el pelo muy corto y blanquecino sus facciones eran serias, y la barba recta y cuidada le daban un toque de autoridad.
-bien hecho Zetha, tu grupo ha vuelto a cumplir su misión sin ningún problema, con razón sois un equipo de elite, ahora llevad a este genohumano a una habitación, y en media hora te quiero ver en mi despacho, necesito discutir por última vez con los miembros del consejo antes de decir definitivamente que hacer con…. El individuo- dijo el hombre con una determinación en la voz que su cara no me trasmitió
-de acuerdo- dijo Zetha quitándose el casco y asintiendo con tranquilidad, debajo de aquel casco se encontraba un humano joven, más de lo que esperaba, con el pelo largo, hasta su espalda, castaño y enredado, probablemente por el viaje, también tenía algo de barba, pero no creo que la tuviese por estilismo, como era el caso del hombre-muerto, que es como empecé a denominarle desde ese momento.
-oye, oye ¿no me dejareis descansar? Es a mi al que le toca trasportarla- dijo Cero
-no me seas enclenque ¡demuestra que eres mi maldito hijo!- contesto el hombre-muerto, ese dato en realidad me sorprendió, pero no tardaría en descubrir la verdad.
-bueno, porque me lo pides así de amablemente, que si no te dan- contesto Cero irónicamente mientras me cogió y llevo hacia uno de los edificios que rodeaban la plaza, detrás nuestra nos seguía Zetha, y los otros tres, que me capturaron, aunque ellos apenas me dirigían la palabra.
-Sany, me puedes traer ropa para ella, tenemos que llevarnos su armadura y no quiero que este desnuda en su habitación- dijo Zetha mientras íbamos -tu Isma necesito que vengas conmigo a por sus armas, y tu Argentino deberás ir a la armería a reponer nuestras armas perdidas ¡hacedlo rápido si esta noche queremos disfrutar de una noche libre!-
Tras esto cada uno se marchó a hacer lo que se le mando, no sin antes insultar cada uno a Zetha por mandar tanto
-no lo entiendo ¿no es el vuestro jefe?- le dije a Cero mientras entrabamos al edificio – ¿por qué no os castiga por insultarle? eso es insubordinación, falta de respeto-
-por favor no nos compares con equipos de gente normal o estrictamente militares, Zetha es el que manda eso es cierto, pero no obedecemos sus órdenes, las aceptamos si es necesario, así funcionamos mejor- dijo mientras al entrar al edificio se quitaba el casco y se lo colgó al cinturón, mostrando una cara seria y angulosa parecida a la del hombre-muerto, joven también, y con el pelo corto y completamente despeinado, y barba de un día
El edificio por dentro no parecía estar tan deteriorado como por fuera, y daba a una gran sala, en el fondo había grandes escaleras a cada lado con, en el centro una mesa y un humano detrás, con unos ropajes oscuros y finos, nada apto para el combate, le daba un aspecto débil.
Nada mas subir por una de esas escaleras vi que subía muchas plantas y en cada una grandes pasillos con numerosas puertas, y gran actividad humana, la mayor parte de aspecto militar y armados, sin mis armas, huir de aquí es casi imposible.
-entonces, por lo que he visto y oído antes, tu padre es el jefe del lugar ¿Por qué no eres tú el jefe del equipo y miembro del consejo como lo es Zetha?- pero no contesto a mi pregunta hasta que entro a la celda en la que ahora estoy, la que ellos llamaban habitación. Estaba en el quinto piso y alejado de la escalera principal, fuera de mi celda, había rondando cuatro grandes humanos con cara de hacer un trabajo que no querían.
-Realmente eres una chica de mente rápida, hilas todo muy bien- tras una pequeña pausa en la que me miro de arriba abajo termino diciendo- mi padre me lo pidió, pero él me conoce muy bien, y yo ya se lo dije, a mí no me des papeles que conlleven mucho esfuerzo o responsabilidades, no me apetece lidiar con el problema de la ciudad, a mi déjame haciendo lo que se me da bien, actuar en la línea de combate, se pasa mal a veces- dijo tocándose el brazo derecho involuntariamente, dato que no pase por alto –pero paso de tener que hacerme cargo de los asuntos de toda la ciudad, mientras no sea estrictamente necesario, esas fueron literalmente mis palabras-
Después de eso me quito las cadenas mientras se encendió un cigarro y se puso a revisar la habitación.
-esto es mi celda ¿Por qué te quedas aquí en vez de irte?-
-Me tengo que llevar tu armadura, tu veras que prefieres dármela ahora, o esperar a que venga mi compañero con ropa con la que te puedes cambiar ahí dentro- dijo señalando el baño
Y estuvo esperando como un maldito idiota hasta que llego el otro humano y se llevaron mi armadura, y me encerraron aquí, ahora habrán pasado cuatro horas y aún no han decidido que hacer conmigo, esta espera es una mierda, pero casualmente cuando pensaba en la espera abrieron la puerta de par en par y me encontré con dos humanos, a ninguno le conocía, al menos no sin el casco, dato que no pase por alto, por lo poco que había visto, los humanos en este edificio se solían quitar el casco, o directamente no tenían.

-acompáñanos genohumana, vas a ser interrogada-

Guerra; Genohumanos

¡Sin más espera comenzare con una historia sacada de mi psique!
            Esta idea ya me venía rondando la cabeza desde hace un tiempo, pero desde que Zetha una amigo y blogger en comienzo como yo, decidió hacerse un blog exclusivamente para contar una historia creada por el, pensé que podría hacer algo parecido, desde hace más de un lustro creamos historias individualmente o en conjunto así que nos vendrá bien a los dos xD (el blog de Zetha es Mipedacitodepapel.blogspot.com.es)
            Y bueno, comienzo mi historia, es una primera parte, ni siquiera lo dividiré por capítulos, solo escribiré un rato y lo colgare, tengo pensado cambiar de narrador claro, pero eso será más adelante, así que al grano, esta es mi historia:
            Una raza nueva me decían, una raza poderosa que no puede siquiera morir, eso serás tú, joder, quien no pensaría que eso es genial. Me criaron diciéndome siempre lo fuerte que seria, pero nunca dijeron lo solitaria que seria, no tengo padres ni hermanos, lo más parecido a padres son hombres con bata y una probeta, y lo más parecido a hermanos era gente como yo, no me enseñaron mucho del mundo, ni de nada, solo soy un experimento de humanos.
            Esos humanos que siempre me dijeron que son una infestación, y que mi deber era erradicarlos del mapa, ese era mi destino matar humanos, son tan débiles que aburren, sus heridas se mantienen en el tiempo, solo son una amenaza con armas de fuego y no siempre, algunos tienen una puntería pésima, pero es lo que hay, ese era mi trabajo por incoherente que fuese.
            Siempre pensé que a esos débiles seres les resultaría muy difícil matarme, pero hoy me he dado cuenta de que lo único que me diferencia con ellos es mi increíble capacidad de regeneración, por eso casi parezco inmortal, pero no solo me han demostrado que hay humanos capaces de matarme, me han demostrado que los hay capaces hasta de capturarme.
            Y en esas estoy ahora mismo, en un maldito vehículo a toda velocidad, rodeado de humanos, aunque son muy diferentes del resto, no parece que me tengan miedo charlan tranquilamente, parece que me quisiesen decir que haga lo que haga ni siquiera soy una amenaza, me cabrea mucho, es una humillación casi tan grande como tener cadenas rodeándome hasta el cuello.
            ¡Malditos humanos, esta humillación no quedara así! Espera un momento ¿y ese que hace? Seguro que me va a atacar, esa es la vileza de la humanidad, golpear a alguien indefenso por diversión.
            Pero justo en ese momento en vez de atacarme el maldito humano golpeo mi casco, como si estuviese llamando a alguien, no me ha atacado ¿a qué venia eso entonces?
            -¡por dios Cero! Déjala- respondió una tercera persona
            -¿y si esta hueca? Ni siquiera le hemos quitado el casco- dijo el aludido mirándome con curiosidad
            -¿Qué te crees que soy? Humano de mierda- conteste con cabreo, sabía que no estaba en mi mejor momento, pero no iba a dejar humillarme
            -pues creo que eres un ser realmente fuerte, más que un humano medio, entonces dudo de si eres un robot o un genohumano-
            -¿crees que un robot sería capaz de contestar de esa manera o cabrearse?- respondió el hombre anterior
            -puede estar en su programación, nunca podrás saberlo Zetha-
            -soy un genohumano- respondí con cierta desorientación -¿acaso me habéis capturado sin saber siquiera lo que soy?-
            - ¡no jodas! si sabemos lo que eres- respondió el conductor –una amenaza, y como tal debiste ser eliminada-
            -Aprenderemos más de ella viva que muerta- respondió el llamado Zetha
            -De ella o eso, sigo sin estar convencido- dijo el que respondía por el nombre de Cero
-¿A dónde me lleváis entonces?- pregunte con un tono de calma, pero por dentro estaba empezando a temerme lo peor, desde que era pequeña experimentan conmigo, y es horrible, incluso he tenido suerte, algunos de mis hermanos ni siquiera salieron de una pieza de esos experimentos, sin contar con las veces que nos hacían matarnos a nosotros mismos, mi pasado es algo de lo que me quiero librar y seguir adelante haciendo lo único que me han enseñado a hacer, lo único para lo que soy útil.
Hasta ese momento ¿qué sería de mi ahora, adonde me llevaban? debí imaginármelo, los humanos me crearon y experimentaron conmigo ¿Por qué fuera de Central los humanos iban a ser diferentes? ¿Acaso he sido creada para sufrir? Solo soy un juguete para los humanos, me crean, me hacen sufrir, me hacen matar a los míos, cuando creen que estoy lista me sacan a la calle y me dicen que mate humanos. Es lógico que se cabrearan y me seguirán haciendo sufrir, odio a los malditos humanos.
            -¿Qué a dónde vamos?- respondió Cero cortando mis pensamientos –al lugar al que acabamos de llegar, nuestro refugio, nuestra base, vamos a casa-

lunes, 1 de julio de 2013

Meditar es una mierda

      Hace tiempo ya que conozco gente y he oído hablar del reiki ¿que es esto? Dicho de una forma vulgar el reiki es como hacer un masaje al espíritu, de una forma un poco mas especifica es el uso de la energía o corrientes de energía externas como medio para cargarte de energía.
      La explicación así tampoco es del todo acertada, así que lo explicare un poco mas, la energía usada depende del tipo de reiki, el usui usa la energía del universo, mientras que el kundalini usa la energía de la tierra, ambas son usadas como medio terapéutico y la persona que hace reiki es el que canaliza esta energía y la deja fluir en la persona que recibe reiki, también pueden ser objetos o incluso a ti mismo (o no, no lo se la verdad xD) y así muy ligeramente explicado y sin ninguna referencia de verdad, es lo que yo diría que es el reiki si me preguntasen, pero como quiero que este blog al menos, sea mínimamente verídico, le preguntare a un amigo para contrastarlo con su versión.
      Y precisamente este amigo es el que se inicio en reiki y me explicaba muchísimas de estas cosas, unas no las entendía muy bien, otras si y otras.... ni el mismo las entendía bien xD, así que un día le dije que hace falta para iniciarme en el reiki, y me dijo que meditase que me fijase en mi propio cuerpo para empezar, también me dijo que no podía beber si iba a hacer reiki, o si me iniciaban o cosas de esas, algo que me parece espantoso (así que decidí que si algún día me inicio.... no dejare de beber, no se cuan malo puede ser, pero debo probarlo xD).
      En definitiva, hoy mismo he decidido plantarme y meditar, a ver si notaba cosas o algo, y si, me e relajado, me e olvidado de las preocupaciones y después a venido el desastre, me han entrado ganas de follar, leves, pero ganas, cualquier persona que me conozca me definiría como asexual, pero el termino no es acertado, yo lo llamaría pasotismo al extremo, paso de muchas cosas, entre ellas de follar, es fácil, ni busco ni me apetece follar, así que no me veréis por hay desesperado por follar como muchos tíos, solo paso... hasta hoy, así que la conclusión de toda esta historia que no lleva a ninguna parte es que ¡meditar es una mierda!
      Y fin, si esperabas que fuese mas te jodes y como nota que debería poner en todos y cada uno de mis entradas, no pienso poner mas tildes de las que ya estén, simplemente digamos que paso..... hasta que medite y me entren ganas de poner tildes.... pero lo veo negro xD