Aquí sigo encerrada entre estas
cuatro paredes, tengo la sensación de estar esperando a que llegué mi muerte, y
no será bonita, si tan solo esos humanos no me hubiesen capturado no estaría aquí.
Es curioso como ahora que veo que estoy capturada y sin libre
albedrío es cuando pienso que quizá, solo quizá, podría haber tenido una vida
tranquila, ocultándome entre los humanos, hubiese sido una vida más larga, y podría
haber sido placentero matarlos sin que sospechasen de mí, lo único que necesitaba era información para poder hacerlo bien, pero pensar en eso ahora, es un sinsentido.
En ese preciso momento me levante y me puse a andar por la
celda, solo podía pensar en la mala suerte de mi vida, y eso me enfurecía, la
celda como era de esperar no era muy grande, pero tenía una cama, un armario,
que por supuesto estaba vacío, y tenía una pequeña habitación que hacía de
baño, pero lo que a mí más me molestaba era un gran espejo empotrado que había justo
enfrente de la cama, hacia parecer la habitación más grande y a mi más solitaria,
me sentía sola y ese espejo no hacía más que recordarmelo
Sentada en la cama mirándome a mí misma, me di cuenta que nunca me había mirado
durante tanto tiempo, mi pelo llegaba hasta los hombros era negro y liso, y
contrastaba mucho con mi piel pálida, un tono de piel de alguien que nunca ha
estado bajo el sol sin su armadura, y mis ojos eran verde claro, yo misma diría
que son bonitos si en ese momento no brotasen de ellos odio, parecían que iban
a saltar chispas.
Mi cuerpo era delgado y fibroso, entrenamiento y experiencia
es lo que trasmitía, pero en ese momento estaba tapado por una camiseta y unos
pantalones viejos, que claramente no eran de mi talla ¿que habría sido de mi
armadura? Recuerdo perfectamente:
Cuando el vehículo en el que iba paro, y Cero me dijo que nos
dirigíamos a casa, sin dejarme decir ni una palabra me agarro con su brazo
derecho de las cadenas por la zona abdominal y me levantó como a un saco de
patatas, recuerdo que pensé que eso es inhumano, solo las cadenas debían de
pesar 80 kg, más lo que yo peso casi llega a 150 kg, de echo aún sigo pensándolo.
Mientras iba en el brazo de Cero vi lo que ellos llamaban
casa, era una ciudad muy grande, pero había dos claras zonas, una que estaba
destartalada, que era en la que nos encontrábamos y los alrededores de esta
zona que ni siquiera era habitable, la mayoría eran escombros y edificios
devastados.
Una vez en esa ciudad seguimos hasta llegar a una gran plaza
llena de humanos, todos con la misma indumentaria que Cero y Zetha, ropas de
color militar, con diversas protecciones en pecho, brazos y piernas, en la
cabeza llevaban cascos como los míos, cubrían toda la cabeza y tenían una
visera de cristal negro de lado a lado de la cara, donde se encuentran los
ojos, en la boca llevaban una rejilla que aparte de decorativa, permitía respirar
en ambientes infrahumanos, a diferencia del mío, algunos los tenían rotos,
otros sucios, algunos inclusos llenos de sangre.
Lo que estaba viendo me horrorizaba, muchos de los cascos
estaban arañados y en mal estado con ralladuras en zonas clave, pero los que aún
estaban nuevos, se les veía un código identificativo, que se le ponía a mi raza
cuando estaban listos para salir a combatir, esos cascos no eran de esos humanos,
pero seguramente, su auténtico propietario no podría reclamarlo jamás.
-sois unos malditos macabros ¿Cuántos de nuestra gente ha
matado tu gente?- recuerdo que le dije a Cero
-menos que los vuestros a los nuestros, mujer- respondió Cero,
aun que curiosamente no distinguí ni rabia ni rencor en esa respuesta.
-nosotros no mostramos triunfantes vuestros despojos- Dije con rabia.
-claro, simplemente nos matáis y punto, nosotros mostramos
vuestros cascos como un trofeo, os consideramos algo que tener en cuenta, y
cada una de vuestras muertes las mostramos con orgullo, vosotros solo nos matáis
y tratáis como a simples moscas- dijo Zetha que debió oír mi queja
Justo después llegamos donde estaban el resto de humanos y
Cero me dejo en el suelo y se sentó resoplando a mi lado
-eres una gorda- se limitó a decir
-quizá, solo quizá, si no tuviese cadenas hasta en el duodeno
no pesaría tanto- conteste con furia
-también es cierto- contesto riendo
Esa grosería hacia mí y mi contestación debió hacerle gracia
a los humanos que iban en el vehículo de antes, porque rieron todos a una, pero
se callaron cuando un hombre del grupo de humanos se adelantó, no tenía casco,
tampoco aspecto de anciano, pero algo estaba mal en su cara, ahora que lo
pienso probablemente fuese una enfermedad avanzada o heridas de combate que no curaron
bien, solo se, que a ese hombre no le queda mucho, tenía el pelo muy corto y
blanquecino sus facciones eran serias, y la barba recta y cuidada le daban un
toque de autoridad.
-bien hecho Zetha, tu grupo ha vuelto a cumplir su misión sin
ningún problema, con razón sois un equipo de elite, ahora llevad a este
genohumano a una habitación, y en media hora te quiero ver en mi despacho,
necesito discutir por última vez con los miembros del consejo antes de decir
definitivamente que hacer con…. El individuo- dijo el hombre con una determinación
en la voz que su cara no me trasmitió
-de acuerdo- dijo Zetha quitándose el casco y asintiendo con
tranquilidad, debajo de aquel casco se encontraba un humano joven, más de lo
que esperaba, con el pelo largo, hasta su espalda, castaño y enredado,
probablemente por el viaje, también tenía algo de barba, pero no creo que la tuviese
por estilismo, como era el caso del hombre-muerto, que es como empecé a
denominarle desde ese momento.
-oye, oye ¿no me dejareis descansar? Es a mi al que le toca trasportarla- dijo Cero
-no me seas enclenque ¡demuestra que eres mi maldito hijo!-
contesto el hombre-muerto, ese dato en realidad me sorprendió, pero no tardaría
en descubrir la verdad.
-bueno, porque me lo pides así de amablemente, que si no te
dan- contesto Cero irónicamente mientras me cogió y llevo hacia uno de los
edificios que rodeaban la plaza, detrás nuestra nos seguía Zetha, y los otros
tres, que me capturaron, aunque ellos apenas me dirigían la palabra.
-Sany, me puedes traer ropa para ella, tenemos que llevarnos
su armadura y no quiero que este desnuda en su habitación- dijo Zetha mientras íbamos
-tu Isma necesito que vengas conmigo a por sus armas, y tu Argentino deberás ir
a la armería a reponer nuestras armas perdidas ¡hacedlo rápido si esta noche
queremos disfrutar de una noche libre!-
Tras esto cada uno se marchó a hacer lo que se le mando, no
sin antes insultar cada uno a Zetha por mandar tanto
-no lo entiendo ¿no es el vuestro jefe?- le dije a Cero
mientras entrabamos al edificio – ¿por qué no os castiga por insultarle? eso es
insubordinación, falta de respeto-
-por favor no nos compares con equipos de gente normal o
estrictamente militares, Zetha es el que manda eso es cierto, pero no
obedecemos sus órdenes, las aceptamos si es necesario, así funcionamos mejor- dijo
mientras al entrar al edificio se quitaba el casco y se lo colgó al cinturón,
mostrando una cara seria y angulosa parecida a la del hombre-muerto, joven también,
y con el pelo corto y completamente despeinado, y barba de un día
El edificio por dentro no parecía estar tan deteriorado como por fuera, y daba a una gran sala, en el fondo había grandes escaleras a cada lado con, en el centro una mesa y un humano detrás, con unos ropajes oscuros y finos, nada apto para el combate, le daba un aspecto débil.
Nada mas subir por una de esas escaleras vi que subía muchas plantas y en cada una grandes pasillos con numerosas puertas, y gran actividad humana, la mayor parte de aspecto militar y armados, sin mis armas, huir de aquí es casi imposible.
El edificio por dentro no parecía estar tan deteriorado como por fuera, y daba a una gran sala, en el fondo había grandes escaleras a cada lado con, en el centro una mesa y un humano detrás, con unos ropajes oscuros y finos, nada apto para el combate, le daba un aspecto débil.
Nada mas subir por una de esas escaleras vi que subía muchas plantas y en cada una grandes pasillos con numerosas puertas, y gran actividad humana, la mayor parte de aspecto militar y armados, sin mis armas, huir de aquí es casi imposible.
-entonces, por lo que he visto y oído antes, tu padre es el
jefe del lugar ¿Por qué no eres tú el jefe del equipo y miembro del consejo
como lo es Zetha?- pero no contesto a mi pregunta hasta que entro a la celda en
la que ahora estoy, la que ellos llamaban habitación. Estaba en el quinto piso y alejado de la escalera principal, fuera de mi celda, había rondando cuatro grandes humanos con cara de hacer un trabajo que no querían.
-Realmente eres una chica de mente rápida, hilas todo muy
bien- tras una pequeña pausa en la que me miro de arriba abajo termino
diciendo- mi padre me lo pidió, pero él me conoce muy bien, y yo ya se lo dije,
a mí no me des papeles que conlleven mucho esfuerzo o responsabilidades, no me
apetece lidiar con el problema de la ciudad, a mi déjame haciendo lo que se me
da bien, actuar en la línea de combate, se pasa mal a veces- dijo tocándose el
brazo derecho involuntariamente, dato que no pase por alto –pero paso de tener
que hacerme cargo de los asuntos de toda la ciudad, mientras no sea
estrictamente necesario, esas fueron literalmente mis palabras-
Después de eso me quito las cadenas
mientras se encendió un cigarro y se puso a revisar la habitación.
-esto es mi celda ¿Por qué te quedas aquí en vez de irte?-
-Me tengo que llevar tu armadura, tu veras que prefieres dármela
ahora, o esperar a que venga mi compañero con ropa con la que te puedes cambiar
ahí dentro- dijo señalando el baño
Y estuvo esperando como un maldito idiota hasta que llego el
otro humano y se llevaron mi armadura, y me encerraron aquí, ahora habrán
pasado cuatro horas y aún no han decidido que hacer conmigo, esta espera es una
mierda, pero casualmente cuando pensaba en la espera abrieron la puerta de par
en par y me encontré con dos humanos, a ninguno le conocía, al menos no sin el
casco, dato que no pase por alto, por lo poco que había visto, los humanos en este edificio se solían quitar el casco, o directamente no tenían.
-acompáñanos genohumana, vas a ser interrogada-
Soy el puto amo!!!!
ResponderEliminarBien, primer paso cojonudo, colocarme en un puesto importante. ¡¡Así se empieza una gran historia!!
Por otro lado... "Realmente eres una chica de mente rápida, hilas todo muy bien" verás Cero... era todo absolutamente obvio...
Y me gusta como queda reflejada tu pasividad absoluta, bien hecho